Mucho de lo que sentirse orgulloso
Amo Valencia. No creo que fuera necesario escribirlo, pero por si acaso alguien de los que lee algunos de mis textos lo dudaba (supongo que la mayoría, al contrario, ya lo suponían), lo pongo así, explícitamente. Pero es un amor sincero, que no depende de las circunstancias. Hoy por ejemplo me he enterado -leyendo la prensa, qué cosas tiene- de que una importante empresa ha alquilado una noche el Mercado Central de la ciudad para realizar una fiesta en el marco de la Copa América. Un sarao de postín a la que podrían acudir Brad Pitt y Angelina Jolie. ¿Y qué siento? Pues una enorme alegría, principalmente por el hecho de que esa empresa -el grupo Prada- ha elegido para su exclusiva cita uno de los muchos edificios históricos de la ciudad.

¿Y quieren que les diga más? No me duelen prendas en reconocer que, si se hace esa fiesta es gracias a un gasto que considero tan prescindible para la ciudad como la Copa América. Pero eso sí, este reconocimiento no debe ocultar el otro matiz del acontecimiento: de todos los sitios de la ciudad que la prestigiosa empresa catalana podía alquilar para llevar a sus invitados, eligió el Mercado Central. Y es que ese edificio, como la Lonja que tiene enfrente, como las Reales Atarazanas, la Estación del Norte, las dos torres de Serranos y Quart, o barrios como el de Ruzafa, el Cabanyal o el mismo casco antiguo de la ciudad, son los que contienen la personalidad y la esencia de Valencia. Ahora el Mercado Central acaba -está en ello- de ser rehabilitado, y los valencianos tenemos que estar orgullosos de ello; pero al mismo tiempo debemos cuidar y exigir el cuidado del resto de nuestro patrimonio. Y eso no sucede.
La misma Copa América ha sido la excusa esgrimida por el Ayuntamiento para derribar una histórica fachada marítima -con edificaciones similares a los que tanta fama dan a Cádiz- donde se ha asfaltado un parking para los visitantes de la competición (¡!), aparcamiento provisional que seguramente en unos años se recalificará para edificar nuevas viviendas que nunca igualarán a las perdidas. Pero cualquier excusa es válida para poner en marcha la maquinaria de derribo en busca de nuevos solares. Rita Barberá lleva años intentando convencer a los ciudadanos de que es necesario eliminar un grandísimo número de edificios del Barrio del Cabanyal, el poblado marítimo de Valencia, para hacer una avenida que llegue desde el centro de la ciudad hasta el mar, una vía que nunca existió (y nadie reclama) y que costaría el derribo de edificios casi centenarios, algunos de características únicas en el mundo.
Y los que verdaderamente amen Valencia deben impedirlo. Porque edificios de Calatrava, para alegría de su diseñador, hay centenares en todo el mundo, pero arquitecturas únicas cada ciudad tiene pocas, cada vez menos, y sólo sus ciudadanos podemos preservarlas y con ellas, parte de nuestra identidad. A ver si eventos tan anecdóticos como éste nos sirven a los valencianos -que muchas veces necesitamos que vengan de fuera a decírnoslo- para abrir definitivamente los ojos y darnos cuenta de lo que realmente importa; de que nuestro valor no lo tiene que dictaminar, por poner el caso que viene a cuento, un maldito premio de Fórmula 1.





5 comentarios:
MIRA JUAN ENRIQUE, EL EDIFICIO DE "LA FABRIQUETA", QUE ESTÁ EN TU FOTO, CREO QUE NO LO VAN A DERRIBAR.
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Gracias por la información. Realmente he cogido fotos de la web del Cabanyal y las he colgado. Sé que el de la izquierda sí está en la lista negra, al igual que la Lonja de pescadores que hay en Eugenia Viñes -cuya foto no he encontrado- y que es un edificio a punto de cumplir 100 años (según me han contado sólo hay otro de las mismas características en EEUU, aunque allí lo han convertido en Museo en lugar de querer tirarlo).
No obstante gracias por la corrección, aunque ciertamente, me parece que es lo de menos si van a derribar el que citas o cien similares. Pero gracias de todos modos.
Hola Juan, me gusta este artículo, em gusta que recorras la Valencia mas auténtica en detrimento de la Valencia que está de moda, como la que sacaba nuestra famosa amiga Helena -¿existirá de verdad?- en su blog super chachi mega guay. Las fotos que has publicado, sobre todo la última, me recuerdan de forma satisfactoria mis siete años en Valencia. Sabes hay una frase que dice que "somos de donde estudiamos", por eso me ha gustado tu post. Y la última foto -aunque no te guste lo soltaré- me ha recordado a la fachada de la casa donde vivias, creo, que en el Barrio de El Cabanyal, con ese aire de barrio de pescador inigualable en autenticidad. Un saludo.
Hola Nacho. Cómo se nota el paso del tiempo. Aquella casa no era tan grande, pero sí reflejaba el encanto y el estilo de la zona con su fachada cerámica. Aún recuerdo como -alquilados como estábamos- no decidimos nadie de la familia comprar ésa u otra casa de la zona porque por entonces empezó la criba en el barrio y nadie sabía si una u otra podían acabar derruidas por el capricho de Rita.
Ahora vuelvo a vivir por la zona, aunque en una casa más humilde, y vuelvo a estar enamorado de este barrio, que aunque un poco restaurado -con el tema de la Copa América a 100 metros se ha tirado un poco de asfalto en algunas calles- sigue bastante descuidado tanto por las instituciones como por los habitantes de la ciudad. Y creo que es uno de sus tesoros.
Bueno, se te hecha de menos por aquí. A ver si te acercas uno de estos días. Si hace falta, escondo al gato.
hola, vengo de rebote de malvarosa connection y te/os quiero hacer una petición: qué pensais del corte de emisiones de tv3 en territorio valenciano? Las Respuestas son recogidas en sietevidastieneelgato.blogspot.com
gràcies per col.laborar.
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