30 mayo 2007

Dan pena

Han ganado las elecciones. Y no me refiero al Partido Popular, sino a los medios que lo han respaldado en su carrera hacia la reválida en la Comunitat Valenciana. Lo han hecho a conciencia, ignorando la verdad, ocultando en muchos casos información -todas las corruptelas habidas y por haber- a sus lectores, tergiversando la realidad para pintar una Comunidad idílica comandada por un equipo ganador al que sería ridículo no unirse (cuánto peor simpatizar por el rival).

Han ganado pues, pero, con la conciencia intranquila por sus actos, piden que no quede rival que les mire de reojo y les haga sentir la culpa. Me he topado con ese sentimiento hoy en la columna de una apesebrada en un gratuito de la capital que no existiría sin la subvención de la Generalitat. Celebraba la victoria de esa Valencia mítica que vende el PP -de la que ella es vocera-, la existencia de una masa de creyentes, y criticaba y pedía la conversión a esa utopía a los medios y periodistas que se empeñaron en ensombrecer esa estampa haciendo su trabajo: tratar de informar de lo que realmente pasa en la Comunitat.

Pero, más triste aún, lo he percibido -más bien, es notable- también en la edición valenciana del diario ABC, que no sé si respondiendo a la misma consigna, ha publicado también un artículo tratando de humillar a la izquierda derrotada y a los ciudadanos que osaron votar una alternativa a la corrupción. Sin embargo, lejos de su objetivo, la obra ha acabado pareciendo una galería de los horrores de la política valenciana que deja, a los que no votamos a ninguno de los retratados o a sus superiores, con la conciencia bien tranquila.

Señala el artículo (titulado La treta inútil del "paseíllo" judicial) con pleno regocijo, que "recién escrutados los votos de las elecciones autonómicas y municipales, se ha comprobado que la población, al optar por un candidato, no concede gran importancia a que éste esté inmerso en un proceso judicial." El resto, glosando las "glorias" de cada uno de los sinvergüenzas que se han visto respaldados por sus ciudadanos, es todo un aplauso de la histórica cabecera a ese insulto a la democracia que ha sido presentar a la reelección a unos individuos de tan dudosa calidad humana.

Y es que ellos, los que han respaldado esa manera de hacer política, saben que deben esforzarse para limpiar sus vergüenzas y convencer a sus lectores y a sí mismos, de que con ello hicieron lo correcto. Habrán ganado, sí, pero sinceramente, dan pena.

1 comentarios:

David,  30 mayo, 2007 17:39  

Sería inútil convencerte de que soy un votante que firmó el "Compromís pel País Valencià" cuando era una plataforma cívica antes que una marca electoral, o que eché mi voto a la basura al apoyar una lista que, a mi pesar, ha hecho el ridículo en Alcoi, como es la de EU.

Y sería inútil porque, al tiempo que consideraba necesario echar de las instituciones al PP, sigo defendiendo la presunción de inocencia, y que un juez te impute no implica que el mismo juez te vaya a terminar condenando (aunque pueda suceder). Es posible que Alperi sea un chorizo, pero mientras no exista una sentencia en firme, no lo es.

Y, por otra parte, además de ser de izquieras (que tampoco es garantía de nada, por desgracia), me gusta pensar que soy un tío tolerante. Por eso también me gusta escuchar (o leer) lo que opinan los demás. Es posible que no te guste ABC. Yo lo leo habitualmente (ahora pensarás, seguramente, que todo lo que he dicho no era más que un intento de revestir de la autoridad que se suele atribuir la izquierda mi opinión, cuando en realidad soy un miseable a sueldo del PP, o algo similar). Te contaré un secreto: es una empresa privada, y puede publicar en sus páginas lo que le salga de las narices, siempre que no vulnere ninguna ley.

ABC gana una pasta con publicidad institucional del PP. Vale. El País la gana con publicidad institucional del PSOE. Así son las cosas, y no es culpa del medio, sino de las instituciones. No veo que te quejes porque ningún soporte se mete con Telefónica o El Corte Inglés. Y no creo que haga falta explicar por qué.

Entiendo tu frustración, que supongo similar a la mía. Pero un periódico con una cuota de mercado del 8 por ciento en la Comunitat no influye tanto. La culpa del desastre de la izquierda, aunque os (nos) cueste asumirlo, sólo tiene un nombre. O dos.

¿De verdad crees que la gente es tan imbécil para creerse el mundo de fantasía de Camps? Si realmente hubiera voluntad de cambio, ¿el día adecuado no era el pasado domingo? En serio, me parece que se necesita una reflexión profunda, y no echar la culpa a ABC.

Eso sí da pena.

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