02 mayo 2007

Lectura: "El Economista Camuflado" de Tim Harford

"Mi consejo, si estás convencido de los méritos de los alimentos orgánicos, es que no permitas que los minoristas de los productos alimenticios se aprovechen de tu entusiasmo: por medio de tu bolsillo demuestra tu apoyo a cualquier minorista o proveedor directo que lleve el precio de los alimentos ecológicos a un nivel más cercano al de los alimentos no orgánicos."

Con frases como ésta -en este caso tras demostrar que el coste más elevado en la producción de los alimentos orgánicos no justifica el encarecimiento a veces excesivo con que se venden en determinados comercios- Tim Harford se mete en el bolsillo al lector en los primeros capítulos de El Economista Camuflado (Temas de Hoy, '07), su última obra de reciente publicación. Harford es -según la solapa del libro- columnista del Financial Times y redactor de la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial. Pero además, y esto se lo digo yo, sabe como ganarse la confianza del lector.

Mediante la búsqueda de la complicidad en determinados aspectos a veces comunes -la búsqueda de lo más barato- o simplemente positivos -apostar por reducir la contaminación-, Harford conquista al lector en las primeras páginas de una obra que parece plantearse como un manual de economía para profanos, cargado de trucos para evitar las trampas que muchas veces nos tiende el mercado, principalmente en la economía doméstica. Así el periodista, nos explica en los primeros capítulos el porqué de los precios arbitrarios en productos similiares, el porqué de la existencia de fenómenos como las rebajas, los vuelos baratos o de la misma edición de las obras en tapa dura y bolsillo.

Sin embargo esta línea se diluye mediada la obra, precisamente cuando Harford pasa de la micro a la macroeconomía. Es llegado a este punto cuando nos encontramos al escritor apasionado del sistema capitalista, hasta entonces un poco agazapado, no sé si con intencionalidad o simplemente por dejadez -ya les explicaré esto un poco más adelante-, que bien explica con sencillez el funcionamiento del mercado bursatil, como trata de convencernos de que el libre mercado es la solución para la pobreza. Y es también en estos capítulos cuando la exposición se torna más simplista argumentalmente, al tiempo que farragosa. Por poner un ejemplo, imagino, aunque no comparto, que Harford podrá justificar por qué los países pobres lo son -él es economista, yo no-, pero falla en esta obra al reducirlo al caso de uno de los países más corruptos del mundo y generalizar a partir de él al resto de países pobres cuya realidad nada tiene que ver con la de éste.

Igualmente, es en esta segunda parte cuando, para justificar el sistema que admira, el autor saca a los seres humanos de la ecuación (no importa si centenares de personas pierde sus empleos por la deslocalización, porque asegura que pronto encontrarán otro; o tampoco que los trabajadores sean explotados por empresas occidentales en el tercer mundo, pues podrían trabajar en peores condiciones o ni siquiera hacerlo), y efectivamente el sistema funciona, aunque algunos los lectores más sensibles a la vida ajena ya no miren con tanta simpatía al escritor que al principio del libro les animaba a ahorrarse unas perrillas. El Economista Camuflado se desinfla así a medida que avanza la lectura, hasta desencadenar en un último capítulo dedicado al "milagro" económico de China, que cierra el libro de modo inesperado, pues no guarda ninguna relación con su inicio, ni se refiere a él de ningún modo. Queda así el ensayo a mi entender, como una obra acabada físicamente a marchas forzadas -o simplemente con dejadez-, y que, pese a su brillante inicio, se diluye en un batiburrillo de argumentos, formalmente contradictorios, que no conducen a la obra sólida que prometían sus inicios. Una pena.

8 comentarios:

Anónimo,  24 mayo, 2007 16:59  

Si no eres economista no puedes insinuar que el sistema "capitalista" es malo. No es una ideologia como el comunismo, si no que deja que la oferta y demanda llegue sola al equilibrio. El Gobierno y Banco Central tienen los mecanismos a traves de su politica fiscal y monetaria respectivamente para controlar la inflacion, mejorar la educacion, etc. Para que sea exitoso la estructura que defina el gobierno. El problema no es el sistema, son los partidos politicos y las ineficiencias en los gobiernos, de hecho no existe una ideologia Capitalista, es flexible y se puede adaptar a cada pais, no asi el comunismo, el cual tiene principios muy marcados que impiden su flexibilidad. Entre esos principios tienes:
- Cerrar la economia y proteger a las empresas nacionales: Puede ser razonable, pero eso implica un subsidio a la ineficiencia y se pierde la competitividad de estas.
- Practicamente el poder queda en manos del estado, el cual utiliza su criterio para governar.
- Banco central estatal: Implica que el govierno se puede autofinanciar cuando quiera emitiendo mas dinero en la economia produciendo mayor inflacion.
- Aquel que piensa distinto esta condenado: Solo basta con ver a Cuba y Venezuela (cierre de canal opositor).

Para terminar busca en algun lado los principios "oficiales" del capitalismo, es decir haz el ejercicio de implementar un sistema capitalista en un pais ficticio y te daras cuenta que no podras. Luego busca implementar un sistema comunista y te aseguro que te sera mucho mas facil.
Saludos

Juan E. Tur 24 mayo, 2007 18:42  

No sé dónde has leído que yo haya comentado que el capitalismo es malo, ni dónde que el comunismo sea bueno en oposición. Imagino que deducirás -creo que erróneamente- que yo pienso así de otros de mis textos.

Sea como sea, el motivo de mi respuesta es señalarte un error en tu argumentación bastante notable y extendido y es el de confundir modelos económicos con ideología. Tomando tu argumentación por correcta, el mayor comunista que ha habido en España fue Franco, pues ejecutó durante su régimen los cuatro "principios" que señalas del comunismo.

Por otro lado, el país con más auge en el mercado capitalista actual es la China "comunista" -así la llaman-. ¿Puede ser capitalista y comunista a la vez? ¿Qué es exactamente?

Sergio Pinzón,  13 junio, 2007 01:57  

Coincido contigo en lo pésima que es la segunda parte del libro de El Economista Camuflado, pues en mi perspectiva, y creo que la de muchos más, nada justifica la existencia de lugares en donde se explote a los seres humanos, una argumentación así corresponde a una posición deontológica débil –podemos dejar a un lado el respeto de la dignidad humana si la situación que la genera, en el futuro, ofrece mejores posibilidades de desarrollo a las personas-… Sin embargo, tuve la fortuna, si se le puede llamar así, de leer primero esa parte del libro, por lo que cuando leí la primera mitad -confieso que con bastante antipatía- me resultó muy provechosa… En México, la Corte de Justicia acaba de declarar la inconstitucionalidad del artículo de la Ley de Telecomunicaciones que permitía la subasta pública del espectro radiofónico… error o acierto...

cartografia20 01 enero, 2008 10:13  

Hola

Para ampliar el contenido del libro desde el punto de vista de la geografia aqui va un enlace

http://mundomapa.blogspot.com/2007/12/el-geografo-camuflado.html

Tomás 10 junio, 2009 10:46  

Para anónimo. El capitalismo SI es una ideología desde el momento en el que tienes posibilidad de optar por distintos grados de liberalismo y de intervención estatatal (desde la socuialdemocracia al ultraliberalismo. Posiblemente éstas son las ideologías, pero son distintas implementaciones del capitalismo, por lo tanto son "ideologías" o "colores" del capitalismo).

Lo que no estoy de acuerdo con el libro (aparte de algunos "matices" de traducción -el concepto de sindicato, del primer o segundo capítulo no se corresponde con el concepto europeo- es que la rentabilidad económica sea la única a tener en cuenta. Un hospital (publico) no debe tener "clientes", sino pacientes y una escuela tampoco. Hay otras rentabilidades que se pueden medir en desarrollo humano. Un sistema sanitario no es rentable por ganar dinero, sino por evitar muertes y sufrimiento, independientemnente de si puedes o no pagarlo.

paula cruz,  21 septiembre, 2009 19:31  

hola

pues yo soy estudiante y me dejaron hacer un ensayo acerca de este libro.La verdada nuestra maestra nos habia dicho que resultaba muy digerible, tal vez solo lo dijo para que lo leieramos
pues en lo personal se me hace algo aburrido y nada atractivo!!

aii les dejo mi opinion

Anónimo,  20 octubre, 2009 17:14  

hola, pues bueno yo tambien soy estudiante y de igual manera tengoq ue leer este libro, la pimera parte si tiene elementos necesarios para atrapar al lector aunque a menudo se sale muy abuptamente del tema pero aun asi es entendible, pero despues de que termina lo entendible digerible, somienza lo mas tedioso, el libro no es malo peros ientoq ue despues de la segunda parte como que no le puso tanto impetu como en la primera parte.

gracias!

Anónimo,  22 octubre, 2009 18:48  

Lo primero que tengo que hacer es recomendar leer el libro en inglés si es posible, ya que la traducción no me ha parecido que esté a la altura. Por otro lado, El libro es muy recomendable, tanto para expertos economistas como para aficionados a la economía.

No obstante, y sin animo de hacer ningún tipo de competencia, me a gustado bastante más mi última lectura: “Lucro sucio” de Joseph Heath, un libro que que está pensado para lectores que se inician en este campo, así como para exigentes buscadores de respuestas en el presente momento de cambio global.

Mucho más fácil de leer, muy útil y entretenida….

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