Mientras en Barcelona la oposición critica al gobierno de la ciudad y a la Generalitat por subvencionar con 3 millones de euros de los fondos públicos (redondeando al alza) una película de Woody Allen que proyectará sus encantos alrededor del mundo; en Valencia, después de experimentar el fracaso -comparando los resultados con las expectativas- de la 32ª edición de la Copa América, nuestros gobernantes han decidido destinar 105 millones de euros más de nuestro dinero para que la prueba se dispute una vez más en la ciudad. Sin ninguna oposición.
A los fuegos artificiales que se dispararon ayer por la tarde para celebrarlo, anunciados al mediodía por la alcaldesa Rita Barberá (y que nos costarían, por lo que pude escuchar por mi ventana, poco menos de 1 millón de las antiguas pesetas), acudieron unas doscientas personas. Obviamente, no había nada que celebrar.
PD: ¿De qué le ha servido a Zapatero el numerito de hace un par de días? Ni dos días han tardado en saltarse su acuerdo para firmar como pronto a finales de mes. Lo dicho.
26 julio 2007
Segundas partes nunca fueron buenas
Etiquetas:
actualidad,
comunitat valenciana
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