31 agosto 2007

Power Points vs Canal 9

Hace unos d¨ªas recib¨ª en mi correo electr¨®nico uno de los miles de power points que circulan a diario por la red. ¨¦ste, como la mayor¨ªa, trataba de ser gracioso, aunque no me pareci¨® muy afortunado. En ¨¦l, su autor hac¨ªa un s¨ªmil entre la localidad de Bunyol y la aldea de Asterix, como uno de los pocos feudos gobernados por la izquierda que van quedando en la Comunitat Valenciana resistiendo al avance del PP; y acababa invitando a Francisco Camps a la popular Tomatina, que tuvo lugar el pasado mi¨¦rcoles (como es tradicional, el ¨²ltimo de agosto), donde recibir¨ªa el tratamiento "que merec¨ªa" por parte de los aldeanos.

El mail con el power point acab¨® en la papelera de mi administrador de correo hasta hoy, cu¨¢ndo ha regresado a mi memoria al enterarme de que Canal 9, la televisi¨®n auton¨®mica valenciana, no retransmiti¨® la Tomatina este a?o como hasta ahora era habitual. Este hecho, que puede parecer f¨²til, explica mejor la manipulaci¨®n que padecen a diario desde hace a?os los valencianos y c¨®mo ¨¦sta afect¨® los resultados de las pasadas elecciones, que los miles de columnas aparecidos en la prensa desde entonces.

Ni el hecho de ser la fiesta valenciana m¨¢s popular en el mundo -que no se me enfaden los falleros, lo dijo una encuesta hace unos meses- ha servido a la Tomatina para desaparecer de la programaci¨®n de un Canal 9 en el que las poblaciones no gobernadas por el PP no existen. Y no ser¨¢ porque los "informativos" del ente auton¨®mico no hablen de pueblos. Nutren, con el Valencia CF y las declaraciones y paseos de Camps, el 95% de su contenido. Y salvo ver a Camps, su f¨®rmula es ganadora en audiencia, pues el club de f¨²tbol de la capital del Turia tiene mucha parroquia en la Comunitat y todos sabemos como gusta en los pueblos, de los m¨¢s grandes a los m¨¢s peque?os, verse reflejados en pantalla.

De modo que desde hace tiempo Canal 9, adem¨¢s de la manipulaci¨®n habitual de la informaci¨®n (no contrastar la voz del gobierno con la de la oposici¨®n, que los presentadores corroboren las opiniones de los pol¨ªticos afines como si de verdades se trataran, etc.), se produce esta otra m¨¢s sutil, pero tanto o m¨¢s efectiva dependiendo de la capacidad intelectual del receptor, al que detalles tan nimios como que no salgan los toros de su pueblo en la tele muchas veces le importan m¨¢s que la m¨¢s desastrosa gesti¨®n pol¨ªtica de sus gobernantes, de la que ni siquiera tiene conocimiento.

Pero es lo que hay. Unos se defienden con power points, los otros tienen Canal9. Mientras tanto, en la Comunitat, la grieta entre la realidad y la versi¨®n oficial, que constituye una muy popular "realidad" alternativa, se va agrandando.

30 agosto 2007

Nunca es tarde... "La Fiesta del Chivo" de Mario Vargas Llosa

La novela hist¨®rica, ahora tan en boga, nunca me ha atra¨ªdo. Quiz¨¢s se deba a la propia denominaci¨®n de "hist¨®rica", que editores y lectores emplean para dotar de un cierto halo de veracidad, de ejercicio cultural, a lo que en la mayor¨ªa de los casos no es m¨¢s que mero entretenimiento en forma de historias convencionales de ficci¨®n; eso s¨ª, ubicadas en contextos temporales se?alados y en los que c¨¦lebres personajes hist¨®ricos aparecen, bien como actores secundarios o como protagonistas, infundados de unos rasgos de personalidad y realizando acciones que cualquier historiador no tardar¨ªa m¨¢s de unos minutos en desmontar.

Digo esto porque, parad¨®jicamente, La Fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa (publicada por en Espa?a por Alfaguara el a?o 2000) me ha encantado; pero, por las libertades que su autor se tom¨® al escribirla, habr¨¢ quien dir¨¢ que me deber¨ªa parecer peor que las novelas hist¨®ricas. Me explico para los desafortunados que, como yo hasta hace nada, a¨²n no la hayan le¨ªdo. En La Fiesta del Chivo el autor recoge un acontecimiento relativamente reciente: el atentado que acab¨® ¨¦n 1961 con la vida del que fuera dictador de la Rep¨²blica Dominicana Rafael Le¨®nidas Trujillo, y a partir de ¨¦l, realiza una cr¨®nica de los ¨²ltimos d¨ªas de ¨¦ste, en la que tanto ¨¦l, como sus consejeros y sus verdugos, son los protagonistas y cobran viva voz. Bueno, al menos eso es lo que parece.

Porque si bien el atentado sucedi¨® tal como lo relata Vargas Llosa, y sus art¨ªfices se llaman como los personajes que lo perpetran en la obra, el autor inventa consejeros a los que dota de un gran protagonismo en la trama y en los que carga buena parte de su cr¨ªtica. Del mismo modo, repasando art¨ªculos publicados en el momento del lanzamiento de la novela, tampoco faltaron por parte de los familiares de los h¨¦roes/asesinos de Trujillo, cr¨ªticas hacia las descripciones que de ellos hace el escritor peruano. ¿Es pues l¨ªcito que realidad y ficci¨®n se mezclen en una obra en la que en ning¨²n momento se indica ese hecho? ¿Lo es cu¨¢ndo, m¨¢s bien al contrario, la obra en lo formal -me pareci¨® ciertamente estupenda a nivel narrativo- parece por momentos un reportaje novelado?

Sinceramente, creo que igual hubiera sido recomendable que el autor hubiera introducido un ep¨ªlogo final explicativo de hasta donde llega la verdad de su novela y d¨®nde empieza la ficci¨®n; aunque seguramente Vargas Llosa consider¨® a sus lectores lo suficientemente inteligentes como para comparar a posteriori su obra con la realidad sin necesidad de advertencias. Por otro lado, creo que a La Fiesta del Chivo, m¨¢s que ser medida por los defectos de la novela hist¨®rica, deber¨ªa ser valorada de acuerdo a la principal virtud de la novela negra: utilizar un crimen como excusa para describir su contexto.

Eso es lo que hace Vargas Llosa en La Fiesta Del Chivo, establecer dos puntos de partida, el asesinato real de Trujillo y un hecho ficticio, pero inspirado en cientos de casos similares que s¨ª sucedieron; que le servir¨¢n para describir a un dictador terrible, lo despreciable y cruel de su mandato, y mostrar su opini¨®n acerca de los c¨¢nceres de este tipo de reg¨ªmenes y sus consecuencias en la poblaci¨®n. Y lo hace a mi parecer de un modo magistral.

Seguramente habr¨¢ quien considere que en algunos momentos Vargas Llosa se pase de la ralla, o tambi¨¦n quien como yo, piense que en ocasiones -desde mi puto de vista su sucesor Joaqu¨ªn Balaguer y futura lacra para el pa¨ªs, no sale mal parado- se queda incluso corto. Pero lo que principalmente me queda tras la lectura de La Fiesta del Chivo es un sentimiento de agradecimiento al autor; pues a pesar de las licencias del relato, por la gran parte de realidad que queda en la novela, es indudable que su historia, la de la terrible dictadura que sufri¨® la peque?a Rep¨²blica Dominicana en el ecuador de este siglo y que afect¨® de modo irremediable a su actual situaci¨®n, merec¨ªa ser contada. Y su protagonista, el abominable Leonidas Trujillo, retratado como lo hace Vargas Llosa.

Imprescindible.

29 agosto 2007

R¨¦cord tras r¨¦cord

Se supo ayer, pero as¨ª lo titula hoy Levante. Su director Pedro Muelas expresa con meridiana claridad -en su art¨ªculo ¿El puente m¨®vil m¨¢s caro del mundo?- lo mismo que pienso yo e imagino que todos aquellos que sepan que esto es as¨ª:

"La «broma» del puente levadizo de la d¨¢rsena interior del puerto de Valencia nos va a costar una fortuna con el quita y pon que lleva esta impresionante infraestructura. Primero fue dise?ado y construido para subir y bajar y dejar pasar los barquitos por debajo, por lo cual se convirti¨® en el puente levadizo m¨¢s largo del mundo (14 millones de euros), despu¨¦s se fijaron sus «brazos» para que circularan por encima los trenes(6 millones de euros), y ahora - corre corre que te pillo- para llegar a tiempo al circuito de F1 lo quitan de donde est¨¢, lo convierten en giratorio, en el giratorio, se supone, m¨¢s largo del mundo, y se lo llevan al nuevo canal de la Copa del Am¨¦rica (11 millones de euros) para que pasen por encima b¨®lidos a 300 kil¨®metros por hora, con lo cual el puente aquel nos va a salir, de momento, por 31 millones de euros? ¿se supone que el m¨¢s caro del mundo?"

PD: Las Provincias, el diario decano de la ciudad, ha optado por titular la informaci¨®n por la duraci¨®n de las obras ("Las obras de traslado del puente m¨®vil al canal para la F1 durar¨¢n ocho meses") y s¨®lo citan lo que cotar¨¢n bien entrado el art¨ªculo, concretamente en su octavo p¨¢rrafo. Sabiendo c¨®mo se leen los peri¨®dicos -titular, entradilla, y a lo m¨¢s, un par de p¨¢rrafos-, es f¨¢cil deducir que los lectores del diario no sabr¨¢n el despilfarro que supone la obra. No hace falta se?alar, aunque lo har¨¦, que no se enterar¨¢n por Canal.

Al contemplar su imagen es imposible no preguntarse, "¿C¨®mo pude vivir tantos a?os sin el puente levadizo?

28 agosto 2007

Los n¨²meros de la Comunitat

"La deuda p¨²blica de la Generalitat valenciana crece de forma sostenida desde que el PP asumi¨® el gobierno auton¨®mico. A finales de 1995 los valencianos deb¨ªan lo mismo que los gallegos, la mitad que los andaluces, algo menos que los madrile?os y la tercera parte que los catalanes. A finales de 2006, los valencianos deb¨ªan tres veces m¨¢s que los gallegos, un 50% m¨¢s que los andaluces y un 10% m¨¢s que los madrile?os. Solo Catalu?a supera en n¨²meros absolutos la deuda de la Comunidad Valenciana. Pero en t¨¦rminos relativos, los valencianos son los m¨¢s endeudados tanto per c¨¢pita como en relaci¨®n a la riqueza que generan. Y las deudas se acumulan."

Esto es lo que hay (pinchando aqu¨ª pod¨¦is leer el art¨ªculo completo -Una hipoteca que se muerde la cola es su t¨ªtulo- del que he extra¨ªdo este p¨¢rrafo publicado en El Pa¨ªs). En la calle unos dicen que la Comunitat va bien, otros que va mal, que si con este acto hemos ganado mucho, que si con aqu¨¦l nos fue fatal... Bien, podemos acordar que son opiniones diferentes, pero opiniones al fin y al cabo. Sin embargo esto son hechos. La Comunitat se endeuda a pasos agigantados y ya es la regi¨®n m¨¢s deficitaria de Espa?a; y lo que cabe valorar, lo que a los ciudadanos nos deber¨ªa importar, es si ese endeudamiento, que alg¨²n d¨ªa impedir¨¢ realizar nuevas inversiones, se est¨¢ empleando correctamente, para dotar a la Comunitat de unas infraestructuras que permitan recuperar la inversi¨®n y que todos vivamos mejor, que es al fin y al cabo lo que se supone que deben conseguir para nosotros nuestros gobernantes.

Por lo pronto no es as¨ª, y la deuda no sirve para generar ingresos que la compensen, sino que al m¨¢s bien al contrario, no para de crecer, adem¨¢s, de un modo desproporcionado respecto a otras autonom¨ªas.

Pero no seremos cenizos y esperaremos a que las inversiones comiencen pronto a dar sus frutos. El Palau de les Arts, por ejemplo, ha tenido un mal comienzo ("ingres¨® en 2006 por la venta de entradas 2,4 millones, el 10% de lo que gast¨®" titulaba hace unos d¨ªas el diario Levante) pero, ¿no son esos, seg¨²n la tradici¨®n gitana, los mejores principios? Pues nada, nada, seguro que lo bueno est¨¢ por llegar.

El Conseller de Economia Gerardo Camps se lo mira y se lo remira, pero sigue sin encontrar la f¨®rmula m¨¢gica. ¿Quiz¨¢s un poco m¨¢s de deuda?

La vida sigue igual

Ayer hizo una semana de mi regreso de las vacaciones. Al d¨ªa siguiente escrib¨ªa en mi primera entrada en el blog tras las mismas, que volv¨ªa con las energ¨ªas renovadas o alg¨²n t¨®pico similar, pero lo cierto es que, al reencontrarme con la realidad de mi ciudad, con sus ciudadanos y sus gestores, las "energ¨ªas", si las hab¨ªa, se disiparon r¨¢pidamente. Un r¨¢pido vistazo a los blogs de cabecera serv¨ªa para constatar lo obvio, que todo segu¨ªa igual.

Uno no se siente un amargado y es dif¨ªcil no parecerlo cuando, en lugar de rebuscar para decir lo bonito que est¨¢ esto o aquello, se te agolpan en la agenda las noticias acerca de la nefasta gesti¨®n de nuestros gobernantes. Igualmente dif¨ªcil es fijarse en el paisaje de la ciudad cuando te resulta imposible caminar mirando hacia el frente si quieres evitar pisar las mierdas de perro dejan abandonadas por doquier los animales de sus propietarios.

De modo que me di unos d¨ªas m¨¢s, a ver si cambiaba mi actitud, fruto seguramente del contraste entre acabar de visitar ciudades simplemente limpias y cuidadas, de las cuales por lo dem¨¢s desconoc¨ªa la realidad de su gesti¨®n diaria; y retornar de golpe a una habitada por much¨ªsimos gorrinos -decir descuidados es muy fino- que prefieren arrojar sus basuras en plena acera antes de dar dos pasos para depositarlas en una papelera.

Trat¨¦ de contenerme, pero no lo he conseguido. Puede que mi paseo por la playa del Cabanyal de ayer por la tarde, esquivando toda la basura que vecinos y turistas (estos posiblemente por contagio de las costumbres locales) dejaron tras pasar un rato en su arena haya influido. Puede que tambi¨¦n la conversaci¨®n mantenida d¨ªas antes con un conocido sobreexpuesto a los informativos de Canal9, que se empe?¨® en tratar de convencerme de los logros recientes de Valencia en contraposici¨®n a Barcelona (la coentor aut¨®ctona no puede explicarse sin compararse a Catalu?a), para despu¨¦s argumentar, en una gran demostraci¨®n de inocencia, que la mayor prueba del ¨¦xito de la Copa Am¨¦rica -una competici¨®n por la que, aseguraba, "se pegan por ser sede todas las capitales del mundo"- se debe al mero hecho de que, si no hubiera dado dinero a la ciudad nuestros gobernantes, no la habr¨ªan celebrado (¡¿?!).

El caso es que estoy aqu¨ª de nuevo, siete d¨ªas despu¨¦s, y renegando de nuevo. Pero qu¨¦ quieren que le haga, es lo que hay, y se lo voy a contar de la ¨²nica manera que s¨¦, tal cu¨¢l lo veo. S¨¦ que hacer ver tambi¨¦n a los que son como mi conocido es tarea pr¨¢cticamente imposible, pero que no se diga que no lo he intentado. Perd¨®nenme si les aguo la fiesta.

*La foto es del blog Valencia es un cagadero.

22 agosto 2007

Historias m¨ªnimas

"El pasado 10 de agosto, un grupo de 78 asturianos, en su mayor¨ªa jubilados mineros y sus familiares, decidi¨® programar un viaje a la Ciudad de las Artes y las Ciencias desde las residencias que el Montep¨ªo de la Miner¨ªa Asturiana tiene en Murcia.

Tomaron el autob¨²s bien temprano, a eso de las cuatro de la ma?ana, seg¨²n relata Marcelino Rodr¨ªguez, portavoz del colectivo asturiano, para dirigirse a Valencia con la intenci¨®n de disfrutar de un d¨ªa de ocio en el equipamiento l¨²dico-cultural que se ha convertido en s¨ªmbolo de Valencia.

El programa de la visita se desarroll¨® con normalidad, aunque con un cierto grado de decepci¨®n -«muchos grandes edificios de Calatrava, pero faltos de contenido», asegur¨® Marcelino Rodr¨ªguez.

Casi al final de la jornada, el grupo de asturianos se dirigi¨® a l' Hemisf¨¨ric, donde ten¨ªan entradas para la proyecci¨®n de las 20 horas.

«A los cinco minutos se aver¨ªa la cinta y nos dicen que van a intentar arreglarla, aunque poco m¨¢s tarde nos indican que la pel¨ªcula no tiene soluci¨®n, que desalojemos la sala y pasemos por taquilla», relata el denunciante.

«Nosotros nos negamos. Les dijimos que despu¨¦s del madrug¨®n y de hacer tantos kil¨®metros no est¨¢bamos dispuestos a conformarnos con que nos devolvieran el dinero o nos dieran una entrada para otro d¨ªa», a?ade Marcelino."

Sigan leyendo en el art¨ªculo original aparecido hoy en Levante la aventura que vivieron estos jubilados mineros asturianos en Valencia y que ha acabado en los juzgados.

Bonitos, por fuera, son (la foto es de Chosovi).

21 agosto 2007

No es una utop¨ªa

De la m¨¢s grande y c¨¦ntrica plaza de la ciudad, o al menos la de su antiguo centro hist¨®rico, part¨ªa un entramado precioso de calles peatonales y llenas de vida, que se prolongaban sin intromisi¨®n alguna de v¨ªas para el tr¨¢fico rodado a lo largo de cientos y cientos de metros. Era ya entrada la tarde y las calles herv¨ªan de gente. J¨®venes cargados de garrafas de vino y bolsas repletas de tantas botellas de bebidas gaseosas y como de brebajes espirituales, se confund¨ªan entre los paseantes adultos, que los miraban sin acritud alguna, aunque por los atuendos de unos y otros -era tan f¨¢cil encontrarse con p¨²beres melenudos como con orgullosos ancianos luciendo polos con todas las maneras imaginables de representar la her¨¢ldica patria; con fan¨¢ticos del toreo reci¨¦n salidos de la plaza, como con personal luciendo adhesivos antitauromaquia- sus gustos y opiniones pudieran discrepar radicalmente.

Quiz¨¢s se debiera al contexto: la ciudad estaba en fiestas. Sin embargo y pese a la altura del d¨ªa, las calles, en el atestado centro y sus alrededores, luc¨ªan pr¨¢cticamente limpias. Y as¨ª segu¨ªan cuando regresamos, tras deambular durante un par de horas por ellas, a esa plaza central repleta de zonas arboladas y cuidados jardines en la que en unos minutos, actuar¨ªan Barricada completamente gratis. D¨ªas despu¨¦s ocupar¨ªan el mismo escenario Miguel Bos¨¦, Dover, Fangoria, Kepa Junkera y otros, en una oferta gratuita y para todos los p¨²blicos. Cuando el concierto acab¨® salimos de all¨ª atravesando de nuevo por otras de las calles del casco antiguo y seguimos sin ver ni un ¨¢pice de degradaci¨®n, ni un rinc¨®n abandonado. La peatonalizaci¨®n de esas v¨ªas parec¨ªa haberlas dotado de vida, haber retenido en ellas el paso del tiempo para evitar su deterioro y que mantuvieran su personalidad y con ella la de la ciudad.

Obviamente, mis conciudadanos y lectores habituales sabr¨¢n que eso no lo he vivido en mi agria urbe (la creaci¨®n constante de enemigos por parte del gobierno valenciano para perpetuarse en el poder anula la posibilidad de la convivencia tranquila que antes cit¨¦), sino pr¨¢cticamente a mil kil¨®metros de ella, en Pontevedra, hace tan s¨®lo unos d¨ªas. All¨ª -al margen de la an¨¦cdota de los conciertos que sirve para contrastar con la gesti¨®n de una Valencia en la que el Ayuntamiento subvenciona actuaciones por los que el p¨²blico acaba pagando igualmente-, he visto lo que ya comprob¨¦ hace a?os en Ourense, A Coru?a, Vigo o la preciosa Le¨®n -por poner un ejemplo de fuera de Galicia-: que si se quiere es posible recuperar una ciudad, pues las primeras molestias se convierten en elogios de los propios vecinos al comprobar que lo que realmente hace atractivas y ¨²nicas a sus poblaciones son su historia y su legado, y s¨®lo hay un modo de conservarlos.

Con esas certezas, unas cuantas experiencias m¨¢s, alg¨²n nuevo amigo, y un poco de energ¨ªa recuperada tras poner el cerebro en estado de "hibernaci¨®n" un par de semanas, regreso de nuevo a mi Valencia. Con la intenci¨®n de poner mi granito de arena para hacerla, si es posible, m¨¢s cercana al modelo de polis para el disfrute de sus habitantes y visitantes que de nuevo encontr¨¦ m¨¢s all¨¢ de sus fronteras. Otra vez y en otro lugar la vieron mis ojos. No es una utop¨ªa.

Frente al edificio del fondo se ubicaba el escenario en que actuaron Barricada y el resto de bandas, sin que seguramente se produjera ning¨²n desperfecto. Cosa de urbanidad (la foto la he tomado prestada de la web de Paralaia).

PD: En mi regreso no me he reencontrado con mi amigo Adolfo, que parti¨® de aqu¨ª en busca de un futuro mejor -al lado de su chica, todo hay que decirlo- en Holanda. Por suerte me tendr¨¢ al corriente de todo -y al que le pueda interesar- en su reci¨¦n inaugurado blog El Tulip¨¢n Moreno. Te leo.

03 agosto 2007

Me largo

No lo han propiciado sus declaraciones, pero escuchar hoy al vicepresident de la Generalitat Vicente Rambla culpar a Zapatero de que la Comunitat no recibe tantas inversiones como otras comunidades -Catalu?a se cita en particular- me ha insuflado m¨¢s ganas para gritar a los cuatro vientos que me largo. Temporalmente, s¨ª, s¨®lo un par de semanas, pero huir¨¦ lo suficientemente lejos de estas tierras como para que no me lleguen los ecos de mentiras como ¨¦sta. La culpa no es de Zapatero, sino suya. Si quer¨ªan m¨¢s inversiones, pod¨ªan haberlas exigido, como otras comunidades, en sus estatutos; pero nuestros PPCV y PSPV prefirieron hacer al canelo y hacerse m¨¢s espa?oles que nadie, con el benepl¨¢cito de la mayor¨ªa de los valencianos que los votaron, as¨ª que ahora a apechugar. Y si quieren otra cosa, pues ya saben, las elecciones sirven para eso, para votar a otro. Adem¨¢s, ¿para qu¨¦ queremos m¨¢s inversiones si vamos a tener a Fernando Alonso y los barquitos esos de Iberdrola que no hacen m¨¢s que traer para ac¨¢ r¨ªos de millones?

Lo dicho, que me largo a otro sitio en el que todav¨ªa se puede tomar una cerveza en la playa por menos de 2 euros. Si se quedan, que les sea leve.