31 diciembre 2007

De vuelta

La pasada semana estuve fuera, de vacaciones. Dividí mis días entre dos ciudades que me encantan, Ourense y León, y en ambas encontré el descanso que buscaba. En la primera, paseando tranquilamente por el interminable entramado peatonal de su precioso casco histórico, por el que a penas pasan vehículos que no sean de los servicios municipales de limpieza. En la segunda, disfrutando también de su centro, también peatonal e igualmente limpio y bien cuidado, por el Ayuntamiento y sus ciudadanos. En ambas comí muy bien y, además, barato, con el aliciente leonés de las tapas (hasta en la cafetería de su pequeño aeropuerto nos sirvieron una tapa al pedir un par de refrescos), algo que se aprecia más cuando uno está acostumbrado a la racanería de la hostelería valenciana. Como guinda, me concedí una noche de fiesta extra en León y disfruté de la fiesta del Barrio Húmedo, especialmente del buen rock que se pincha en El Local y en el ya legendario Crazy Town, en el que puedo dar fe de que no se pone un tema de los beneficiarios de la SGAE (gracias por pinchar a los Hellacopters).

Finalmente, ayer por la tarde regresé a Valencia en avión y en el aeropuerto cogí el metro para llegar hasta mi domicilio. Y no les miento si les digo que desde que subí al vagón en la terminal hasta que llegué a mi parada de destino -Mediterrani- transcurrió una hora (veinte paradas), en la que no faltó un transbordo que se hizo eterno y un frenazo inesperado causado por un imbécil que no bajó a tiempo del tranvía e hizo uso del freno de emergencia, anteponiendo su propio interés al del resto del pasaje y a la seguridad de todos. Cuando llegué a mi portal, tras evitar con acierto pese a la dificultad, que las ruedas de mi maleta no pisaran alguna de las decenas de cagadas de perro que inundan las aceras. no me cabía ninguna duda, ya estaba en casa.

Pero descuiden, intentaré dosificar un poco del humor que me queda para afrontar el principio del año que en unas horas empieza. Gracias a todos por haberme acompañado este 2007 y haberme animado con ello a seguir escribiendo. Que tengan una buena entrada del 2008. Y que sólo sea el principio de algo mejor.

La Plaza del Hierro, en Ourense (la foto es de la web de Blanca Rodríguez)

21 diciembre 2007

Zaplana y El Corte Inglés

"Si pensaban regalar el libro sobre las corruptelas de Eduardo Zaplana, sepan que lo van a tener un poco más difícil. Contra toda lógica comercial, El Corte Inglés ha ordenado retirar de sus tiendas todos los ejemplares de Zaplana, el brazo incorrupto del PP, escrito por Alfredo Grimaldos. Pídanlo y verán las excusas marcianas que les dan. «Se nos han acabado» (mentira); «la editorial ya no tiene más» (increíble); «no lo tendremos ni lo vamos a tener» (insólito). ¿Por qué esa falta de atención a los clientes? No sé exactamente qué datos desvela el libro, pero de pronto me han entrado unas ganas terribles de pedírselo a los Reyes Magos. Es lo que tienen las decisiones drásticas y mal justificadas cuando se toman sobre cosas tan sensibles como la libertad de expresión. Despiertan indignación, sospecha y hasta ganas de leer. No me digan que no tienen curiosidad por conocer los puntos negros del ex presidente de la Generalitat. ¿Vencerá la presión política a las leyes del mercado? Preguntaré en almacenes y librerías."

María Almenar en ¿Y el libro de Zaplana?, su columna de hoy en 20 Minutos.

PD: Hace algunos días, Alberto Noguera ya escribió una entrada sobre el libro.

18 diciembre 2007

Cambien de moneda

A principios de este mes una noticia trascendental pasó desapercibida con la connivencia de los medios de comunicación, porque no interesaba si quiera que la gente la recordara: En Cataluña, el Consell Consultiu de la Generalitat consideró que sería inconstitucional el punto más trascendental de su proyecto de Ley de la Vivienda, el que fomentaba el alquiler forzoso de los pisos que lleven un determinado tiempo vacíos sin justificación.

Ese punto, y sólo ése, es el que mejor favorecería el cumplimiento del artículo 47 de la Constitución que empieza diciendo que "todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada". Y es la medida más efectiva para rebajar los precios de las viviendas, pues al aumentar la oferta de pisos en el mercado -sólo en Valencia, por ejemplo, hay más de 200.000-, su precio bajaría y se ajustaría al precio real. ¿Y qué fomentaba? Pues algo tan sencillo como que no se pudiera especular con un bien como la vivienda, acaparar pisos y mantenerlos vacíos sin justificación (no se preocupe señor, que nadie le iba a quitar su apartamento de verano, que eso sí está justificado) sólo para beneficiarse del encarecimiento de la vivienda que ello pudiera generar.

Pero no, "eso es inconstitucional", dice el citado Consell, y aunque a todas luces parezca una barbaridad que lo que más fomente uno de los derechos de la Constitución se considerece contrario a ella, los medios de comunicación silencian el hecho y siguen hablando de que existe un problema con la vivienda. Eso sí, publicitan cualquier estúpida medida de las que indistintamente promueven PSOE y PP en las comunidades autónomas que gobiernan. Medidas que se resumen básicamente en una: el fomento de la construcción de VPOs con fondos públicos. Vamos, que aunque la gente no compre los pisos que ya sobran, los gobiernos de ambos partidos gastarán los impuestos de todos en seguir manteniendo a los constructores para que sigan haciendo casas, ahora de VPO, pero a precios estratosféricos, para que los constructores "no pierdan dinero". Eso sí, los especuladores seguirán manteniendo sus pisos vacíos y la vivienda cara, como manda la Constitución, aunque no sé en qué párrafo.

Y es que la consigna en los medios es que no hay alternativa. O PSOE/PP o el caos, parecen asegurar al no prestar ninguna atención a las decenas de partidos restantes o sólo hacerlo para tratarlos con desprecio.

Por eso ahora, cuando estamos a meses para las elecciones, escuchamos a unos y otros prometer que solucionarán el problema de la vivienda, aunque no lo hagan ni en el Estado, en que gobiernan unos, ni en las comunidades autónomas, donde gobiernan unos y otros. Y es básicamente porque la política de los dos grandes partidos es la misma. Lo es en los impuestos (ambos favorecen a los más poderosos anunciando que les quitarán el impuesto de patrimonio) y lo es en la vivienda, en la que blindan los intereses de los constructores y de los especuladores.

Claro que eso no es lo que escucharán en los grandes medios de comunicación. En ellos los contertulios celebran ya sin rubor que vaya a celebrarse un debate televisivo entre Zapatero y Rajoy, como si fueran dos grandes alternativas, muestra de la gran pluralidad que hay en nuestro país. Ya discutirán de asuntos vacuos -banderas, religiones, nacionalismos, monarquías, etc.- para movilizar a las bases más mentecatas del electorado, incapaces de darse cuenta de que son dos caras de la misma moneda; una moneda que caiga del lado que caiga, siempre permite que ganen los mismos.

¿Quieren que cambien las cosas? Sólo hay una solución: cambien de moneda. Ya lo he dicho pero lo repito: hay decenas. Si no, apechuguen con las consecuencias y no vayan después llorando.

PS: Perdonen el rollo, pero asistir a diario a debates que sitúan el debate político en si un euro de propina por dos cafés es mucho o poco, o ver como los fans entusiastas del rey Don Juan Carlos miran con cara de bobos como el Rey saluda efusivamente a Gadafi en lugar de mandarle callar con su campechanía habitual, acaba con la paciencia de cualquiera.

Como de la familia

"El portavoz del PP en las Cortes, Esteban González Pons, y su mujer celebran sus primeras navidades como matrimonio. Son fieles a la tradición y para la Noche de Reyes ya tienen regalo: el anuncio de su embarazo. Cada noche del 24 de diciembre 30 adultos y ocho niños se reúnen en la finca del centro de Valencia donde todos lo vecinos del edificio son de la familia, «al más puro estilo italiano», bromea Pons. Sólo cambia la casa, que va por turnos. Este año toca en la de la tía Eugenia y el tío Álvaro. (Foto: Benito Pajares)"

Hoy en la edición de la Comunitat del periódico El Mundo, dentro de su especial "Navidades en casa de...". Todo esto y mucho más a diario en la prensa valenciana.

13 diciembre 2007

Vistazos - 13 diciembre

  • "Rodríguez Zapatero se prepara para las elecciones generales del próximo marzo y los pasos que da son unívocos: proclama a bombo y platillo que Solbes volverá a estar con él (pero con más rollo tecnocrático todavía), recupera a Bono (que ya está enredando de nuevo, postulándose como sucesor), anuncia reformas fiscales gratas al empresariado y a la gente de posibles…

    Es obvio que el aspirante a repetidor en la Moncloa desea tranquilizar a eso que llaman “centro”, que no es otra cosa, en realidad, que la derecha sociológica moderada. Se ve que le han dicho que tiene a esa gente un poco asustada por las dos o tres veleidades progres que se ha permitido durante la legislatura y que debe corregirlo para presentarse más impoluto ante las urnas."

    Continúa leyendo sobre el viaje de Zapatero y de la sociedad española al centro derecha en ¡Elígeme, tonto! la columna de ayer de Javier Ortíz en Público.

  • "No sé si se acuerdan, pero hubo un tiempo en el que pagar impuestos estaba bien visto. No solo porque proveía de los recursos necesarios para financiar los servicios públicos básicos, posibilitando así que las personas con rentas bajas pudieran acceder a éstos en condiciones equivalentes a las de las familias más pudientes. También porque el propio impuesto sobre la renta actuaba, en sí mismo, como un importante factor redistribuidor al exigir a las familias una contribución al erario público proporcionalmente creciente en función de sus ingresos.

    De este modo, ambos elementos, gastos e ingresos públicos, se convirtieron en el principal mecanismo de lucha contra la desigualdad y la exclusión social, conformando el núcleo duro de la llamada Economía del Bienestar, uno de los conceptos mejor valorado por los europeos, sobre todo por esa mayoría de población que jamás hubiera lograd
    o un modo de vida digno utilizando exclusivamente sus propios medios."

    Así empieza la columna de Andrés García Reche -titulada Impuestos- publicada en El País el pasado martes, en la que resume muy bien como el sistema está desmantelando el Estado del Bienestar con el beneplácito de una población que se está dejando engañar. Les recomiendo que la sigan leyendo.

  • Finalmente no deben perderse la entrada de ayer de Vicent Baydal en Vent D Cabylia. Titulada El tranvasament de l'Ebre, el progrés, els Monegros... hace un repaso certero a toda la hipocresía que rodea a algunas de las diferentes posturas políticas enfrentadas alrededor del trasvase del Ebro. Desde la falaz propaganda del gobierno valenciano, a la también falaz defensa del ecosistema que propugnaba el gobierno aragonés y que se ha transformado en el deseo de realizar un complejo turístico y de ocio de enormes dimensiones en pleno desierto de Monegros (un complejo al más puro estilo Zaplana que ya imaginan de qué agua beberá). Como siempre, del cuidado de los recursos naturales y del ecosistema sólo nos acabamos interesando unos pocos ciudadanos.

11 diciembre 2007

Transporte público o caos

Leía el domingo en la prensa un artículo en referencia a la enorme congestión de tráfico que se vive a diario en el centro de Valencia. En él, los agentes encargados de regularlo, apuntaban que se esperaba que el problema se incrementara considerablemente estas navidades. Pero esa realidad, antes que espantarme, se me antojó como una posibilidad única para que el Ayuntamiento de la ciudad tomara de una vez por todas una medida para implementar el transporte público.

Es evidente que a la situación actual se ha llegado por la desconfianza total y absoluta de los ciudadanos en la red de transporte público. No hace ser un gran conocedor de la realidad social valenciana para constatar que más de la mitad de los ciudadanos que lo no utiliza nunca (en sus formas más populares de metro y autobús), mientras que, de la otra mitad, sólo una pequeña porción lo utiliza habitualmente, quedando el resto que lo hace de modo esporádico. Sólo eso -o la resignación al hecho de tener unos gestores nefastos- justificaría que pocas veces los usuarios lamenten frecuencias de paso de veinte minutos en paradas de metro de Valencia (frecuencia un 700% más elevada que la habitual en las redes de Madrid o Barcelona): sólo lo utilizan aquellos a los que no les queda otro remedio.

Pero ahora, cuando se ha tocado literalmente fondo, cuando se presume de interés en liderar el cambio climático, cuando se quiere alardear de ciudad turística, este caos de tráfico proporciona una inmejorable oportunidad para tomar medidas drásticas. La peatonalización del centro o la imposición de una tasa para poder circular por sus calles, acompañadas, evidentemente, de una fuerte inversión en transporte público -que no sería tal, pues el notable incremento en su consumo la sufragaría-, son medidas que grandes ciudades europeas han adoptado ya con éxito. Eso sí, son medidas valientes, que de primeras siempre se encuentran con el rechazo de una gran parte de la población, pero que bien explicadas y respaldadas por unos resultados que no se hacen esperar, acaban cuajando y recibiendo el aplauso y el beneplácito de los habitantes de la ciudad.

¿Tendrá Rita Barberá la categoría política para liderar un cambio como éste u otro similar, o simplemente habrá que considerarla como la alcaldesa que estuvo al frente de la ciudad cuando ésta se sumió en el caos?

¿Derecho de pernada?

Hace meses se la oí decir al entrenador de fútbol Quique Sánchez Flores -la versión autóctona de Valdano- y ya me chirrió. Y ahora, cuando la leo en el blog ciudadano de la recién inaugurada edición valenciana de El Mundo, vuelve a irritarme. Aunque el Diccionario de la RAE recoja que de la expresión se hace un uso coloquial asignándole el significado de "ejercicio abusivo del poder o de la autoridad", el empleo de la construcción "derecho de pernada" para referirse a cualquier cosa excepto al "derecho" al que hace referencia, siempre me ha parecido un tanto desagradable.

Y es que en la mayoría de los casos la escuchamos en boca de personas que podrían decir o escribir simplemente "eso no le da derecho/carta blanca para hacer tal cosa", pero creen que parecen más brillantes o eruditos al añadir la coletilla "de pernada". Una coletilla que viene a significar literalmente que "eso no le da el derecho que tenían algunos señores feudales a acostarse con la mujer recién casada con uno de sus vasallos en la noche de bodas". Vamos, algo tan absurdo como añadir la coletilla "civil ("eso no le da derecho civil para hacer tal cosa"), pero bastante más desagradable. Efectivamente, puede estar admitido como un desacertado uso coloquial, pero que debería tratar de obviarse por parte de los que viven del lenguaje.

10 diciembre 2007

Día de los Derechos Humanos

Hoy se celebra en medio mundo el Día de los Derechos Humanos. Y es que, tal día como hoy, hace ahora exactamente cincuenta y nueve años, se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un texto acordado por la Asamblea General de las Naciones Unidas cuyos principios deberían garantizar una serie de derechos básicos para todos los habitantes del planeta.

No obstante, el motivo de la conmemoración no es una mera palmada en la espalda del mundo occidental por haber sacado adelante esta declaración, sino básicamente, una excusa para señalar que sus preceptos, por muy básicos que nos puedan parecer, todavía no se cumplen. Y no sólo en los países con culturas y creencias muy diferentes a las nuestras, sino en nuestras propias sociedades.

Es por eso que el día de hoy no está de más para recordar y releer la Declaración Universal de los Derechos Humanos y, tras refrescar en nuestra memoria su validez, exigir a nuestros gobernantes su cumplimiento.

APUNTE: A lo largo de la jornada de hoy se realizarán a lo largo del país numerosos actos con motivo de esta efeméride. Concretamente en Valencia, será CEAR, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, la que llevará a cabo una concentración a las 19:30 horas en la Plaza de la Virgen. En en ella se llevará a cabo una lectura pública y colectiva de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se proyectarán fotografías, datos y cifras que denuncian las vulneraciones de los Derechos Humanos e informan de la situación actual, o se repartirá a los asistentes de la Declaración, entre otras acciones. Para más información de este acto podéis escribir a este correo electrónico.

Si por otro lado, queréis estar al corriente de la actualidad relativa a los Derechos Humanos en el mundo, no dejéis de consultar entre otras la página web del Alto Comisionado para Los Derechos Humanos en las Naciones Unidas.

Zapatero, más de lo mismo

Estando como estamos, en vísperas de elecciones generales, no es de extrañar que los políticos nos sorprendan con las más aventuradas promesas electorales. No obstante, resulta llamativo que la principal promesa de la pasada semana del líder del PSOE, sea una que choca frontalmente con el supuesto ideario político de su partido. Y es que José Luis Rodríguez Zapatero anunció hace unos días que, de ganar las próximas elecciones, suprimirá el Impuesto sobre el Patrimonio (cuanto más posesiones tiene una persona física, más paga). Esta medida, como bien señaló esta semana el diario ABC, beneficiará principalmente tan solo a 35.000 españoles -como lo leen-, pues sólo ellos, por declarar un patrimonio superior al millón y medio de euros, abonan a las arcas del Estado más de 700 millones al año en este concepto; prácticamente la mitad de lo que recauda el Impuesto sobre el Patrimonio.

Como ustedes comprenderán, el Estado no puede permitirse (si quiere seguir costeando las pensiones, el desempleo, educación, sanidad, ejército, etc) dejar de ingresar estos 1.500 millones de euros al año que costeaban básicamente los más ricos -vamos, ni usted, ni yo-, por lo que tendrá que incrementar otros impuestos. Y como siempre serán seguramente los indirectos, los que se aplican a bienes de consumo (gasolina, bebidas alcohólicas, automóviles, etc.), productos que pagan tanto los ricos como los pobres. Vamos, que traduciéndolo al cristiano, Zapatero promete reducir los impuestos a los ricos y subírselos al resto de la población. Lo que se dice de izquierdas, esta medida (que ya prometía implantar el Partido Popular y que le aplaude Libertad Digital) no es.

Esta noticia, en cambio, debería hacer reflexionar de una vez a la población si PSOE y Partido Popular deberían ser consideradas como propuestas diferentes, pues tan sólo manifiestan su oposición en temas tangenciales -religión, nacionalismos, etc.- que utilizan como escenario para representar unas diferencias que no tienen y poder intercambiarse el poder. Debería servir para que la gente, al margen de los dictados de los medios de comunicación (cuyos propietarios se encuentran entre los pocos beneficiados por esta "bajada de impuestos"), pensara en que el cambio hacia otras políticas mejores para la mayoría de la población está al margen de las propuestas de estos dos partidos. No obstante, algo me dice que no caerá esa breva.

PD: En una onda similar se manifiesta Javier Alfonso en su columna de hoy en 20 Minutos. La titula Al final acabaremos pagando más.

07 diciembre 2007

Condenados a la Copa América

Imagino que los valencianos que se asomen por aquí estarán al corriente (en la medida que es posible comprender semejante esperpento organizativo) de los dimes y diretes que están manteniendo desde hace unas semanas el propietario actual de los derechos de la Copa América y uno de sus copmpetidores. Litigio que ha puesto en suspense la fecha y el modo en que se celebrará la próxima edición de esa competición privada de vela, por la que los valencianos (Comunitat 40%, Estado -seguramente extraído de otra partida de nuestros presupuestos que no se destinará a otra cosa- 40% y Ayuntamiento el resto) íbamos a pagar 130 millones de euros con el fin de que se celebrara en Valencia.

Saltándome los detalles del litigio, el panorama que ha dejado es el de un posible duelo entre el barco del actual organizador -el Alinghi- y el de su oponente norteamericano, el Oracle, que en caso de ganar, sería el que determinaría dónde se realizarían las siguientes ediciones de la Copa América. No obstante, en unas declaraciones que los medios locales -los únicos que prestan atención a esta bobada- han recogido con entusiasmo, el patrón del barco norteamericano ha manifestado su intención de que, en el caso de ser ellos los vencedores, la 34 edición de la prueba también tenga lugar en Valencia. Lo que no destacan los mismos medios es la letra pequeña: siempre que se siga pagando la misma pasta por ello que ya cobra el patrón del Alinghi por celebrar la próxima aquí.

Y es que una cosa es evidente. Sobre la faz de la tierra no hay un Ayuntamiento -y unos ciudadanos que lo respaldan- tan ingenuo como el de Valencia para pagar tanto por tan poco. Entonces, ¿para qué buscar más?.

Mientras, como recoge hoy un periódico gratuito, la dársena construida para la prueba que acabó hace unos meses, lo más importante que ésta legaba a la ciudad, se muere de asco por una mala planificación y diseño y una nefasta gestión. ¿Qué ha de pasar para que los valencianos reaccionemos de una vez ante tanta mentira? ¿O es que somos tan idiotas como todo parece indicar? ¿Por qué no salimos a la calle -como en Salamanca, qué envidia- y pedimos que esos 130 millones se dediquen a cosas realmente necesarias? ¿Estamos condenados a la Copa América?

Hoy en Metro.

PD: Una aclaración que no debería ser necesaria, pero que añado por si alguien no entiende el motivo de por qué esto lo digo yo y no los medios de las diferentes tendencias de mi ciudad. Es sencillo: yo no temo que por denunciarlo me vayan a quitar parte del pastel publicitario que se empleará para patrocinar la prueba cuando llegue el momento y sí todos los medios, incluidos los que denuncian otras irregularidades y despropósitos de nuestros gobernantes. Es lo que hay.

03 diciembre 2007

Callejeros en el Cabanyal (II)

El texto que les copio a continuación lo dejó un ciudadano anónimo -firmó como Cabanyaler ausent- en los comentarios al post Callejeros en el Cabanyal. Según apunta, se trata del e-mail que remitió a Cuatro tras ver el programa. No sé hasta qué punto es cierto todo lo que describe, pero los que conocen el barrio, los que lo han vivido y lo viven, podrán confirmar conmigo que hay más verdad sobre el Cabanyal en el texto que en el programa que emitió Cuatro el pasado viernes. Léanlo.

"Puede que sea por mi carácter un poco inquieto, curioso, puede que hasta aventurero; puede que sea por mi, en ocasiones, cobardía; puede que sea por que mi camino vital me ha llevado siempre a buscar lo que no tengo lejos de donde es muy posible que lo tenga; no sé muy bien porqué, pero hace ya unos ocho años que no vivo en el Cabanyal. Sin embargo me es difícil olvidar que hasta los 14 años, la calle, las calles del pueblo fueron mi lugar de juegos, de amistad, de descubrimiento de la vida –la que se puede descubrir hasta esta edad-, de aprendizaje de lo que es el mundo de los humanos, de frescor en verano, calidez en invierno –corriendo, sudando– fueron el lugar donde valorar a mis padres, mis abuelos, mis tíos y tías, de comprender la cultura, las tradiciones de un pueblo, la belleza de un conjunto más o menos grande de casas y edificios.

Me es difícil olvidar el paseo de poco más de 20 minutos por las calles del Cabanyal, de la mano de mi tío Manolo, hasta llegar a la playa, a la arena de un mar que albergaba unas cuantas barcas de madera, que impulsadas por un par de remos y un par de brazos, se adentraban cada día a realizar la pesca del pescado o cefalópodo de temporada, todo a mano, sin ruidos, sin motores, con esfuerzo pero con respeto, sin ambición, con ganas de conservar algo único: una flota artesanal que no necesitaba puerto, sólo arena, y que se movía con la fuerza heredada de generaciones de hombres y mujeres, que a diferencia de las gentes de Valencia, eran conscientes de la existencia del mar y así lo vivían.

Me es difícil olvidar que mi abuela no hablaba castellano, entenderlo lo entendía, tonta no era, pero hablarlo… Su idioma, su lengua era el valenciano, y al igual que ella, todas las abuelas de nuestro mundo, del Cabanyal.

Me es difícil olvidar que la primera luz que vieron mis ojos al nacer no fue la de un hospital, o la de un taxi, fue la luz del Cabanyal, que iluminaba la habitación de mi madre; era difícil y arriesgado pero en el año 1967 todavía se nacía en casa, y es cierto que a mi madre no le hizo mucha gracia y sí mucho dolor, pero ese extra de sufrimiento que padeció por mí, es algo que nunca le podré agradecer del todo, es algo que marca a madres, padres, hijos, hijas, abuelos, abuelas, familias y pueblos, es algo que nos referencia, que nos distingue y que nos permite aportar algo nuevo y diferente, nos hace participes de la diversidad, de la biodiversidad incluso, y nos da carácter como pueblo.

Me es difícil olvidar el hecho de que en mi nacimiento, una pequeña multitud esperaba ansiosa en la calle, frente a la fachada de mi casa para recibir la noticia del nacimiento, esperaban a que mis abuelas se asomaran y con una sonrisa de oreja a oreja les dijeran a grito pelado “¡es un xiquet, es un xiquet!” y todos y todas las que allí estaban, como manifestando una escala de valores antigua, ancestral, incluso primitiva realizaban la serie de preguntas que en grupo y desde la calle se pueden hacer: “¿El xiquet està be? ¿És guapo? ¿La mare està bé?” , y mientras, mi padre y mi abuelo, emocionados se abrazaban llorando a moco tendido, celebrando que un nuevo humano estaba con ellos, que el Cabanyal seguía vivo, que el libro del futuro ganaba nuevas páginas.

Ayer noche me emocionó saber que en televisión, un grupo de periodistas se atrevía a poner en público un hecho que afecta a todo un pueblo y que viene siendo ocultado sistemáticamente por las fuerzas políticas de la ciudad de Valencia. No soy un espectador activo ni regular de los programas de televisión, por lo que no tenía ni idea de que se fuera a emitir el reportaje. Además, estaba en Ibiza visitando a unos familiares, por lo que ni siquiera se me había ocurrido que pudiéramos ver la “tele”, sin embargo mensajes SMS llegaron, e-mail’s llegaron, llamadas de teléfono llegaron, incluso una voz se escuchó desde el salón: “¡Rafa, Rafa, que esta noche hacen un documental sobre el Cabanyal!” Todo el mundo, y desde muchos lugares –Ibiza, Almería, Cádiz, Castellón, Valencia, el Cabanyal- se había hecho eco del acontecimiento y todos querían compartirlo y vivirlo.

El documento se vio y se escuchó, y ahora escribo esto que escribo porque me hizo recordar la amargura con la que un día dejé el Cabanyal, la tristeza con la que tres o cuatro veces al año regreso a visitar a mi familia, que allí vive. Me recordó lo trágica que puede ser la vida de los que no abandonan siendo abandonados. Vuestro documento ni siquiera pasa superficialmente por la vida, la historia, la herencia “dels Cabanyalers i Cabanyaleres”, sencillamente pasa de ellos y de ellas. Vuestro documento se recrea en lo sucio, lo roto, lo dejado, lo olvidado, lo oscuro, incluso en lo ajeno, olvidando la luz, el aroma del mar, la fuerza de la gente nacida y vivida en el Cabanyal; olvida, o mejor, proclama un claro desconocimiento de lo que allí se vive en las calles las noches de verano, cuando muchos y muchas se reúnen a cenar, a hablar, a jugar, a relacionarse, noches, y días, en los que unos y otras se conocen, comparten vida, crecen en común, ríen y lloran en grupo, manteniendo un comportamiento muy relacionado con el medio en el que viven; vuestro documento se centra casi con exclusividad en grupos humanos, que utilizados discretamente por políticos y empresarios en la sombra, han “okupado” desde hace relativamente poco tiempo –unos 8 años, otros 10, otros una semana- un pueblo en derribo que no sienten como suyo, simplemente porque se les rompe en las manos, y les cae sobre sus cabezas cuando duermen o aman. Vuestro documento ignora los cientos de casas y las decenas de calles que todavía muestran ese estilo modernista que las caracteriza y que todavía acogen a las familias de aquellos y aquellas que allí nacieron, y a los hijos, hijas, nietos y nietas que de ellos surgieron, porque todavía quedan esas casas – tan sólo 2 de estas casas han sido retratadas en el documento-. El abandono del Cabanyal se fraguó hace ya muchos años, más de 40, y vosotros ni lo habéis mencionado, y lo que es peor, al haber ignorado lo que todavía queda, que como digo es mucho, habéis menospreciado la lucha dura, difícil, larga y sangrante de los cientos de personas que día a día, desde hace muchos, muchos años luchan por salvar su pueblo, sus raíces, su historia, y como filmasteis, a sus padres y abuelos, garantes de la memoria. Vuestro documento, y esto me hace llorar, justifica públicamente, no sé si por descuido o de forma premeditada y alevosa, el plan de derribo de parte de nuestro pueblo, el plan de derribo de nuestra historia, el plan de invasión de una ciudad, Valencia, que en sus inviernos, otoños y primaveras nunca se interesó por mar y arena de playa, y sí por negocios y especulaciones. A partir de ahora los que vieron y probablemente verán vuestro documento, se alegraran de que en breve se acabe con ese foco de marginalidad y suciedad que es el Cabanyal, en lugar de pensar en lo que todavía queda por salvar y proteger. Vuestro documento ha dado alas a los que en pro de una mejor ciudad, que nunca contó con nuestro pueblo, sanearán hectáreas de una tierra bañada por el salitre y el fértil humus del Turia, construyendo avenidas que nunca fueron necesarias, edificios únicamente aptos para cuatrocientosmileuristas, y centros comerciales made in Taiwán, que cambiaran la luz del Mediterráneo por la de los kilowatios de farolas y faros de automóvil. Gracias por acabar con nuestro sufrimiento."

PD: Todas las fotos son de www.cabanyal.com

01 diciembre 2007

Callejeros en el Cabanyal

Rita Barberá se debe haber quedado contenta tras ver la última entrega de Callejeros. Ayer (hace unas horas cuando escribo esto) el espacio de Cuatro emitió su programa número 100 y lo dedicó al más que centenario barrio del Cabanyal de Valencia. Se había anunciado, pero como Callejeros no es precisamente Linea 900, servidor se sentó a verlo con más curiosidad que esperanza. Y efectivamente, el programa cumplió el mismo esquema que repite cada siete días: sacar principalmente a gente más miserable que sus espectadores, para que estos se vayan a la cama escandalizados con los que hay ahí fuera, y más conformes con lo que les ha tocado vivir. Todo ello, a más gloria del sistema.

Obvia decir, que el Cabanyal no es lo que se vio en Callejeros. Porque si fuera así, el barrio estaría degradado en un 90% de su extensión, salvo pequeños islotes de gente privilegiada; y lo más escandaloso, estaría integrado por un 50 o un 60 % de ciudadanos de etnia gitana, un 10% de freaks constituyendo el porcentaje restante todos los demás. Eso es lo que quedó seguramente en la memoria de los espectadores, a pesar de que el programa tocó las claves de la situación a que ha abocado el barrio Rita Barberá desde que es alcaldesa de la ciudad.

Porque se vio por encima cómo gente normal de todas las clases quiere ser arrancada de sus hogares de 100 metros cuadrados por 30.000 euros; se intuyó cómo los vecinos de estos son familias que han ocupado con la connivencia del Ayuntamiento las viviendas que los venden van dejando vacías (me gustaría saber qué habrá pensado el que fuera propietario de la panadería ocupada, cuando la haya visto); o a penas se tocó cómo -y ahí sí se veía de un modo explícito- el Ayuntamiento alquilaba pisos en un bloque de la playa a familias desestructuradas, con el fin de degradar la zona y arrancar de sus viviendas a las familias que han vivido en ellas y las han cuidado toda la vida (el caso de la anciana a la que visitaba su hijo en la finca cuyo ascensor no funcionaba).

Pero lo que es más notable: en Callejeros no se vio el 99% del barrio, porque todo el programa a penas se rodó en cuatro calles, por lo que los espectadores se perdieron las vistas de un barrio maravilloso, con una arquitectura y una idiosincrasia que lo hacen prácticamente único en Europa (habrá una decena como él, aunque seguramente protegidos por sus Ayuntamientos). Eso sí, conversaron con la única freak que encontraron; dedicaron tres o cuatro minutos a un gitano predicador que en una semana había sacado a una decena de chavales de las drogas -eso sí que es un milagro-; sacaron los tres o cuatro bailoteos también con gitanos que suelen calzar por programa; entraron en varias casas en las que no dejaron de enfocar la taza del váter; y cerraron como siempre con los últimos borrachos que pudieron encontrar para poner el broche final.

Conociendo los argumentos que maneja la mitad de los votantes de Rita, lo extraño sería que no entrara mañana sobre una excavadora en loor de multitudes. Así pues, gracias Cuatro. Por nada.

En Callejeros al menos sí se pudo ver una de las más míticas pintadas del barrio. ¡Viva el Cabanyal! ¡Vamos Levante!

PD 1: Si queréis leer un divertidísimo y al mismo tiempo muy instructivo artículo sobre el Cabanyal, no dejéis de visitar esta entrada de Normalizado. Al final enlaza aquí para más información, lo cuál le agradezco, aunque yo os emplazo a que lo hagáis en la web www.cabanyal.com

PD2: Alguien debería hablar un día de la imagen que ofrece el programa Callejeros de la etnia gitana. Algo me dice que el porcentaje de mala gente entre ellos no es tan alto como lo muestra el espacio de esa televisión tan progre del Grupo Prisa.