31 mayo 2008

Vistazos - 31 mayo

  • Rompo mi letargo habitual de los fines de semana para hacerme eco del último post de Félix Soria en Im-Pulso (de obligada lectura diaria). En él -Aspas "tóxicas", mujeres envenenadas e Inspección ineficaz- relata una estremecedora situación de explotación laboral sucedida hace escasas fechas en nuestro país, en la que una importante empresa puso en peligro las vidas de las personas que empleaba sin informar a éstas del riesgo que conllevaba su trabajo. Léanlo (no es muy extenso) y compartan la sorpresa de Soria ante la escasa -y eso ya es decir mucho- repercusión que este suceso ha tenido en España.

  • Rebajando un poco el tono, les emplazo a que lean también el relato que hace Alicia -El presidente y su corte de honor- en su blog Veo..veo, de la experiencia que vivió ayer cuando fue a ver la emisión en directo del magazine de Julia Otero en el Palau de les Arts Reina Sofía. El presidente Camps era el invitado y, cuidando como siempre hasta el mínimo detalle, se llevó consigo a su clac. Otero tragó, y el programa volvió a ser un nuevo ejercicio de propaganda que emite una visión distorsionada a de la Comunitat al resto de España y contribuye a hacer cada vez más aplastante la espiral del silencio dentro de sus fronteras.

30 mayo 2008

Con la autoridad en contra

Imagínense una localidad en la que se producen numerosos robos. El índice de robos es tan alto que la ciudad se sitúa en el primer puesto del ranking de denuncias por este delito. Imagínense que ante esa tesitura, para reducir el número de hurtos, el Ayuntamiento de la ciudad, en lugar de aumentar las dotaciones policiales para tratar de atajar el número de delitos, aprobara una medida por la cuál las denuncias de robo que no acabaran con la condena del sospechoso se traducirían por una multa al denunciante. Efectivamente, bajaría el número de denuncias y la ciudad seguramente ya no sería la que más denuncias de ese tipo tendría, pero no por ello sus habitantes dejarían de padecer el mismo número de robos. Seguramente incluso el número aumentaría, porque los ladrones sabrían que los robados se pensarían dos veces denunciarlos.

Pues ahora dejen de imaginar. Valencia, una ciudad que el pasado 2003 ostentaba el lujoso honor de ser la ciudad española con mayor contaminación acústica, en la que el 86% de sus habitantes soportan ruidos por encima de lo permitido, el Ayuntamiento de Rita Barberá va a aprobar hoy una ordenanza del ruido en la que, además de eximir de cumplirla a la Fórmula 1 -ya saben el poco ruido que hacen sus coches- y a otros trece eventos y festividades, incluye un apartado que apunta que, en caso de cursarse una denuncia por ruido y no poder demostrarse el delito en cuanto se produzca la inspección, será el denunciante el que tenga que hacer frente a los gastos de la inspección. ¿Denunciaría usted al vecino que está de fiesta hasta las tantas ante la posibilidad de que cuando llegue la inspección minutos más tarde casualmente haya acabado el escándalo? ¿A los chavales que están chillando en un banco del parque que en cualquier momento pueden escampar? ¿A la obra que está armando un escándalo ante la posibilidad de que cese en cualquier momento? ¿Creen que descenderá el número de denuncias por ruido? ¿Habrá más impunidad para saltarse las leyes? Pues eso. Así se gobierna en Valencia: contra el ciudadano honrado.

Metro de vergüenza

Quiero hacerme eco, como usuario habitual de la red de Metro de Valencia, de la denuncia que ha realizado un grupo de ciudadanos a propósito de la huelga de maquinistas que se lleva produciendo en la misma desde hace unos meses, pero que incide en el caótico y lamentable servicio que esta empresa dependiente de la Generalitat Valenciana presta regularmente, independientemente de que haya o no huelga.

Como apunta la noticia publicada hoy en la edición local de ADN, los denunciantes piden al fiscal que investigue si el metro "es un servicio esencial prioritario" en las inversiones de la Generalitat y reclaman un transporte "de calidad equiparable al de cualquier ciudad europea" (cuando la realidad es que, pese a su relativa "juventud", puede ser la peor red de metro del continente). Esperemos que su denuncia sirva de algo, aunque tan sólo sea para que los vecinos de la ciudad sean conscientes del vergonozoso transporte público con que la Generalitat, preocupada de otros gastos, les provee.

Desastre Metro Valencia peq

29 mayo 2008

Paradoja

Seguro que se han fijado. Cuando los medios de comunicación tratan dos accidentes, uno sucedido en España y otro sucedido en un país lejano, el español es considerado como más importante, aunque en muchas ocasiones el volumen de la tragedia -por número de víctimas, por utilizar un baremo exacto- sea mucho menor en el caso español. En cambio, cuando toca informar de las violaciones de los derechos humanos, la mayoría de los medios consideran más importantes las que se han detectado fuera de nuestras fronteras, aunque sean en países muy distantes, que las que se perpetran dentro de ellas.

Hoy, a propósito del informe anual de Amnistía Internacional, no ha sido una excepción. Lean, si quieren saber, lo que este informe dice del caso español.

28 mayo 2008

¿Seremos los pescadores?

La batalla por el poder en el seno del Partido Popular podría resultar hasta graciosa, si uno no creyera todavía un poco en el sistema democrático que rige este país y no esperara del partido más numeroso de la oposición una mínima reacción a la labor del gobierno. Sin embargo, el espectáculo que está ofreciendo buena parte de los pesos pesados de esta organización política está siendo lamentable, pues deja a las claras que muchos de ellos ponen por delante su ambición personal a la que debería ser su vocación: velar por el interés de los ciudadanos (no puedo dejar de hacer aquí una mención especial a María San Gil, que se retrató tal como es en la famosa rueda de prensa que organizó tras el último atentado mortal de ETA, para hablar básicamente de su situación en el partido). Por otro lado, la segunda parte del drama, la aportan unos medios de comunicación afines que, lejos de recordar y exigir a los políticos populares el cumplimiento de sus obligaciones, se han sumado a la campaña de acoso y derribo de Mariano Rajoy, si es que no son sus principales instigadores.

Efectivamente, hasta aquí no les he contado nada nuevo. Sin embargo, hay en todo esto un aspecto que podría resultar beneficioso para los valencianos. Y es que algunos ya han empezado a apuntar que, en la campaña contra Rajoy y los suyos iniciada por algunas importantes empresas de comunicación nacionales, los siguientes objetivos en la campaña de desgaste del hasta ahora líder popular, podrían ser sus apoyos en el próximo congreso. Y ahí aparece el Partido Popular valenciano, autoproclamado como uno de sus principales valedores. ¿Se imaginan que, de un día para otro, a algunos medios que hasta hoy han sido correa de transmisión de la propaganda del Consell, les diera simplemente por informar? Sólo con que levantaran la alfombra el olor llegaría a Finisterre. Obviamente todo no tendría el mismo efecto. Que la edición valenciana del diario de Pedro J informara de la nefasta gestión económica de Camps prácticamente molestaría sólo a sus allegados, pues su calado en la Comunitat no es muy grande. Pero Losantos, ay si a Losantos, en lugar de decir que bonita está Valencia se pusiera a recitar uno detrás de otro los despilfarros del gobierno popular en la Comunitat y sus escasos rendimientos para la economía de los valencianos. Eso sí que iba a quitar muchas vendas y hacer temblar más de un cimiento.

No obstante, no creo que caiga esa breva. Si el diario de Pedro J se mantiene a flota en la Comunitat es en buena parte gracias a los miles de ejemplares que se distribuyen en organismos públicos y a la publicidad institucional que recala en él antes que en periódicos de mucha más difusión. Y eso merece una contraprestación. Lo mismo se puede decir de Losantos, beneficiado -como el Mundo TV- por los populares con la mayor parte de los canales de TDT de la Comunitat concedidos por la Generalitat de Camps. Con semejantes antecedentes es difícil prever que en su campaña contra Rajoy, uno y otro vayan a arremeter, sin antes no haber agotado otras alternativas, contra uno de sus principales valedores (para lo que repito, no hace falta que se inventen nada, simplemente deberían empezar a contar lo que pasa). Pero quién sabe, en este río revuelto, quizás sin esperarlo, acabemos ganando los pescadores.

Ayer se confirmó la presencia de Extremoduro en el cartel del festival Viña 2008 que tendrá lugar los días 26, 27 y 28 de junio en Paiporta (limítrofe por el sur con la ciudad de Valencia). Con ellos serán 48 las bandas -básicamente de rock, hip hop y mestizaje, y prácticamente todas del Estado- que actuarán en un evento, del que se pueden encontrar similares en otras latitudes, pero que no tiene precedente en esta provincia. Barricada, Tote King, Albert Pla, Rosendo, NOFX, Amparanoia, Obrint Pas, Arianna Puello, La Excepción, Muchachito Bombo Infierno, La Gossa Sorda*... No podrán decir que no les he avisado.

*Pinchando en la imagen podrán ver el cartel completo.

27 mayo 2008

A la hora del documental

Una chica, que bien podría tener entre dieciséis y dieciocho años, arroja agua con una manguera sobre el pecho de otra chica de su misma edad, que sólo se cubre con un ceñido top blanco (resulta evidente a la vista) y unos shorts vaqueros. Mientras, un fotógrafo las retrata mientras les pide que pongan gesto sexy pero "no vulgar". O yo no entiendo mucho de moda, o el gesto no difería mucho de los que ilustran las portadas de las revistas para adultos que podemos ver en cualquier kiosko. Pero no se preocupen, seguro que es porque están empezando. Empezando, sí, en la academia para aprender a ser modelos que el canal televisivo Cuatro tiene instalada en su programación y que emite -al menos- de lunes a viernes sobre estas horas.

En el pase de hoy, tras la sesión de fotos, ha llegado el turno del desfile de lencería (no sé si en medio han hecho otra cosa, porque esos dos instantes los he encontrado zappeando), y tengo la impresión de que el común denominador de sendos instantes no es casual; la última vez que me crucé con el programa -hace semanas- fue en el momento de una pausa publicitaria, en la que, como si de una transmisión deportiva se tratara, mantenían la pantalla dividida y en un pequeño bloque mostraban a una "estudiante" duchándose sólo cubierta por un escueto bañador.

Sin entrar en lo oportuno o entretenido del programa, he de decir que sinceramente me ha extrañado que un canal como Cuatro emita este espacio, cuando esa franja horaria la podía dedicar a emitir óperas, documentales o, mejor aún, episodios de Los Simpson. Seguro que ellos no querían; se lo habrán ordenado.

La apatía

Cuarenta años después del famoso Mayo del 68 (en mayúsculas, como una marca), todos los medios españoles recuerdan aquella efeméride, parece que con nostalgia, aunque yo me atrevería a decir que con cierto oportunismo. Se trata -como en el caso musical que recientemente vimos con Dylan- de reivindicar una figura o un hecho dotados de una aureola revolucionaria, pero que ya no supone ningún peligro para el sistema del que esos medios forman parte y cuyo funcionamiento fomentan a diario. No sé en Francia cómo habrá sido recordado el aniversario, pero no me extrañaría que no se le hubiese dedicado un espacio, pese a ser su país el protagonista, mayor que el recibido en la prensa española.

Y digo que no me extrañaría porque en el país vecino la calle es usada por los ciudadanos como una expresión de fuerza para mostrar su malestar a la que se acude no ya cuando el gobierno de turno toma una mala medida, sino ya directamente cuando simplemente la plantea. Por eso, celebrar aquellas fechas (que tan bien explicó recientemente en su blog Félix Soria) para los franceses debe ser algo menor o, sencillamente, un autohomenaje, pues allí, mediante la calle (cuya presión ha experimentado recientemente Nicolas Sarkozy) no han dejado de producirse logros durante los últimos años. Pero, ¿y en España?

Las manifestaciones clamando contra la decisión del gobierno de intervenir en la ocupación de Irak de 2003 fueron un hito al unir a españoles de todos los signos políticos, aunque no lograron cambiar la decisión del gobierno de la nación. Y al margen de ésta poco más alcanzo a recordar*. ¿Por qué sucederá esto en España? Quizás la instrumentalización de la calle en los últimos tiempos haya sido la puntilla para acabar de percibir las manifestaciones y las huelgas como un instrumento sano y libre de demostrar la discoformidad del pueblo con sus gobernantes; aunque tampoco habría que descartar la pérdida de fe en sus posibilidades tras los sucesivos fracasos obtenidos en pretéritas movilizaciones -se ha flexibilizado el despido, se han reducido las prestaciones sociales, lo público cada vez está en peor estado-; así como el tratamiento informativo que a muchas se dio en su día (es histórica la imagen que quedó en la mente de los españoles de las huelgas estudiantiles de 1987 en la figura del 'Cojo' Manteca).Sea como fuere, uno no deja de mirar con cierta envidia como los franceses salen en masa a las calles en defensa de lo público o para frenar la implantación de medidas que sólo favorecen a unos pocos intereses (el CPE en España nos lo habríamos comido entero) . En cambio, en España, durante los últimos años, unos pocos, con el beneplácito de dos gobiernos de distinto signo, han especulado con un bien de primera necesidad hasta ponerlo lejos del alcance de la mayoría; en últimos meses los productos de la cesta de la compra han visto incrementado su precio en porcentajes que en ocasiones rozan el 30%; ahora el gobierno amenaza con aumentar la factura de la luz un 11%; recientes casos han puesto de manifiesto que el abandono del sistema de justicia de los sucesivos gobiernos lo han sumido en el caos... Y nadie dice nada. En Francia, por mucho menos, no cabría un alfiler en la calle. Nuestra apatía sí merece unos cuántos reportajes, pero no tiene quién la escriba.


*Nací en la década de los setenta, con el dictador ya muerto y enterrado. Quizás alguno de ustedes pueda ayudarnos, a los de mi generación y a los más jóvenes, a conocer algún hito español, si es que lo hubo, en esta faceta de la vida democrática.

26 mayo 2008

Mucha gente se pregunta, dentro y fuera de la Comunitat, el porqué del éxito electoral del Partido Popular, en estas tierras. Una clave que explica en parte este fenómeno la ha expuesto hoy brillantemente José Ramón Giner en su columna de El País CV. La ha titulado La oposición, burlada.

La estafa

Rodera vivienda

Rodera retrata a la perfección, en su viñeta de hoy en ADN, el absurdo de las medidas para frenar la crisis del sector de la construcción que están tomando algunas administraciones (como la valenciana, por no ir más lejos).

23 mayo 2008

Cabanyal vivo (II): Bodega Hermanos Boix

Si en la primera entrada de este viaje por algunos de los lugares que me parecen más recomendables del barrio del Cabanyal, les hablé de una de sus últimas incorporaciones, esta vez la parada es en uno de sus comercios más veteranos. Porque, aunque no alcance la longevidad de la ahora reivindicada tienda de las Ollas, la Bodega Hermanos Boix, también conocida como La Pascuala (su antigua denominación), lleva alrededor de un siglo sirviendo almuerzos junto a la playa del Cabanyal. Seguramente todavía quedará alguna similar escondida en otros barrios de Valencia, pero sin duda la ubicada en la avenida Eugenia Viñes (ver ubicación en mapa) tiene su fama bien ganada, aunque no por ello haya dejado de dar avituallamiento -todos las mañanas entre semana- a los currantes del barrio, y a más de un empresario que puede permitirse el lujo de abandonar el trabajo o trasladar al amplio salón oculto tras la barra sus reuniones de negocios.

"La Pascuala" es de esos pocos sitios con encanto, de los que conservan el sabor de otro tiempo, que quedan en la ciudad; y el trato que ofrece a sus clientes -la tapa se sirve antes de saber si el cliente va a pedir un almuerzo o una simple caña- es tan bueno como la comida. Prueba de su éxito es que funciona exclusivamente por las mañanas y en jornadas laborables, de modo que deberán ingeniárselas, si no les pilla cerca, para probar algún bocado de su amplia oferta (da para no repetir en una buena temporada). Yo, por si todavía no les he convencido, les dejo con la foto del almuerzo que di cuenta -a medias- cuando fui a tomar estas fotos. Les dejo, que me está entrando hambre.

Malos tiempos para enfermar en Alicante

Hoy en El País CV:
Los cirujanos del General de Alicante no operarán por la tarde porque no les pagan

Menos mal que los anestesistas del mismo hospital, que tampoco cobran desde hace meses, no se han puesto en huelga antes que los cirujanos.

22 mayo 2008

Cuando las declaraciones importan más que los hechos

La política, al menos donde yo vivo, ha tocado fondo. No ahora, sino desde hace ya una temporada larga, aunque es desde hace relativamente poco cuando las consecuencias se han hecho más notables. En esta comunidad autónoma -la valenciana- se ha llegado a tal grado de desinformación, que las autoridades se permiten, sin rubor y sin que prácticamente nadie les señale sus acciones, desdecirse de sus decisiones del día anterior, incumplir sus promesas, o directamente mentir a los ciudadanos, sin pagar por ello ninguna consecuencia.

Sin ir más lejos, hoy el presidente valenciano Francisco Camps se ha permitido acusar de "deslealtad" (cuánto gasta esta palabra y qué pocas veces tiene relación con lo que dice) al gobierno central por "ocultar una crisis económica en ciernes hace ya unos cuantos meses". Efectivamente, Camps podría decir que Zapatero no habló de crisis -desaceleración, o lo que deseen- hasta después de las elecciones; pero hay que ser muy desvergonzado para culpar al gobierno central de la crisis que se padece también en la Comunitat Valenciana, cuando es además el territorio en el que Camps gobierna (es un decir) el que abandera ese frenazo, dando muestras de él incluso antes de que se iniciara en el resto del país.

¿A qué se dedica entonces el President? ¿Tiene que venir Zapatero a decirle lo que está pasando en su propia casa? Obviamente no. ¿Entonces cómo se atreve a decir semejante chorrada? Simplemente porque sabe que su declaración va a tener más resonancia que los hechos. Para saber que el popular lleva años realizando una nefasta gestión en la Comunitat hay que informarse mínimamente y con regularidad, pero eso requiere una dedicación y un tiempo. En cambio, escuchar su último exabrupto y asimilarlo, con el índice de credibilidad que le aporta su difusión televisiva o verlo publicado sin matices en las portadas de los diarios, eso no cuesta nada. Y aquí, con la complicidad de algunos medios que no se respetan a sí mismos ni al periodismo, se ha llegado a ese punto, al de que se reproduzcan sin más las declaraciones de los políticos, sin ninguna matización. Las hemerotecas ya no existen ni tienen ningún valor y son los propios medios, algunos de ellos pero bastantes, los que han conducido a esa devaluación del periodismo.

Otra de hoy. Un año después de la explosión de la subestación eléctrica instalada en pleno barrio de Patraix, después de que la alcaldesa Rita Barberá se comprometiera a trasladar la subestación fuera del barrio, se ha conocido que ésta continuará donde está, porque ni Red Eléctrica Española ni el consistorio quieren hacerse cargo del traslado. ¿Qué ha dicho la alcaldesa? Que la decisión "es una bofetada a los vecinos de Valencia" por parte de REE y a otra cosa mariposa. Como en el caso anterior, Barberá podría haber apuntado que la empresa se desentiende de su parte de culpa respecto a la sitación de la subestación, o proponer una solución intermedia como asumir el coste del traslado a medias. Pero no, se opta, sin atisbo de vergüenza, por la declaración altisonante pero vacía de contenido, que apela a los instintos y despeja la responsabilidad. Y lo hace porque da buen rendimiento. Mientras tanto, pasado mañana la subestación seguirá ahí, como la crisis. Es lo que pasa cuando las declaraciones importan más que los hechos, que los ciudadanos salimos perdiendo. Eso sí, parte de culpa es nuestra, por limitarnos a escucharlas.

Estos días estoy terminando de leer "La lógica oculta de la vida", el segundo libro del economista Tim Harford, que la gente de la editorial Temas de Hoy ha tenido la gentileza de remitirme a pesar de que no dejé precisamente en un excelente lugar su exitoso predecesor, "El economista camuflado". Harford y yo no compartimos la misma opinión respecto a algunas cualidades de la economía globalizada, pero no por ello dejo de leerle, porque es escuchando también a aquel con quien discrepas, como puedes ampliar tus puntos de vista y descubrir y corregir los errores propios.

Del libro ya les contaré en breve, cuando lo haya completado, pero si lo cito ahora es por el punto de partida de su séptimo capítulo, titulado El mundo es puntiagudo. En él, Harford trata de resolver el misterio de por qué, la ciudad de Nueva York es un polo de atracción tan grande para trabajadores y empresarios cuando, a pesar de que los sueldos en él son más altos que en otros puntos de los Estados Unidos, no lo son lo suficiente como para que compensen lo más caro que resulta vivir allí; hasta el punto de que 61 céntimos de un estadounidense medio valen tanto como el dólar de un neoyorquino. La verdad es que es un argumento interesante, aunque si Harford quiere misterio, yo le propondría que viniera a Valencia, donde lo caro que resulta vivir se ve compensado con una renta per cápita por debajo de la media española, al tiempo que crece de un modo alarmante el número de empleados desde hace aproximadamente un año por encima de la media estatal. ¿Será por los edificios de Calatrava?

21 mayo 2008

Hipnotizado ante un mal partido

Anoche me quedé durante un rato, hipnotizado, viendo un partido de fútbol que echaban por la tele. Yo no soy muy dado a ver partidos por la tele, casi diría que sólo veo los de mi equipo y aquellos en los que se disputa algún título muy importante. Por eso me resultó chocante detenerme ante este encuentro, amistoso y de carácter benéfico, que disputaban -creo- el Elche CF y un combinado de jugadores de equipos valencianos. El juego era realmente malo, pero había reconocido en el campo a algunos jugadores de mi Levante y quería ver qué hacían.

Me ha venido esto a la cabeza esta mañana al leer la prensa y asistir de nuevo al espectáculo político que se viene repitiendo desde hace semanas. Las páginas de los periódicos vienen llenas a diario de las últimas valoraciones de unos políticos dedicados en cuerpo y alma a hacerse con el control interno de sus partidos. Desde Valencia podemos decir que asistimos al mismo lamentable espectáculo, tanto en el ámbito nacional (con el PP), como en el autonómico (con el PSPV). A mí todo esto me aburre sobremanera, además de que lo considero una falta de respeto a los ciudadanos, pues el que dedica su tiempo a pelearse por su silla no lo dedica a servir al ciudadano, y más en un momento tan delicado como el actual.

Por eso muchas mañanas, ante la prensa, me pregunto el porqué de tanta atención y tan poca crítica ante esta dejadez. Y hoy me ha venido el símil del partido de fútbol: simplemente porque hay mucha gente que quiere ver lo que hace el equipo con el que simpatiza. Seguramente sea por eso. El problema es que quedarse hipnotizado ante un mal partido de fútbol no tiene importancia, pero hacerlo ante la mala política, mientras la real sigue su marcha ahí fuera, es un verdadero peligro. Y contribuir a la difusión de esa hipnosis (se puede comentar, pero todo tiene una medida), una irresponsabilidad por parte de los medios.

Dylan y el carnet de progre

Llevo unos minutos dándole vueltas a cómo podía empezar esta entrada y al final creo que debería hacerlo de un modo similar al que empleé, hace unos meses, para hablar del entusiasmo con que muchos medios españoles habían recibido la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Artes a Bob Dylan. Los mismos medios que celebraron aquel galardón, hoy se mofaban del concejal de fiestas de A Coruña, porque ha señalado como motivos para que el cantautor norteamericano no actúe en breve en la ciudad gallega, que Dylan "no saluda" al público en los conciertos, "toca de espaldas", y no interpreta canciones "conocidas". Es evidente que Henrique Tello, que es como se llama el concejal, lo cuenta de segunda mano, porque lo que expone no es del todo cierto; pero también lo es que todos los que se han mofado hoy a costa suya no han visto a Bob Dylan actuar al menos en la última década.

Porque no hay que se muy fan de Dylan para saber que el de Minessota lleva años sin dirigir prácticamente una palabra al público en sus conciertos (siempre hay alguna esporádica excepción); si bien no toca de espaldas, tampoco se podría decir que se exhiba en escena; e interpreta los temas en plan jam, revisándolos y remozándolos continuamente, hasta el punto de que a su público a veces le resulta difícil reconocerlos en los primeros compases. Seguramente eso es lo que le contarían al concejal sus asesores y lo que él transmitió en una versión resumida, con una osadía que le ha conducido a cometer el error. En cambio, a los que han sacado pecho y bromeado a costa de la ignorancia del concejal, les he escuchado sus comentarios a viva voz, y además de dar muestras de su ignorancia respecto a Dylan sólo por permitirse el lujo de tachar de barbaridad lo que sólo es un error de matización, también la dan cuando siguen tomando la bandera del cantautor como suya, como la de la máxima vanguardia, que les brindara el carnet de progres de por vida (aunque luego en sus programas -o periódicos- sólo pinchen -o publiquen- bobadas de radiofórmula).

Y Dylan, por mucho que nos siga gustando, dejó de ser vanguardia hace muchos años. Es más, ahora, cuando se vende al mejor postor (un día defiende el uso sostenible de los recursos hídricos, al siguiente el aceite de oliva, y si Camps y Valcárcel le pagaran, al tercero el trasvase del Ebro), no parece el mejor ejemplo del espíritu revolucionario. ¿O sí que lo es para los que todavía lo reivindican como tal? Desde luego, algún detalle rompedor todavía le queda. Como cuando pasó de venir a por el Asturias. Eso fue un punto, sin duda.

PS: De mi paso por A Coruña hace unos años, recuerdo con envidia (entre otras muchas cosas) su Feria del Cómic, gratuita y con bastantes actividades, así como los conciertos de grupos como Amaral, Rosendo, Dover o La Excepción, completamente gratis, creo recordar que en la misma playa de Riazor. ¿Su responsable sería el mismo que ahora no lleva a Dylan (y sí a Manu Chao días después)?

19 mayo 2008

Menuda inversión

Imaginen a un gran empresario que durante años retrasa los pagos en una de las empresas que gestiona. Primero empieza aplazando los pagos a los proveedores, plazos que se van alargando hasta acumular enormes deudas; luego reduce las inversiones en infraestructuras necesarias para el correcto funcionamiento de la empresa; y, finalmente, empieza a retrasar el pago de los salarios de los empleados. En la imagen que se han creado en sus cabezas habrán visto que a estos trabajadores su función se les ha ido haciendo, además, cada vez más difícil, primero teniendo que dar la cara ante proveedores enfadados por no cobrar, y más adelante, seguramente, viéndose forzados a engañar a otros proveedores que tardarán también en hacerlo. Además, su trabajo también se verá dificultado al tener que hacerlo en condiciones desfavorables respecto a empresas similares, al no disponer de las infraestructuras pertinentes; y figúrense sus ánimos, si en el horizonte vislumbran un futuro sin jornal.

Con ese panorama planteado, imaginen ahora que el empresario, después de años de mantener esa turbia situación, hace un plan para ponerse al día de esos pagos a catorce años vista. Podríamos decir que el empresario regulará -siempre que en adelante pague a proveedores y empleados puntualmente- la situación en catorce años. Lo que nunca podríamos decir es que, cuando el empresario lo que está haciendo es pagar todo lo que debe, lo que está haciendo es una inversión. ¿Coinciden conmigo? Es que el caso que les acabo de exponer se parece al que se está viviendo en las universidades públicas valencianas. Hace unos días sus rectores anunciaron que la Generalitat había acumulado una deuda con ellas de 891 millones de euros, lo que les obligaría en breve, si no se tomaba ninguna medida, a entrar en suspensión de pagos. Al parecer, el Consell, en boca del responsable del área de educación, ha anunciado hoy la fórmula para ponerse al día de aquí al 2022. Y paradójicamente, leo ya en la edición digital de un tabloide valenciano, que El Consell invertirá -en las universidades públicas- 914 millones hasta el 2022. Se tratará de un error. Porque lo evidente no es sólo que con ese pago sólo se pondrán al día los gastos realizados hasta 2008, sino que no parece haberse tomado ninguna medida fuerte (esto no es más que despejar el problema actual a fechas lejanas) para evitar el mal funcionamiento de la empresa, lo que redunda en la deficiente calidad de su producto; en este caso, la educación de las futuras generaciones. Menuda inversión.

El de la imagen es Alejandro Font de Mora, responsable desde hace unos años -desde 2004- de "gestionar" esta "empresa", que en parte la ha llevado a su actual situación (la original es de Carles Francesc para El País).
Hoy Levante-EMV publica un interesante artículo de Víctor Romero titulado -sin rodeos- El Consell pide dinero al Gobierno para servicios básicos pero inyectará 191 millones en ocio. Por más vergüenza que pueda darnos, no es menos verdad.

17 mayo 2008

Ojo con la "experience"

Toyota, la marca japonesa que lidera en ventas el mercado del automóvil, no será la marca patrocinadora del Valencia CF la próxima temporada. Para la empresa nipona, la inversión anual de 3'5 millones de euros que le costaba patrocinar al equipo valenciano, no le reportaba los beneficios que deseaba y hace meses comunicó que no seguiría luciendo su marca en las camisetas del conjunto che. Lo sorprendente es que ayer se anunciara que el próximo principal patrocinador del Valencia CF -por un año- será la empresa "Valencia Experience", y que por ese patrocinio abonará 6'5 millones de euros al club que tiene a Juan Bautista Soler como máximo accionista. ¿Que no conocen "Valencia Experience"? Es normal, porque por ahora esa empresa, que se puede permitir el gasto de 6'5 millones de euros en un patrocinio, no ha hecho aún nada.

La primera vez que se oyó su nombre fue a finales del mes pasado, cuando se anunció el nacimiento de esta firma que, con capital de varios empresarios valencianos, tenía como meta la organización de "grandes eventos" en Valencia. Como seguramente sabrán, en la capital del seco Turia, nos gusta mucho tener "grandes eventos", y últimamente también se ha puesto en práctica la compra de éstos a grupos de empresarios, de modo que la Generalitat corra con la mayor parte del gasto, y los empresarios se lleven el grueso del beneficio (el Gran Premio de Europa de Fórmula 1, con el grupo de empresarios Valmor Sports detrás, es el principal exponente). Ahora se suma a esta corriente "Valencia Experience", una firma detrás de la cuál se encuentra un grupo de empresarios de los cuáles sólo se conoce por ahora a uno, ni más ni menos que el valenciano Vicente Sáez Merino, director general de la empresa fabricante de las marcas Lois, Caroche, Cimarron y Caster, que el pasado 2006 cerró cuatro de sus plantas en la Comunitat para trasladar su producción al norte de África. Entonces 654 valencianos se quedaron sin empleo (ya en 2004 había despedido a otros 542) por unas pérdidas "no importantes", pero que le "obligaban a hacer reajustes".

Por suerte esos reajustes parecen haberle ido bien y ahora se embarca, junto a otros empresarios, en una aventura cuyos detalles todavía no han trascendido, pero con la que habrá calculado -junto a sus colegas que permanecen en el anonimato- que sacarán pingües beneficios; pues si a Toyota no le compensaban 3'5 millones de patrocinio de un equipo de "champions", mucho deberá ganar en el futuro "Valencia Experience" de sus negocios con las instituciones valencianas (vamos, con los que manejan nuestro dinero), como para recuperar 6'5 de un equipo de UEFA. Habrá que estar atentos. Y muy despiertos.

PD 1: Esta noticia se dio a conocer ayer, pero hoy no ha recibido un tratamiento en profundidad de ningún medio valenciano -ninguno es ninguno-. Y es que la prensa local, ya sabe que, si se quiere rascar de la publicidad de los "eventos", hay que andar con pies de plomo.

PD 2: Algo me dice que el Valencia CF no cobrará nunca ese importe, que casualmente viene muy bien a su máximo accionista para cuadrar cuentas este año. No obstante, que no lo vaya a cobrar no quiere decir que no se lo haya cobrado (y no precisamente de los socios de "Valencia Experience"). No sé si me entienden.

Primera imagen difundida de Valencia Experience (vía Levante-EMV).

15 mayo 2008

Crispar no tiene precio

El teatro romano de Sagunto (foto de Marcos de Pablo).

La polémica entre PP y PSOE por la reconstrucción del teatro romano de Sagunt es una de las primeras confrontaciones políticas de mi infancia que recuerdo con claridad. Gracias a mis padres, tuve la suerte de asistir a espectáculos del certamen artístico Sagunt a Escena que se celebran en él, tanto antes de su "reforma", como después. Por aquél entonces, cuando se realizó la reconstrucción yo tendría unos doce años -estoy contándoles de memoria, igual eran menos-, y la idea de que la obra realizada por la administración socialista era una barbaridad (a pesar de que habilitaba un espacio completamente incómodo) me pareció del todo correcta. Desde luego, esa sucesión de superficies lisas para nada recordaba a la imagen mental que el común de los mortales asociamos a un teatro romano, y yo, por entonces, no accedía a más información que la que me llegaba triturada para su consumo rápido. Aquello, en todo caso, era una reconstrucción realizada sobre "nuestro teatro". Así lo argumentó, sin más matices, el Partido Popular, que hizo del "empastre" una enseña para su oposición a la mala gestión del gobierno autonómico socialista, que desperdiciaba el presupuesto de los valencianos destrozando nuestro patrimonio.

Y hasta hace bien poco el teatro saguntino no faltó de su argumentario. La reforma se llevó a los tribunales, los populares llegaron al gobierno y desde allí siguieron recurriendo a la reconstrucción como ejemplo fácil de la mala gestión socialista a poco que los de la rosa acusaran a los populares de manirrotos o de realizar obras faraónicas. Así pasó el tiempo, hasta que hace unos meses el Tribunal Supremo dictaminó -siempre a tiempo- que la reforma no había sido correcta y sentenciaron que había que devolver la construcción al estado previo a la reforma. Esto resucitó el tema y ahora, más crecidito, accedí a la información que no me llegó en su momento. Así me enteré de que efectivamente, quizás ese auditorio, de híbrida estructura mezclando estilos modernos y antiguos, podría haberse emplazado en cualquier otro lugar y haber dejado lo anterior como estaba; pero que lo que había anteriormente tampoco era el auténtico teatro romano, sino las ruinas de reiteradas reconstrucciones del mismo a lo largo de siglos. ¿Que igualmente debería haberse preservado lo anterior? Es cuestión de gustos y yo ahí no entro, me da igual una cosa que otra; pero lo que no deja de estar claro es que la reconstrucción, que no debería haber pasado de tema menor, se convirtió en una herramienta de crispación que enfrentó artificialmente a los ciudadanos durante dos décadas.

La prueba más fehaciente de esto se produjo ayer cuando el Consell, obligado a realizar una obra que no desea, como resultado de la instrumentalización política del asunto, escuchó el dictamen que le ofreció la "comisión de expertos" constituida expresamente para que pusiera sobre el papel lo que cualquier persona sensata ya sabe: que es imposible recuperar el estado original del teatro romano y que por tanto recomienda dejarlo como está. Así pues, después de dos décadas dando la matraca con que el teatro herencia de los socialistas era una barbaridad y ellos iban a restituirlo, el asunto se cierra de un carpetazo sin que el teatro vuelva a su anterior estado. Y aquí paz y allá gloria. ¿Pagarán los causantes de tanto mareo algún precio político por la contaminación del ambiente social con tanta bobada? Tratándose de la Comunitat tengo serias dudas de que así sea. Aquí, como dice el anuncio, crispar a la sociedad no tiene precio.

De todo lo que se ha dicho y escrito hoy -a lo que he podido acceder- sobre el atentado en Legutiano, lo más sensato (es absolutamente sensato y por desgracia, un punto de vista muy poco extendido) lo ha escrito Félix Soria en su entrada "Legutiano: Otro asesinato convertido en acto político". Deben leerlo.

13 mayo 2008

¿Quién se bebe el Ebro?

En la madrugada del viernes 9 al sábado 10 de mayo, Cuatro emitió un especial informativo dedicado a la polémica organizada en torno a los distintos trasvases que se quieren o desean realizar desde el Ebro. El programa se llamó ¿Quién se bebe el Ebro? y la gente de ProgramasTVonline lo ha colgado hoy en la red para que, los que como yo se lo perdieron en su momento, podamos verlo ahora. Se lo dejo aquí y, si quieren, luego lo comentamos.



ACTUALIZADO:
Hace un rato acabé de ver el reportaje y como comenté que sería interesante compartir impresiones, les dejo las mías, por si alguien se anima a dejar las suyas en los comentarios:

  • Personalmente me parece que se trata de un reportaje que recaba muchos datos -lo cuál es bueno- pero que los estructura de un modo (dividiendo el caso por zonas) que no es el mejor para extraer conclusiones.

  • En este sentido hay que reconocer que la Comunitat Valenciana es la que sale peor parada (motivos hay para ello) pero también tratada (eso no lo es). No se trata con la misma dureza Marina D'Or que el proyecto de construir un Las Vegas español en el desierto de Monegros -en el caso aragonés se oyen voces justificando que generará empleo, un argumento igual de válido (o inválido) para el castellonense-. También se critica el crecimiento desmesurado de la construcción en la Comunitat, por encima de lo que los recursos permiten, pero no se denuncia con la misma severidad el crecimiento descontrolado de la ciudad de Barcelona. Son solo dos ejemplos.

  • Una cuestión que no me ha gustado es la falta de asignación de la fuente de un dato que se esgrime siempre por la partes implicadas, que es decir que los ciudadanos de este o el otro lugar son los que menos agua consumen. En el reportaje se dice que los barceloneses son los que hacen el uso más responsable de ella, pero no se atribuye la fuente que aporta ese dato. Lo mismo sucede en Valencia, donde se presume habitualmente de lo mismo sin decir dónde está eso reflejado. ¿Es tan difícil dar ese dato de un modo claro y preciso?

  • Finalmente, y para no agobiarles con mis impresiones, sólo les diré la principal conclusión a la que llego con el reportaje y que no cambia la que mis anteriores conocimientos me transmitían. Y es que sacar más agua del Ebro provocaría una catástrofe natural en el ecosistema del delta, cada vez más perjudicado por la situación de sequía que estamos padeciendo los últimos años y que está provocando que el agua del mar entre cada vez antes en el delta, por lo que habría que tomar medidas para que, haciendo uso literal del dicho popular, las aguas regresaran a su cauce.

No, no es que el 1-5 me haya dejado tocado, sino que se me ha acumulado un poco el trabajo y volver a incidir en lo mismo no me anima a dejarlo a un lado. Seguramente en breve cualquier suceso me motive a asomarme de nuevo por aquí. Por lo pronto les recomiendo que lean la última entrada de Mis Pensamientos, Mentiras arriesgadas en Patraix, ahora que se cumple un año de la explosión de la subestación eléctrica en el barrio valenciano.

10 mayo 2008

Blasco, el frívolo

Hoy, en la edición valenciana de El País, Ingancio Zafra entrevista a Rafael Blasco ("No se puede hablar igual de la inmigración europea y subsahariana"), conseller de Ciudadanía e Inmigración, e impulsor del cuanto menos ridículo "compromiso de integración". Además de perlas como que el "compromiso" servirá para que los inmigrantes sepan que tienen "la posibilidad de expresarse en valenciano y castellano" (algo que no parece saber ni la misma alcaldesa de Valencia -que no usa el valenciano ni para decir "bon dia" o el ex presidente de la Generalitat Eduardo Zaplana, a su vez inmigrante español), el conseller deja ver en la entrevista, en un puñado de respuestas, el sinsentido de su propuesta y la intención de despertar en la población los más bajos instintos con el fin de obtener de ellos un rédito electoral:

Pregunta. El compromiso parece poner bajo sospecha la cultura del inmigrante. Parece partir de la idea de que sus costumbres, y por tanto ellos mismos, son un problema.

Respuesta. Esa interpretación es absolutamente falsa y capciosa. En el Reino Unido, a cualquier inmigrante se le hace un examen para que demuestre que tiene unos conocimientos sobre el inglés y algunas tradiciones inglesas. Y eso no se puede interpretar como un rechazo al inmigrante, sino como una fórmula para que se integre plenamente. Lo mismo pasa en Francia, Suecia, Holanda, Bélgica, Dinamarca, las democracias más avanzadas. Porque los inmigrantes con conocimientos básicos de castellano y valenciano, que sepan que tenemos instituciones de autogobierno propias y unas tradiciones propias, van a tener más posibilidades de integrarse que aquellos que acaben en un gueto.

P. Lo que acaba de describir se parece bastante a muchas comunidades de ciudadanos de la UE que viven, sobre todo, en Alicante. Pero a ellos no se les pide que firmen un compromiso.

R. Yo creo que esa es una visión un poco frívola. No se puede comparar porque cuando hablamos de inmigración y de extranjeros estamos hablando de cosas muy distintas. E incluso dentro de la inmigración, no se puede hablar igual de una inmigración que viene de Iberoamérica o de los países de Europa, que de una inmigración que viene por ejemplo del África subsahariana. Los perfiles son completamente distintos. Y a cualquiera con un mínimo espíritu democrático le tendría que preocupar también que los colectivos de europeos se interesen en la realidad de la sociedad que les acoge.

Tony Alexander King es el modelo de inmigrante al que Blasco no pone ninguna pega en la Comunitat.

En memoria

Ayer, anoche, bajo el puente de Ademuz de Valencia. Hoy quizás ya no esté.


Vía Ilusiones Perdidas. Allí las fotos van acompañadas de un emocionante texto cuya lectura les recomiendo.

09 mayo 2008

Justicia a la valenciana

Últimamente se oye mucho decir que "hay que respetar las decisiones de la Justicia", y empiezo a sospechar que si es necesario recordar ese respeto, es precisamente porque la Justicia está haciendo méritos para perderlo. En la Comunitat Valenciana huele especialmente mal, pues no faltan indicios señalando que los poderes legislativo y judicial parecen defender intereses comunes. Desde hace años asistimos a muchos casos que hacen sospechar esta connivencia, siendo el más sonado el caso Fabra, paralizado por el hecho de que por él ha pasado un sinnúmero de jueces y fiscales (muchos de los cuales abandonan justo entonces sus obligaciones para pasar a ganar mucho más en empresas privadas); y el último, conocido ayer, el archivo de la investigación sobre las causas y responsabilidades por el accidente de metro de Valencia, el más trágico de este tipo registrado jamás en Europa.

¿No ha llegado ya el momento de que instancias superiores peguen un vistazo a lo que sucede en estas tierras? Porque algo debe de pasar para que, mientras en Murcia o Baleares más de un alcalde haya pasado una temporadita en chirona, sus colegas valencianos, metidos en asuntos de igual o mayor calado, se paseen tranquilamente por la calles, en algunos lugares sigan mandando e incluso sean promocionados.

No dejen que sus hijos se acerquen a él. Es José Ramón García Antón, el conseller que se aferró a su sillón mientras decenas de personas morían en la red de metro bajo su responsabilidad. Ahora, al frente de la Consellería de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda, se atreve a dar lecciones de moral a Zapatero. El mundo al revés.
Ayer se produjo una magnífica noticia que no me gustaría pasar por alto. Bueno, se trata de una declaración de intenciones, la del gobierno de España, que en boca de su vicepresidente económico prometió -ahora hay que cumplirlo- que el Estado no impedirá de forma artificial el ajuste en la construcción. Los constructores ya han puesto el grito en el cielo, pues esperaban que después de sablar al país, aún sería el Estado el que les mantendría funcionando el chiringuito por encima de la demanda. Ni un duro del Estado para estos espabilados. Si la construcción es un mal negocio para el país, que lo es, dediquemos nuestros esfuerzos y nuestra inversión a empresas más competitivas.

Cabanyal vivo (I): La Paca

Esta semana nuevamente el barrio del Cabanyal ha sido el protagonista de este blog, como en ocasiones anteriores, pero casi siempre, por desgracia, debido a la operación especulativa que el Ayuntamiento de la ciudad quiere hacer en el barrio. Sin embargo, todo el movimiento en torno a la degradación que el gobierno municipal está infligiendo en la zona acaba transmitiendo una imagen del mismo que dista mucho de la real (y lo digo porque vivo en él).

El Cabanyal-Canyamelar es un barrio único y maravilloso, sencillamente tan abandonado como lo estaba el popular casco antiguo de la ciudad (Carmen, Velluters, etc.) hace dos décadas. Y como aquel, con tan sólo un poco de mayor visibilidad recobraría la vida y el esplendor que merece. Por eso, a partir de esta semana trataré de poner mi granito de arena para que se conozcan algunos de sus valores (para lo que espero contar con la ayuda de un colega en breve), ignorados todavía por muchos vecinos de la ciudad.

Y empezaré por uno de los más recientes, que quizás sea el que encendió la chispa para sacar esta idea adelante. Lo conocí la semana pasada (gracias a un post en el blog de Paco Ferrer) y me quedé prendado. Se trata de La Paca, un café bar ubicado en la calle Rosario (ver ubicación en plano), junto a la plaza del Rosario y el Teatre El Musical (que tendrá seguro una entrada similar a esta). Se trata de un lugar reducido, modestamente reformado, pero de estética moderna, en el que uno puede leer la prensa diaria, interesantes revistas o charlar con los colegas, mientras disfruta de unas cañas a precio popular y con derecho a tapa (1€ caña y tapa, como mandan los cánones). La música de fondo, alternativa -de la fusión a la electrónica- y a un volumen correcto. La Paca es rompedora en todos los sentidos: por su propuesta estética, por su política empresarial -cuando todo en Valencia sube ellos apuestan por los precios populares-, y por su ubicación para nada casual, en medio de un punto del barrio considerado de los más deprimidos. Allí, se ubicó con toda la intención por parte de su dueño, como una vacuna inyectada en la misma raíz de la enfermedad. ¿Y por qué no? Puede que por allí empiece su cura. ¿Alguien se anima a plantar otro similar al lado?


La-Paca-Cabanyal

08 mayo 2008

El edificio en el que se encuentra ubicado el comercio más antiguo de Valencia está en estado de ruina*. Este hecho ha sido noticia en los medios locales los últimos días, y finalmente el Ayuntamiento, ante los rumores que apuntaban a su inminente desaparición, ha negado su interés en derribarlo. Es paradójico, sin embargo, que el Ayuntamiento respalde su negativa a echarlo abajo en el hecho de que se trate de un Bien de Interés Cultural, al igual que el Cabanyal, lo que no le ha restado un ápice de ganas de llevárselo por delante. Pero además hay otro aspecto llamativo: el Ayuntamiento muestra un gesto de interés pero no da ningún paso para favorecer su conservación sino que la deja totalmente en las manos del propietario del inmueble (¿Y si éste quiere un solar? ¿Dejaría que los propietarios de los inmuebles de la Plaza Redonda decidieran su destino?). Cuánto despropósito.
*Gracias Alex por destacarme la noticia y por descubrirme de paso el magnífico álbum en Flickr de Tono Ayora, con muchas fotos de la terra.

Dos certezas

Ayer 300 alcaldes de localidades murcianas, andaluzas y valencianas, todos ellos del Partido Popular, se citaron en Orihuela para anunciar futuras manifestaciones reclamando un trasvase permanente de agua del río Ebro a sus tierras. A mí, de eso, sólo me ofende una cosa, y es que la alcaldesa de mi ciudad, para anunciar que va a perder el tiempo un día (el que se manifieste), pierda dos (pues se suma el de ayer). Y lo mismo podría decir de mi presidente autonómico. Los andaluces y los murcianos que apechuguen con lo suyo.

¿Y del agua? ¿No debería enorgullecerme de que mis gobernantes vayan a reclamar el agua que "necesitamos"? Sinceramente, respecto al tema del agua en la Comunitat Valenciana sólo tengo dos certezas. La primera es que jamás, recalco, jamás, ha dejado de salir agua de mis grifos. La segunda es que, mientras el Ebro lleva a día de hoy con regularidad un cauce considerable hasta prácticamente hasta su desembocadura -en el delta se comienza a mezclar con el agua del mar-, el Júcar (del Turia ya ni les hablo) entra prácticamente seco en la Comunitat, donde se acaba de secar. O lo que es lo mismo, mientras en las zonas por las que pasa el Ebro sus recursos históricamente se han administrado respetando al río, en las que pasa el Júcar se han saqueado los suyos (con el beneplácito del gobierno valenciano de Eduardo Zaplana) por encima de sus posibilidades. Son dos distintas maneras de actuar y como ciudadanos responsables - si es que lo somos- deberemos también asumirlas. A menos que nos de igual que en el resto del país se nos vea como unos caraduras que se gastan lo suyo y luego exigen los ahorros de los otros. Que a saber.

PD: Hoy, para redundar en el absurdo, desvela el diario Levante-EMV que los regantes de una comarca alicantina que demanda agua de trasvases, venderán 700 millones de litros de sus excedentes para embotellar (a Font Vella nada menos, debe de ser buena). O sea, que piden agua porque les falta, pero venden la que les sobra. ¿Qué va a hacer Camps con ellos? ¿Les va a reclamar esos excedentes para otras zonas que los necesiten más? ¿O les va a dejar hacer negocio y luego les hará un hueco junto a él para recoger la pancarta?

Una típica estampa del Júcar a su paso por la Comunitat (la foto es de 2006, vía Maspedales)

06 mayo 2008

Mirando hacia otro lado

Salvo por la catástrofe natural de Myanmar -la política ya viene de lejos y no le hacíamos ni caso- que ha causado miles de muertos, ninguna noticia debería haber eclipsado hoy en los informativos a la que arroja el informe mensual sobre desempleo en nuestro país. Y es que el hecho de que el número de desempleados en nuestro país crezca de un modo alarmante (no lo hacía de este modo desde hace casi un cuarto de siglo) y sin señales de remitir no es una señal para nada halagüeña. Así, lo lógico sería haber escuchado durante varios minutos al presidente del gobierno lamentar la situación, al ministro de economía exponiendo su estrategia para reconducirla a buen puerto, a los partidos de la oposición sugiriendo alternativas a las políticas erráticas del gobierno, a los responsables autonómicos asumir su parte de culpa (en el caso valenciano, que un mes más, aporta uno de cada cinco parados, Camps -que dijo hace solo unos días que "su" modelo era ejemplar- se lo tendría que hacer mirar) o presumir de que su gestión es en cambio correcta, y finalmente, a los analistas de los medios debatiendo en interesantes tertulias sobre en qué se ha equivocado el modelo español para estar en la situación actual y qué posibles pasos debería seguir para salir de él.

Pero no, la noticia ha salido en los informativos de radio y televisión, así como en las ediciones digitales de todos los periódicos, pero tampoco ha recibido un tratamiento muy destacado. Al presidente Zapatero yo no le escuché decir esta boca es mía; sí, en cambio, a Solbes, reconociendo sin tapujos que la cosa no va bien, pero aportando poco más; desde la oposición se oyó a Soraya Sáenz de Santamaría decir que la política de los socialistas estaba siendo nefasta, pero no llegó a explicar en qué se diferenciaría la suya (que imagino será la de Murcia, Valencia y compañía), ni la ofreció al gobierno (se supone que los políticos están ahí para ayudar, no para ver cómo se la pega el país en manos de los que no son de su partido). La única propuesta que escuché en todo el embrollo y no sé a quién, fue que se adaptaran "medidas de choque" para frenar el aumento en forma de inversión en obras públicas y viviendas de protección oficial, o lo que es lo mismo, el parche en la rueda que sólo alarga el desinfle, y que además sirve para que no dejen de ganar los constructores gracias ahora a las arcas públicas. Y todo eso, en apenas cuatro minutos en los informativos que se le dio más cancha. ¿Soy yo o unos y otros, con la complicidad de los medios, están mirando hacia otro lado? Y nosotros, ¿vamos a quedarnos cruzados de brazos a verlas también venir?

Más de medios. Un informe de la Cátedra UNESCO de Comunicación de la Universidad de Málaga, acaba de poner de manifiesto que un 86% de los directores de prensa diaria española son presionados para influir en sus contenidos. Paradójicamente, esta revelación, fruto de una encuesta secreta a 52 directores, está teniendo menos eco en los medios que la que tendrá él próximo Informe Durex (¿quizás que los lectores lo supieran les ayudaría atar algunos cabos?). Por suerte, teníamos a Félix Soria para enterarse y contárnoslo en su última entrada (no dejen de leerla).

Por otro lado les cuento que quizás aún puedan encontrar en los kioskos el ejemplar de la pasada semana del semanario El Temps, donde un servidor fue entrevistado junto a otros colegas que tratan en sus bitácoras la actualidad valenciana. Donde seguramente no lo encontrarán es en las bibliotecas municipales de Valencia. Ayer, un servidor preguntó por él en una y un responsables le dijo que allí no la encontraría: "No es cosa mía. Nos llega todas las semanas, pero va directamente a la basura por orden de arriba". Quizás se deba a que la publicación contiene informes tan esclarecedores como el que hace un par de semanas dedicaba a la conexión valenciano murciana. Mejor que no sepan ni los pocos que leen, pensará el o la de arriba.

05 mayo 2008

Si hoy han visto el informativo de Cuatro, se habrán quedado tan confundidos como yo ante la noticia que se ha dado sobre un referendum en Bolivia. La noticia -relatada creo recordar por el propio conductor del espacio- hablaba de un "varapalo" que había recibido el presidente Evo Morales en las elecciones sobre un estatuto de una de las regiones más ricas del país. La explicación era vaga, pero el espíritu que transmitía el "breve" era que Morales había sido humillado por la decisión de los ciudadanos. Me sorprendió que así fuera -no en cambio, el regocijo del presentador de la cadena-, porque el que conozca ligeramente la historia reciente de Bolivia y el camino que Morales ha seguido hasta llegar a donde está, sabrá que el presidente boliviano ha sido aupado al gobierno porque los más desfavorecidos y los pueblos indígenas; unos pueblos que funcionan de un modo tremendamente democrático y asambleario, y que decidieron, después de muchísimos años de opresión, ponerse de acuerdo para apoyar al mismo candidato. Ese fue Evo, un político consciente como pocos de que se debe a unos votantes que van a dejar de apoyarle si no cumple con sus promesas. El día que no cuente con el respaldo de la mayoría del pueblo boliviano, Evo Morales dejará de ser presidente. ¿Entonces cómo es que se ha dado un varapalo y sigue en el poder? ¿Será verdad o nos están vendiendo otra burra? La respuesta la encontrarán en Referéndum ilegal, la didáctica y esclarecedora entrada que le ha dedicado al asunto Javier Ibáñez en su blog Cositas de la vida. No dejen de leerlo.

Afán recaudatorio

Los vecinos de Valencia podemos leer hoy en 20 Minutos que el ayuntamiento ha ingeniado una nueva técnica para que los agentes de la zona azul de aparcamiento, encargados de vigilar que sus usuarios hayan pagado su estacionamiento, puedan multar a los infractores sin tener que esperar a la Policía (que antes debía dar fe de la infracción). Parece un tanto exagerado, pues la medida de hacer pagar el estacionamiento en el centro de la ciudad, se supone que debería tener un afán más disuasorio -de coger el coche para ir al centro- que recaudatorio. Pero bueno, si la "efectividad punititiva" de los vigilantes de la zona azul va a servir para disuadir aún más a los conductores de usar su coche, habría que dar la medida por buena.

El problema es que todo parece indicar que la correcta circulación en la ciudad al Ayuntamiento se la trae al pairo. Y cuando digo todo, me refiero a la campaña de multas a las motocicletas (no gasto) estacionadas en las aceras -en la mayoría de los casos no tienen alternativa y no molestan- del centro, y a patinadores y ciclistas (tampoco es lo mío) por circular por calles peatonales; tres colectivos que precisamente agilizan de tráfico el centro de la ciudad, pues es bien sabido que una persona en bici, monopatín o moto, no ocupa lo mismo que una persona en un coche. Algo a lo que hay que sumar el hecho de que el cambio de hábito sólo se produciría si las medidas disuasorias de utilizar el transporte privado se vieran acompañadas de un incremento y mejora del transporte público, que no se ha producido estos días, pues sigue prestando un servicio tan deficitario como siempre (incrementado, además, por huelgas de todo tipo).

¿Cuál es el objetivo pues de tanto afán recaudatorio? ¿Seguro que es por nuestro bien? Cualquiera diría que el consistorio, después de años de gastar a manos llenas se ha quedado a dos velas. Pero seguro que no es así y pronto nos darán una explicación. Y si no, se nos olvidará. Ya verán.

PD: En mi barrio estas últimas semanas la policía se ha dedicado a multar estacionamientos que durante años han sido permitidos. ¿En sus barrios han notado algo similar?

02 mayo 2008

Cabanyal. Herida abierta

No se puede engañar a todos, todo el tiempo. Rita Barberá lleva tratando de hacerlo con el tema del Cabanyal mucho tiempo, y salvo un par de diarios de la ciudad (con el desconocimiento que eso conlleva, porque la inmensa mayoría de la gente no lee la prensa), ningún medio de comunicación de ningún tipo ha tratado el asunto como merece. Pero hace una semana TVE emitió un documental abordando el tema con naturalidad, dejando que hablaran todas las fuentes, e indicando lo noticiable del asunto; que son principalmente dos cosas: que se puede destruir un barrio histórico (cuyo interés entiendo que pueda ser opinable) para hacer nuevas construcciones, y que el Ayuntamiento de Valencia está utilizando la técnica de 'asustaviejas' para echar a los expropiables de sus casas pagándoles sólo un 10% de su valor (lo que es vergonzoso).

Rita montó en cólera al día siguiente de quedar en evidencia delante de toda España y los mismos periódicos que no informan de lo escandaloso del asunto, le dieron cancha a sus lloros. Vergüenza de alcaldesa y vergüenza de medios por dar eco a los insultos a unos compañeros que se limitaron a hacer el trabajo que ellos llevan años sin hacer: informar. Ahí les dejo el programa. Véanlo y difúndanlo.


ACTUALIZADO
PD: Esta entrada ha sido meneada (gracias Cristina). Pero aún no ha llegado a portada, que es donde realmente adquiere relevancia. Aún pueden votar por ella.

PD 2: El vídeo está ahora disponible también en descarga directa en este enlace.

01 mayo 2008

Entretenimiento sí. Cultura...

Ayer, Público hacía historia al ser el primer diario de tirada nacional en dedicar el tema de su portada a un videojuego, y doy a su equipo la enhorabuena por ello. La actualidad es variada y nos afectan muchos hechos, la mayoría de los cuáles no aparecen en la portada de los periódicos. Ayer, seguramente la salida del videojuego en cuestión, afectó a más españoles que la salida de Zaplana a Telefónica (el cartagenero ya había afectado bastante a su paso por los gobiernos nacional y valenciano), por lo que merecía mayor tratamiento que esa otra noticia, que encabezó las portadas de la mayoría de periódicos estatales.

Sin embargo, y a riesgo de parecer carca -más que parecerlo, seguramente lo sea-, no puedo sino matizar el entusiasmo que el director de Público mostró por lo que significaba la salida del juego. Y no por este en cuestión; me da igual que el entusiasmo se vuelque en esta cuarta entrega de un entretenimiento para adultos como el Grand Theft Auto -en el que el jugador asume el rol de un delincuente- o en la popular serie Brain Training, con la que supuestamente se ejercita la habilidad mental. Ambos me parecen correctos y lícitos modos de entretenimiento. Pero de ahí a significarlos como cultura al mismo nivel que la literatura, me parece que hay un trecho, y además peligroso.

Y es que Ignacio Escolar para revestir de dignidad el mundo de los videojuegos, asimila la incomprensión y las críticas que El Quijote recibió en su época, con las que algunos lanzan sobre la violencia contenida en el juego GTA, cuando unas y otras nada tienen que ver. Pero es que además, el ejemplo pone en evidencia la causa que él quiere defender, pues mientras el libro de Cervantes en su momento sirvió de revulsivo para hacer atractiva la lectura a las masas, facilitando el acceso una cultura que estaba hasta entonces en manos de unos pocos; los videojuegos, cada vez más, facilitan realizar el camino inverso, pues constituyen un universo paralelo sin a penas relación con la realidad (no proporcionando pues, ningún arma para afrontarla), a la que muchos de sus consumidores dócilmente se deja de prestar atención. Y eso -y no la violencia que pueda haber en un videojuego- no es que sea criticable: es alarmante.

Obviamente, la gente inteligente, como Ignacio Escolar, no dejará de leer un periódico o un ensayo, para dedicar todo su tiempo libre a meterse en el mundo de GTA, pero no puede extrapolar su caso al del resto de la sociedad. Una sociedad, la española, que como ya señalé en alguna ocasión, no ve reparos para desembolsar una media de 50 € por videojuego para los niños, pero que exige que los libros de texto (a 20 € el ejemplar) los pague el Estado, porque su dinero no es para "esas chorradas". Es por eso que me parece muy bien que se hable de videojuegos, como se habla de deporte y de tantas otras cosas que nos proporcionan entretenimiento y afectan a nuestras vidas, pero no dándoles un cariz que no tienen -aún recuerdo cuando se hablaba de la "cultura del dance"-. Y menos cuando la confusión puede servir de coartada para incrementar el adormecimiento social.

PD: En otro orden de cosas, me alegro de la decisión tomada por Público, no sólo de firmar un comunicado junto al resto de medios nacionales criticando las ruedas de prensa sin preguntas, sino de directamente no acudir a ellas. A ver si cunde el ejemplo.