28 agosto 2008

Para que no se diga que alguna vez no voy a la contra, también ahora que parece que todo el mundo vuelve al tajo, servidor se va a tomar unos días de descanso. Dejo todo esto al cuidado de mi gato Chufo (cuidado, es tan fiero como parece). Hasta pronto.

PD: Ah, y este domingo estaré en Radio Valencia con dos de los Cuatro Tipos, por si les interesa.

PD2: La semana pasada, cuando pensábamos que no se iba a hacer el programa por la F1, finalmente sí se hizo y se emitió una entrevista a Vicent Baydal -un tío tan grande como parece en su blog- de Vent d Cabylia. Lamento no haber podido avisarles a tiempo.

Free Gorki. Free rock.

No sé si habrán enterado -seguramente sí (yo lo hice a través de MigraMundo), porque se le ha dado una importante cobertura en los medios nacionales- de que anteayer, el aparato administrativo cubano detuvo en La Habana a un joven, cantante de un grupo de rock, acusado de peligrosidad social; una figura "predelictiva" habitual de los regímenes totalitarios -el franquista tenía la suya- que sirve para detener arbitrariamente a quien se desee aunque no haya cometido delito, bajo la acusación de que se sospecha que puede llegar a perpetrarlo. Se trata de un nuevo atropello de las libertades en Cuba, que hay que conocer y denunciar, pero cuya repercusión me ha llamado particularmente la atención, pues hay como Gorki, el involuntario protagonista de esta noticia, decenas de casos similares actualmente en Cuba que a penas trascienden, pese a los constantes recordatorios de organizaciones como Amnistía Internacional.

Quizás lo que llame la atención del hecho a los medios españoles es que Gorki sea un rockero, y eso lo hace más noticiable que si se tratara de otro simple militante político. Sin embargo, hasta ahora no he leído ni escuchado los matices que tiene esta noticia. Y el más significativo por su particularidad es que, en el régimen castrista, llevara Gorki junto a su banda una buena temporada haciendo temas combativos* e interpretándolos en la isla, lo que podría apuntar o bien a la ineficiencia del aparato censor de la dictadura (que según cuentan en sus canciones no ha cejado de perseguirles), o a que su censura no es tan sumamente terrible como se nos pinta y se pueda ejercer algo de crítica desde dentro, cosa que no se pueda decir de otros muchos "gobiernos amigos" del Estado Español. Obviamente, libertad no hay, porque ahí está el joven Gorki y decenas de personas discrepantes con el gobierno totalitario de los Castro, dando con sus huesos en prisión, pero el hecho es cuanto menos curioso, además de tremendamente meritorio para la banda rockera.

Lo gracioso o triste del caso, según se mire, es que en este país, los mismos medios que se rasgan las vestiduras con el caso cubano, son cómplices y mantienen un esquema similar aquí, en el que los grupos españoles que se atreven a hacer canciones que reflexionan y critican ácidamente la sociedad que nos rodea no reciben ni un minuto de sus emisiones o un párrafo de sus publicaciones. Y todo al tiempo que se guarda un silencio cómplice -si no se aplaude- cuando el aparato del Estado las persigue. Así casos como el de Soziedad Alkoholika o las constantes censuras de conciertos de bandas rockeras en nuestro país, nos acercan -junto a casos como el de El Jueves, o las detenciones por quemas de fotos de los reyes- más a la situación actual de Cuba y a nuestro más vergonzoso pasado, que a la sociedad libre y moderna que presumimos ser pero no somos.

Brindémosle pues nuestro apoyo a Gorki, a su grupo Porno Para Ricardo, y a las decenas de artistas que combaten desde dentro la dictadura castrista, pero acompañémoslo de gestos que nos hagan poder pedirlo sin tener que sonrojarnos por ser cómplices de auspiciar aquí el mismo esquema. Y es que Dylan, Silvio, Raimon o Serrat, por citar nombres de músicos excelentes, son los que nos acompañaron hasta aquí, pero no es sino con otros como Porno Para Ricardo, Reincidentes, Tote King o Los Chikos del Maíz, seguramente no tan buenos, como podremos dar el siguiente paso. Todo sea que algunos no quieran que lo demos.

*En este site podrán escuchar un puñado de canciones de su último disco A mí no me gusta la política pero yo le gusto a ella, de 2006. Vale la pena.

NOTA: A día de hoy Radio3 no emite ni un solo programa especializado en rock y, pese a ser la emisora musical con un contenido de mayor calidad, el rock -siendo uno de los géneros de mayor producción mundial- a penas recibe un trato residual en sus espacios. El hip hop, cuenta tan solo, el otro estilo de música popular de carácter más crítico, solo cuenta con dos (cuatro a lo sumo) horas semanales. Respecto a las radios convencionales, tomando el caso de la Cadena Ser, cuya línea editorial es la más situada a la izquierda (que no "en"), no dedica siquiera un 1% de sus contenidos musicales al rock o al hip hop. En los medios escritos, la presencia del rock y el hip hop es también testimonial, en la práctica totalidad de los casos.

Hace un par de años, el grupo Boikot grabó el tema cuyo vídeo les enlazo a continuación, en el que contó con la colaboración de numerosos músicos de bandas de rock del país, para denunciar la persecución que algunos de ellos estaban sufriendo en España. El tema era francamente noticiable, pero no recibió ningún eco por parte de la prensa. Señálenmelo si me equivoco.


26 agosto 2008

Del escándalo a la normalidad

No sé si les habrá resultado o no a mis vecinos, pero yo, entre las noticias relacionadas con los presupuestos destinados a la celebración en Valencia del Gran Premio de Fórmula 1 y sus actos paralelos la pasada semana, he echado en falta una ausencia. Se trata del coste que supuso el concierto gratuito que el viernes 22 realizaron en el río -hasta que la lluvia lo permitió- Gloria Estefan, Juan Luis Guerra y La Quinta Estación. Sin entrar a valorar el criterio artístico (ni político) del cartel, lo que resulta evidente es que no saldría barato. Pero no sabemos cuál fue el importe, ni quién -a costa de qué presupuestos- lo pagó, y parece que a nadie le importa (ni a los pocos medios que se suelen interesar por estos asuntos).

Quizás, la pasividad civil a la hora de plantearse este interrogante, se deba en parte a la apariencia de que el despilfarro o la supuesta malversación de caudales públicos se ha instalado en la sociedad valenciana como algo ya cotidiano. Quizás, a que los ciudadanos no se enteren de que esto sucede o simplemente crean que el dinero cae del cielo. No obstante, en la prensa valenciana no han faltado este verano los artículos denunciando importantes movimientos de capital público a empresas privadas difícilmente justificables. Concretamente, el pasado 13 de agosto, el diario Levante-EMV publicaba una información de Víctor Romero en la que desvelaba (aunque parte ya se anunció en su día) que entre el Consell y la Diputación de Valencia habían subvencionado un concierto de Elton John producido por una empresa privada el pasado año en Xàtiva con 570.000 €, y uno de Luis Miguel en Castellón con 300.000 € (solo del presupuesto del Consell). ¿La excusa? Tan burda como decir que con ellos se potencia el turismo y la imagen de la Comunitat; algo que hay que reconocer que sería así de ser eventos exclusivos o únicos, pero que tratándose de artistas que han tocado decenas de veces en nuestro país y sin subvención institucional alguna en la práctica totalidad de los casos, suena a burla a la ciudadanía.

No obstante, el despilfarro no se reduce a estos dos casos o meramente a conciertos de pop -como el que en breve traerá a Madonna a Cheste-, sino que se extiende a contenedores más elitistas, como el recién inaugurado Palau de les Arts, cuya programación operística no alcanza a recuperar, con la venta de sus tickets, ni el 12% de lo que supone su mantenimiento (casi 44 millones de euros el pasado año) a las arcas públicas valencianas. Una inversión a todas luces excesiva cuando su disfrute, por muy elevado que sea, satisface a muy pocos, además económicamente privilegiados. Pese a todo, estos gastos de escándalo -que deberían escandalizar más cuanto más alza la voz el Consell a instancias superiores diciendo que carece de recursos para satisfacer obligaciones prioritarias- son pasados por alto por la población, que con su silencio o dejadez los aprueba. Y cada vez más, también por los pocos medios de comunicación valencianos que aún miran la actualidad con cierta mirada crítica. La cosa pinta mal.

PD: Hay que ser conscientes -y mucha población no lo es- de que el actual modelo de periodismo ha generado una notable dependencia de los medios respecto a la publicidad institucional. En la Comunitat Valenciana, la administración pública gasta ingentes cantidades de presupuesto a promocionar sus múltiples "eventos" con esta publicidad, que genera a sus vez grandes dividendos a los medios que la reciben y sustanciosas perdidas (o cuanto menos una pérdida de capacidad competitiva), a los medios que quedan al margen. Las consecuencias de todo esto, estoy seguro, no hace falta que se las explique.

25 agosto 2008

Audiencias

Si el evento deportivo más seguido el pasado 2007 tuvo una audiencia global promedio de 97 millones de espectadores en todo el mundo (a partir de el estudio más relevante que se realiza sobre audiencias en los 54 países que generan el 90% de los ingresos publicitarios de las mismas), ¿cómo es posible que se pueda afirmar que la carrera de Fórmula 1 de ayer fue seguida por 600 millones de espectadores? ¿Sobra un cero -siendo generosos- o se espera que los lectores del diario contrasten la noticia tan poco como el periodista que firma el artículo*? Es innegable que la competición tiene un importante tirón; en un año sin olimpiadas ni mundiales de fútbol consiguió meter una de sus pruebas, aquella en la que se dilucidaba el vencedor del campeonato, como la segunda más vista. Pero cabe señalar que tampoco es la repera, pues al resto de sus pruebas le superaron en audiencia las finales de la NBA, NFL, US Masters de golf... Vamos, todo lo americano menos la Copa América, que para sorpresa de todos -espero que hayan notado la ironía - no aparece en la lista. Hasta la final de la Copa del Mundo de Cricket (o algo así) aparece entre las diez primeras, antes de que asome ninguna prueba más del mundial de F1. Es lo que hay y está ahí, a disposición de todo el mundo. Hasta de los que tienen que escribir estas noticias.

*Lean el primer párrafo del artículo. No tiene desperdicio.

A coche pasado

  • Transcurridas ya casi 24 horas de la celebración del Gran Premio de Europa de Fórmula 1 en la ciudad de Valencia, dejadas madurar las primeras impresiones y repasada la prensa del día, un servidor se va a permitir realizar una serie de personales observaciones de lo que ha supuesto la primera celebración de este "evento" para la ciudad y la Comunitat Valenciana.

  • En primer lugar señalar aquello en lo que coinciden todos los medios, que es en dar por buenas las cifras que ofreció la organización para la jornada de ayer, de 115.000 asistentes al circuito. Así pues el aforo presentó, según la organización, casi un lleno, pese a que en los días previos no faltaban las informaciones referidas al reducido nivel de ventas que hacía augurar a lo sumo tres cuartas partes de entrada. ¿Se habrán -como suele ser habitual en los eventos fuertemente subvencionados- repartido centenares de entradas gratuitas entre allegados y colegas? Nunca lo sabremos. Pese a todo, en la retransmisión televisada no faltaron los planos, especialmente los aéreos de las últimas vueltas, en que se podían ver gradas -las más cercanas al puente- prácticamente vacías. Hoy escriben los diarios que los seguidores de Alonso se fueron antes de que acabara la carrera. Será por eso.

  • De lo que no cabe duda es de que este primer Gran Premio no ha supuesto un gran beneficio -ni siquiera se podría hablar de pequeño- para la economía valenciana. Por sectores, los principales beneficiados serían los hosteleros, y aunque se registró un aumento de la ocupación, no se llegó al 100%*, lo que deja a las claras que la carrera ha generado más consumo interno -gente que no necesita alojamiento- que externo. Del mismo modo, que no se hayan llenado los hoteles, desmiente el argumento de que la escasez de plazas hoteleras fuera lo que disuadiera a los potenciales amantes de la Fórmula 1 de venir a Valencia. Vinieron los que quisieron y no agotaron ni las entradas ni las plazas hoteleras. Por otro lado, los que al parecer sí hicieron su "agosto" fueron los restaurantes de lujo. Enhorabuena.

  • ¡Ah! Y los comercios que abrieron en esta jornada laboral extra para recoger los beneficios generados por el turismo de la Fórmula 1 palmaron todos, porque estos actos no generan un movimiento paralelo (léanlo en el segundo bloque de la noticia) y la gente de la zona, por lo general, huye. Ya pasó con la visita del Papa, con la Copa América y ahora con la Fórmula 1. No es casual, es que la cosa no funciona como se nos vende.

  • Pero el beneficio no es a corto plazo, me dirán, sino a largo, porque esto tiene una proyección internacional que bla, bla, bla. Ni Antena 3 ni la Sexta dieron en los días previos al Gran Premio ninguna información ni siquiera relativa al plano deportivo del evento, reduciéndose a éste, y en noticias no superiores a los diez segundos, las que dieron TVE y Cuatro. Vamos, que el "circuito urbano" no ha sido noticia para los medios de nuestro país (excepto Telecinco y Canal 9). Lo mismo cabe decir de la prensa nacional en general, que no dedicó a esta prueba más espacio que el que dedica a las del resto del calendario. Así pues, que no nos lleven a engaño: la Fórmula 1 no es noticia destacada -ni como competición- ni en un país que cuenta con un "representante" que la ha ganado en dos ocasiones. Pensar que el mundo está pendiente de Valencia** por disputarse en ella esta competición -cuando no está pendiente ni España- es una falacia que sólo se puede creer los más ingénuos.

  • ¿Y qué dejó para los vecinos? Pues no les hablaré de las molestias que ocasionó, pues ya lo hizo, en un gesto que le honra, el mismo Fernando Alonso el primer día que pisó el circuito. Excepto para los propietarios de bares colindantes al mismo, que ayer se hincharían a vender refrescos y bocadillos, ningún beneficio quedó en el Marítim, Nazaret o el Cabanyal. El único anunciado, que iba a ser su limpieza a fondo por equipos especiales para que quedaran relucientes de cara a los visitantes, nunca se llegó a realizar, al menos en Nazaret y el Cabanyal. Si para anunciar una medida se convoca una rueda de prensa, cuando la medida no se lleva a cabo ¿no habría de convocarse otra para anunciarlo? Eso sí, los vecinos al menos pudimos circular con nuestros vehículos, en las calles no afectadas por el trazado, con cierta normalidad.

  • Y podría contarles más, desde la impresión estética que me produce el circuito a través de la retransmisión televisiva -que omito por ser absolutamente subjetiva-, al descenso de afluencia al paseo marítimo en la semana previa al Gran Premio respecto al resto del verano, pasando por la escasa vergüenza de los presentadores de la retransmisión de Telecinco que no se salieron de su guión triunfalista aunque las imágenes mostradas por sus cámaras desmintieran sus propias palabras; pero creo que con lo apuntado el tema del Gran Premio, proyecto emblema -junto a sucedáneos como la Volvo Ocean Race- de la política autóctona para capear la crisis, está todo dicho. Que Dios nos coja confesados.

  • Bueno, un extra. Para contrastar mi visión de lo vivido este fin de semana, qué mejor que ver un fragmento de los informativos de Canal9, cortesía de Vent d Cabylia. Disfruten.


*Alucinante el artículo de Las Provincias titulando Los hoteles cuelgan el "completo" y apuntando en el cuerpo de la noticia que no está llenos. Sin comentarios.
**Un ejemplo significativo de lo poco que importan las ciudades organizadoras de las pruebas a sus aficionados lo da la propia Telecinco, que se refiere a los grandes premios por los países en que se disputan, rara vez por las ciudades que los acogen. De todos modos se trata de una información a la que accederían sólo los aficionados a esta competición, que no tienen porque ser, como se les presupone cuando se valora el impacto publicitario de la prueba, potenciales turistas.

22 agosto 2008

Enganchados

El circo de la Fórmula 1 ya ha empezado. A las 10 de la mañana el sonido de los bólidos ya atronaba en las cercanías del circuito, emplazado a apenas 800 metros de donde resido. Llegado este momento, la pregunta que cabe formularse sería una bien sencilla: ¿y qué? Vamos, lo digo porque si uno ha seguido en mayor o menor medida los informativos de la televisión autonómica y los medios privados afines y no tan afines al régimen, parecía que esto iba a ser la repanocha, el golpe de gracia de una gestión que iba a hacer de Valencia la capital mundial de vaya usted a saber qué. Y lo que es, es simplemente una carrera de coches, de una gran competición, pero una cerrera al fin y al cabo. Cualquiera que haya asistido a una (o a una del campeonato mundial de motociclismo, que viene a ser lo mismo, pero concedamos que sin el 1% de invitados glamurosos) sabe que se trata de un evento al que los aficionados acuden bien temprano para disfrutar intensamente, haciendo muy poca vida fuera de él y huyendo, en la práctica totalidad de los casos, en cuanto la prueba termina.

Que Valencia se hubiera llenado de aficionados o que, como parece que va a suceder, vayan a quedar bastantes entradas sin vender, es lo de menos. Ni el lleno ni el vacío constituyen un éxito o un fracaso, pues lo que se celebra este fin de semana no es otra cosa que una carrera; como la del mundial de motociclismo (también uno de los que hay, que hay muchos) que tanto se deseó para Valencia durante décadas y cuya actual celebración anual, tremendamente exitosa, pasa ahora totalmente desapercibida para la mayor parte de la población. Que la de Valencia vaya a ser en un "circuito urbano" (lo cuál es una falacia, porque solo una o dos rectas pasan parcialmente frente a una manzana de viviendas), "único", que "nos va a dar proyección internacional", que "va a generar prsperidad" y todo el resto de bobadas que se están diciendo al respecto de la prueba, es lo que sí resulta en definitiva preocupante de todo este embrollo; pues toda esa propaganda fácilmente desmontable pone de manifiesto la tremenda facilidad con que gran parte de la población valenciana es sensible a ser manipulada.

Una población que durante meses ha vivido pendiente de esta prueba como si su porvenir dependiera de ella y ha permitido sin rechistar -en su mayoría- el empleo en su realización una parte muy importante de sus recursos. El lunes, cuando una vez celebrada la prueba la vida siga igual, ¿se detendrá esta gente a pensar de qué sirve todo esto? Me temo que no. El populismo chabacano de sus dirigentes, diciéndoles que Valencia ha sido "capital del mundo" por un día, "la envidia de España" o cualquiera de las fórmulas tan populares empleadas por estos lares, les llenará de satisfacción al saciar el mono de los complejos que estos mismos políticos les han inculcado. Y cuando pasen los efectos de esta dosis y aflore ante sus ojos la realidad de una arquitectura social pública abandonada y endeble, descuiden, que los dirigentes ya se ocuparán de proporcionar otra dosis. Hasta que el cliente se quede sin crédito, por supuesto. Entonces ya veremos.

20 agosto 2008

El circo llegó a la ciudad

Quizás, si viven fuera de los límites de la Comunitat Valenciana, entre tanta avalancha de medallas conseguidas y casi conseguidas el detalle se les haya pasado, pero cuando escribo estas líneas faltan menos de 48 horas para que los pilotos de la competición Fórmula 1 empiecen a dar sus primeras vueltas por el circuito emplazado dentro de los límites de la ciudad de Valencia. Seguramente consideren que, bien, lo verán, pero la carrera tampoco tiene la mayor importancia. Pero se equivocan. El evento, anunciado en plena precampaña electoral por la empresa privada organizadora y las principales autoridades locales y regionales (que un movimiento puramente caciquil ligaron su realización a su reelección), es vital para los valencianos, pues en su éxito se basa casi exclusivamente toda la gestión que realiza el govern de la Generalitat Valenciana. Si la Fórmula 1 fallara, seguramente la Comunitat caería en barrena, pues la cúpula del Consell, al margen de construir el circuito invirtiendo dinero público a fondo perdido (se dice que costará cero, que algún día los constructores de la zonas urbanizables que lo rodean, asumirán su coste, pero eso está por llegar y por ahora los valencianos lo hemos pagado a escote), poco más ha hecho desde que inició la última legislatura (si convenimos que las quejas y súplicas no cuentan como trabajo, que si no se habrán herniado).

Así pues, los valencianos capitalinos, huidos en su mayor parte -afortunados ellos- de la gran ciudad, vigilan de reojo lo que sucede en su urbe, pues de ello depende su prosperidad. Y se nota cierta ansiedad. Desde hace semanas se sabe que muchas entradas, que en principio se dijo que se habían vendido en un tiempo récord, seguían en el cajón, y sorprendentemente el número de las nos vendidas aumentaba a medida que avanzaban los días. Parece pues que no se llenará a pesar de las ofertas de última hora, pues los prósperos valencianos han aprovechado estas fechas para visitar otros parajes y, por lo que parece, no hay tanta prosperidad fuera como para que vengan acá a llenar nuestro circuito de quita y pon. De todos modos esto, al final ¿a quién perjudica? ¿A los reventas? Pues que se fastidien, porque amantes del pelotazo somos, pero esos se pasan de listos.

Pese a todo, mis conciudadanos no tienen que alarmarse mucho, porque los que quedamos les podemos dar fe de que el centro de la ciudad está muy concurrido de guiris, que parece que es lo que queremos, y es fácil ver a más de uno picar y sentarse en esas terrazas cuyos precios los autóctonos (no muy prósperos) no nos podemos permitir. Luego, cuando les enseñan el tique y flipan en colores o cuando bajan al metro esperando un servicio normal y lo que se encuentran es que lo que tienen es que esperar (pero literalmente, y unos diez o quince minutos a que pase su tren, si no es que se equivocan y cogen otro), pues entonces se dan cuenta de que esto es de cartón piedra, pero para entonces ya es tarde, ya están aquí. Así lo reflejaba el informe (que no hacía ninguna falta, porque es evidente, pero vaya, no está de más) que se hizo público el pasado fin de semana, y que confirmaba que Valencia atrae más por el impacto de la propaganda que luego satisface por su oferta.

Pero bueno, qué más dará. Si el que viene se va insatisfecho con lo prometido, ya vendrán otros. Será por falta de potenciales turistas. Y si la Fórmula 1 no funciona, pues también, ya se inventará otra cosa. Ya ven, la Copa América fue un fracaso y no evitó que la crisis se mostrara en la Comunitat antes que en el resto del España. ¿Y un año después? Un circuito construido encima de los restos de la America's Cup y otro circo. ¿Será el bueno? No lo creo, pero como se dice por aquí, ¿serà per diners? De eso nunca falta -parta estas cosas- y si falta se pide más (si en el gobierno central está el partido contrario, que si no podemos sacrificarnos). Ah, y esta vez parece que sí vienen famosos (que con la Copa vaya chasco), de modo que poco más se puede pedir. Bueno sí, que gane el piloto suizo, Fernando Alonso (el de la foto). Sería de ensueño. Si es que no entiendo por qué a veces nos preocupamos tanto. Ah sí, era por el porvenir de la Comunitat Valenciana. Perdonen que se me haya olvidado, pero con tanta distracción... Mejor lo dejamos para otra entrada.

19 agosto 2008

¿El oráculo?

A raíz de una noticia publicada hoy en Las Provincias (Valencia Experience alega que el club ha dañado su imagen) me encuentro con que Levante-EMV el pasado 8 de agosto ya publicó esto:

Casualmente, al día siguiente de que se anunciara el patrocinio yo escribí una entrada en este blog y que titulé Ojo con la 'experience', en la que, entre otras cosas, escribí lo siguiente: "Algo me dice que el Valencia CF no cobrará nunca ese importe". Pero pese a que el tiempo -en un plazo muy breve- me esté dando la razón, lo que escribí no tiene ningún mérito. El manejo del dinero público que están realizando las instituciones valencianas beneficiando intereses privados -del que la prueba de Fórmula 1 que se disputa en Valencia este fin de semana no es más que otra prueba- no ha hecho sino favorecer el florecimiento de este tipo de empresas, comandadas por empresarios afines al poder, aunque sin una clara actividad prestas a beneficiarse del ejercicio de la intermediación de ese flujo de capital. Eso está ahí. Sólo hay que dejar de mirar -y hacer mirar a los demás- hacia otro lado.

Sudamérica se levanta

Entre pitos y flautas, estas últimas semanas no he hecho mención alguna a algunos de los acontecimientos para mí más emocionantes que se están viviendo en los últimos años en la escena internacional. Me refiero en primer lugar a la reválida por parte de la mayoría del pueblo boliviano -el 66% de los votantes que acudieron a las urnas (casi el 84% de la población con derecho a voto)- al gobierno y las medidas políticas emprendidas por Evo Morales, lo que viene a refrendar la satisfacción de la mayoría de la población (la más humilde del país) ante éstas, por mucho que en nuestro país se airee -no sin cierta manipulación- la insatisfacción de la minoría acaudalada.

Esto sucedió hace ya más de una semana, pero no ha sido el último retrato del uso y del valor de la democracia que un país sudamericano ha realizado para tratar de salir de la opresión a la que todos han sido sometidos durante siglos por el imperialismo de los países occidentales. Pues precisamente el pasado viernes, Fernando Lugo asumió la presidencia de Paraguay después de haber logrado una victoria en las elecciones del 20 de abril que supuso el primer cambio en el gobierno de este país tras 61 años de gobierno del Partido Colorado (OtroMundoEsPosible colgó un fragmento de su discurso de investidura).

Como verán, les emplazo a ampliar la información en Cositas de la vida, que es -de los que conozco- el blog que a mi parecer mejor refleja los movimientos que se están produciendo en estos países. Por mi parte solo aportar una pequeña reflexión, que no es otra que la de apreciar el valor y la importancia que tienen las nuevas tecnologías de la información para que estos cambios se estén produciendo. Y es que en décadas no muy lejanas, cuando pueblos -como el chileno, sin ir más lejos- elegían a representantes cuyas políticas eran incómodas para los poderes occidentales, estos no tenían reparos, gracias a una opacidad informativa que podían manejar, para tomar las medidas necesarias para acabar con la soberanía popular e imponer a sus tiranos. Ahora, cuando internet nos acerca la información de un modo más fluido, se lo piensan dos veces (aunque no hayan dejado de intentarlo). No desaprovechemos esta arma, porque la información, ciertamente, nos hace más libres.

PD: Ya puestos, y aunque ya lo recomendé el otro día, no puedo dejar de insistirles en que vean el documental Volver a nacer (que pueden descargar desde este site). El programa (de 50 minutos), producido por la fundación CEPS, además de brillante y emocionante, pone de manifiesto cómo de emponzoñado está el actual gobierno colombiano en la situación de terror y caos que viven sus ciudadanos, y cómo, de los países sudamericanos, es precisamente el colombiano -a cuyo gobierno occidente profesa tantas simpatías- el que presenta un mayor déficit democrático. Véanlo y me dan su opinión.

18 agosto 2008

Datos contra mentiras

Mientras algunos espabilados disfrazados de políticos y otros tantos comerciantes camuflados de empresas de información, se dedican a tratar de sacar partido a costa de la ignorancia ajena con el tema de la lengua castellana y su supuesto peligro y marginación en territorio español, no paran de aflorar datos que ponen en evidencia la falsedad de sus soflamas. El último, en la Comunitat Valenciana, vio la luz ayer, cuando la sección sindical de Comisiones Obreras (CC OO) en RTVV mostró un informe elaborado sobre la programación de Canal 9 y Punt 2 emitida entre el 11 y primera hora de la mañana de ayer, que ponía en evidencia que el 74% de la programación emitida en ese periodo en el primer canal de de la televisión pública valenciana se realizó en castellano. Cabe señalar que ese porcentaje, repartido entre los dos canales -Punt 2, que contiene programación básicamente en valenciano y de mejor calidad, tiene una audiencia minoritaria- y para el global del 2007, lanza un saldo positivo también para el castellano, aunque no tan excesivo (50% castellano, 47% valenciano y 3% versiones originales, según un estudio de Ernst & Young).

Sea como fuere, teniendo en cuenta que la Ley de creación de la Entidad Radio Televisión Pública Valenciana tenía como primer principio -primero, no segundo, ni decimoquinto- que su creación se debía al fin de promocionar y proteger "la lengua propia de la Comunidad Valenciana"; los personajes a que hacía referencia al principio, ¿no deberían mostrarse más preocupados por la malversación de fondos públicos que supone que no se esté incumpliendo sistemáticamente el primer principio de esta ley? Está visto que la defensa y el cumplimiento de las leyes que nos rigen no está dentro de sus objetivos.

A golpe de ocurrencia

Simular la gobernación a golpe de ocurrencia es un fenómeno que no por más extendido resulta menos patético. En el ámbito nacional el gobierno socialista lleva un tiempo ejerciendo como su máximo exponente, capeando el temporal de la crisis a golpe de polémicas huecas -la corbata, la "miembra" o lo que se tercie- para simular la falta de ideas o la puesta en marcha de medidas directamente contrarias a los intereses de su electorado (como la supresión de impuestos a los que más -pero que mucho más- tienen como medida para paliar la crisis).

No obstante, las salidas ingeniosas no son patrimonio exclusivo socialista. El Partido Popular en la Comunitat Valenciana, espejo en el que se proyecta el partido de Rajoy después de que se lo rompiera el balear y se le resquebraje el murciano, es otro cobijo de ilusionistas de casino de tercera. Uno de sus principales baluartes es el Conseller de Educación Alejandro Font de Mora -al que cada día le calza mejor el nombre artístico de Alejandro Font De Moor con que le bautizó Solet-, que al tiempo que sigue mostrándose incapaz, desde su llegada a la consellería en 2004, para acabar con el regadío de barracones escolares que ensombrecen la educación pública valenciana, sí se ha descubierto como un maestro del engaño y la ilusión.

Primero se inventó e hizo pasar por social la medida del bono libro, que igual regalaba daba dinero para sufragar material escolar a los hijos de un parado, que a sus vecinos que llevan sus niñas al cole del Opus. Después implantó la Education for Citizenship (o algo parecido) solo por dar una coz al gobierno central y arrancar una sonrisa a su electorado menos respetuoso con la democracia (cuando no salen los suyos, por supuesto), aunque a día de hoy no se pueda asegurar con firmeza (sí con tibieza) que se pueda impartir la asignatura el próximo curso con garantías. Más tarde -el pasado mes de junio- se sacó de la manga el "bono-guardería" con el que pretendía hacer ver que todo el mundo podría acceder a este servicio, pero que finalmente sólo ha servido para que las guarderías aumentaran su precio todo el importe del bono. Y este mismo fin de semana ha soltado la última: la posibilidad de crear una red de colegios públicos donde la mayor parte de las asignaturas se impartan en inglés.

Dice el conseller que no lleva un plan a puerto, que el plan se enmarca dentro de la política de "fomento del trilingüismo" que está realizando desde su despartamento; aunque las cifras apuntan que realmente a lo que se está dedicando es al impulso de un nuevo bilingüismo, español-inglés en lugar del español-valenciano, ya que mientras dice fomentar la educación en la lengua de Shakespeare, más de 90.000 alumnos que han solicitado estudiar en valenciano el próximo curso no van a poder hacerlo por falta de plazas. ¿Vendrá Rosa Díez a solucionar este ataque a la lengua común? ¿O como la que que se impone ya no es una lengua minoritaria pasará del tema? Sería la única ilusionista que faltaría en este baile de despropósitos con que los políticos más sinvergüenzas apelan a los instintos más básicos del electorado para perpetuarse en el poder, mientras llevan a la sociedad, española o valenciana, aténganse al caso que quieran, a la deriva.

16 agosto 2008

Ayer por la mañana, en el festivo 15 de agosto, acudí a Radio Valencia (ubicada en pleno centro de la ciudad), para grabar la sección sobre blogueros valencianos que se emitirá mañana seguramente entre las 13 y las 14 horas (100.4 FM y 1179 OM). Las simpáticas Ajenjo y Alex fueron las protagonistas, con motivo de su recién estrenado pero muy interesante y original Valencia caníbal, Valencia distinta, y con ellas -y solo- tuve la suerte de pasear por algunas de las calles más céntricas de la ciudad en uno de los días en que menos gente circula por ellas. Es una experiencia fantástica difícil de presenciar a plena luz del día. Mañana, en Valencia y en el resto de grandes ciudades con no excesivo turismo, tendrán -entre las 9 y las 11 es el momento ideal- la última oportunidad de disfrutarlo hasta el próximo año. No la desperdicien si tienen la oportunidad.

14 agosto 2008

En la columna de "destacados" de la derecha he enlazado en los últimos minutos un par de artículos que, como el resto de los que los acompañan, me han parecido sumamente interesantes. No obstante, estos dos voy a destacarlos también aquí porque ambos tienen un nexo común, el de contar de un modo sencillo dos realidades que son tratadas a diario de un modo erróneo pero sumamente extendido en muchos medios de comunicación. Por un lado encontrarán La (falta de) credibilidad del Gobierno colombiano, de Paco Simón (periodista y coautor del esclarecedor documental Volver a nacer), que con un breve resumen de hechos recientes pone en evidencia la visión que se nos da mayoritariamente en nuestro país del problema del terrorismo en Colombia.

Por otro, La nacionalidad de las empresas, del veterano economista Juan Francisco Martín Seco, (al que llego vía Im-Pulso) incide en la falacia de decir, con fines propagandísticos, que tal o cuál sociedad anónima son "españolas", a propósito de la reciente posibilidad de que el presidente venezolano Hugo Chávez nacionalice -comprándolo- el Banco de Venezuela, filial del Banco de Santander. Lo que cuenta es evidente aunque muchos caigan todavía en la trampa. Y es por eso que voces como la suya, que en su día ocuparon altos cargos en medios de comunicación relevantes en este país, fueron relevados de sus puestos. Sobre el caso de Martín Seco y El Mundo escribió en su día -2001- Javier Ortíz, en una columna titulada Juan Francisco Martín Seco, que encontrarán al poco de empezar esta página. Léanla si quieren saber cómo funcionan las cosas en esto del periodismo (en este país).

13 agosto 2008

El Govern Balear levanta la alfombra

El verano, en la esfera nacional, está siendo relativamente pausado, aunque a mi parecer hay una noticia clave que no está siendo todo lo aireada que merecería. Se trata de la demostración de que, cuando desde una administración no se ponen trabas a la investigación, la corrupción acaba aflorando y llega a los tribunales. Lo estamos viendo en Baleares, donde un cambio de signo en el gobierno y las facilidades que está dando el nuevo para que se investigue, están sacando a la luz multitud de supuestas -es un decir que hay que decir- irregularidades y corruptelas ejercidas por los miembros y subordinados del expresidente popular Jaume Matas.

No es algo a despreciar, pues no son pocos los casos de cambios de gobierno en los que los nuevos equipos, que desde la oposición señalaban las tramas de sus predecesores, las olvidan u ocultan una vez en el poder para ser ahora sus beneficiarios. En Baleares por lo visto, el gobierno tripartito está levantando la alfombra, y no paran de salir bichos desde hace meses.

Cabe recordar, que Jaume Matas era uno de los pesos pesados del Partido Popular, y llegó a ser Ministro de Medio Ambiente en la segunda legislatura de José María Aznar, para después regresar (en un segundo mandato) a la presidencia del gobierno balear, donde lideraría una legislatura plagada de medidas que se tacharon, por parte de buena parte de la población, de atentar precisamente contra el medio ambiente de las islas. Esto, unido a la aparición de los primeros casos de supuesta corrupción, provocaron que el amigo de Zaplana (entablaron su amistad cuando coincidieron en Valencia estudiando Económicas) perdiera por los pelos la mayoría absoluta en las elecciones autonómicas de 2007, lo que porpició el acceso al poder del tripartito formado por PSOE/UM/Bloc. Sería entonces cuando Matas, a pesar del aprecio que se le mostraba desde el partido, decidió, para sorpresa de sus simpatizantes, dejarlo todo y salir rápidamente a los EEUU, donde trabaja actualmente para la empresa a la que, estando en el poder, concedió su proyecto estrella.

No obstante, a pesar de todos los indicios, para que todo el hedor ha debido haber en el poder un gobierno que facilitara la labor de la justicia para que esta se pusiera en marcha, lo que suscita más de un interrogante; empezando por el de cómo es posible que la fiscalía o la oposición no puedan acceder a los gastos de un gobierno y ponga en marcha, al primer indicio, toda la maquinaria judicial, que pone en duda la separación de poderes en el Estado; y acabando por el de cómo un partido político puede amparar en su sino a tanto sospechoso de corrupción sin que ningún afiliado limpio alce la más tímida protesta, lo que refrenda la deteriorada imagen de la clase política que tienen muchos ciudadanos de este país. Demasiados interrogantes para que el asunto, cuyas responsabilidades deberían ser aclaradas con firmeza para reforzar de cara a la población la limpieza y solidez de nuestras instituciones, sea tratado como un tema secundario en un verano, como siempre, falto de noticias de mayor enjundia en la esfera nacional.

PD: Por si tienen curiosidad, Cotizalia publicó recientemente un artículo en el que se da una relación de ex políticos vinculados ahora a la gran empresa.

12 agosto 2008

A propósito de Osetia del Sur

A la vergonzosa ceremonia de la hipocresía que estamos presenciando en la República Popular China, se ha sumado estos días, como ya sabrán, un nuevo conflicto bélico en el que una superpotencia como Rusia ha tomado parte protagonista. Yo poco les puedo explicar de la guerra, pues a estas alturas aún compro libros para terminar de entender otras como la que tuvo lugar en la antigua Yugoslavia, y ésta en Osetia del Sur (territorio vinculado actualmente a la República de Georgia, en el que conviven los partidarios de la independencia de la región y su anexión al territorio a Osetia del Norte -vinculado a Rusia- y los que quieren seguir igual) tiene raíces de fondo similares. De las que se pierden en el tiempo.

Es por eso que les remito a los especialistas -trataré de ayudarles a determinar cuáles son- que ya están tratando de arrojar luz sobre el asunto. De entre ellos, es el profesor Titular de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid, Carlos Taibo, el que ha escrito el texto que hasta ahora me parece más meridiano para entender las causas últimas -que no el trasfondo que sirve como excusa- que han motivado que el conflicto aflore ahora. Su título es Osetia del Sur: sin asideros, y en él pone además de manifiesto la hipocresía manifestada por las dos grandes superpotencias -EEUU y Rusia- a la hora de justificar de cara al mundo su política internacional. Les destaco un fragmento:

"[...] Lo ocurrido los últimos días es un ejemplo de libro del obsceno vigor contemporáneo de los dobles raseros. Los de Washington saltan a la vista: si hace unos meses la Casa Blanca contestó abiertamente la integridad territorial de Serbia, ahora, en cambio, se acoge el principio correspondiente cuando de por medio se halla la del ahijado georgiano. Mientras, las acusaciones vertidas contra Rusia por haber intervenido militarmente fuera de sus fronteras no pueden producir sino estupor habida cuenta del registro que Estados Unidos arrastra en ese terreno.

Claro que Moscú no sale mejor parado: si se opuso con energía a la independencia de Kosovo, ahora parece coquetear con una secesión de Osetia del Sur, mientras, y como es sabido, niega drásticamente cualquier horizonte de este cariz en la casi vecina Chechenia. Si las opiniones de Putin sobre los genocidios ajenos tienen, claro, una credibilidad menor, por no faltar ni siquiera falta el empleo instrumental de los contingentes de pacificación: desde hace tres lustros es evidente que los soldados rusos desplegados en Osetia del Sur y en Abjazia están alineados con uno de los bandos enfrentados, sobre la base de un modelo que Washington tuvo a bien patentar, con lamentable éxito, en Haití. Así las cosas, la conclusión parece servida: la integridad territorial y el derecho de secesión se blanden, por tirios y por troyanos, conforme a los intereses respectivos. [...]"

Apuntado esto -y tras emplazarles que sigan también el tema a través del blog de Félix Soria, que lo analiza sin tapujos (aquí un ejemplo) y recomienda interesantes lecturas para complementar al final de sus textos-, recomendarles también que no traten de entender lo que allí sucede acudiendo a alguna tertulia radiofónica, pues estos días he navegado por las ondas y he alucinado escuchando los argumentos esgrimidos por algunos contertulios, de diversas emisoras, lanzados a defender independencias en países lejanos con la misma fiereza con que niegan consultas en regiones cercanas, o a justificar o descalificar invasiones dependiendo de quién las realice. Si no fuera porque sus comentarios influyen en mucha gente, semejante espectáculo de desvergüenza resultaría incluso cómico. Con lo fácil que es hacer como un servidor: si no sabes, callas.

PD: Independientemente de lo apuntado, pero con cierta relación, les emplazo a que lean la úiltima entrada del blog de Diego Areso, Quinta Tinta. Su título es Las guerras tienen buenas fotos.

PD2: Muy breve y muy clara es la explicación motivadora del conflicto actual en Osetia del Sur apuntado por Jesús Pérez en la entrada Ajedrez en el Cáucaso de su blog Guerras Posmodernas. (vía Libro de Notas).

11 agosto 2008

Si tienen un momento quizás aún puedan sumar su firma a la petición que está realizando Amnistía Internacional para solicitar al gobierno de Irán la suspensión de la condena a muerte de dos menores de edad. Pueden conocer más detalles y después dejar su firma siguiendo este enlace.

Por unas perras

Ayer por la mañana me descubrí alegrándome mientras escuchaba por la radio como un deportista español lograba una medalla en los juegos olímpicos de Beijing. Escribo que me descubrí y no el habitual "sorprendí" porque nada de sorprendente tiene que uno se contagie cuando se le muestra la alegría ajena y se le hace partícipe de ella. Es un fenómeno que nada tiene de nacionalista, aunque muchas veces se trate de utilizar para ese fin, pues seguro que habrá pocos que no recuerden una ocasión en la que, eliminado de una competición el que fuera su equipo favorito, se inclinara por otro con tal de seguir disfrutando de la prueba deportiva en liza.

Pero sí que les cuento este descubrimiento particular, porque durante las últimas semanas he sufrido angustiado las informaciones que los medios de comunicación de este país han vertido acerca de los Juegos Olímpicos. Unas informaciones que, en la mayoría de los casos, mostraban por un lado la emoción por la cercanía del evento deportivo más destacado que se celebra en el planeta, y por otro -hasta el punto de parecer rabietas aisladas o anecdóticas- las protestas dentro y fuera del país asiático por el empleo de este acontecimiento como cortina de humo por parte de la dictadura del Partido Comunista en el poder, para ocultar las constantes violaciones de los derechos humanos que ejerce desde hace décadas sobre su pueblo.

Pero como les digo, no me sorprendió la alegría. Habría que ser un superhombre para no caer en las redes propagandísticas empeñadas ahora en hacernos olvidar que el que antes era enemigo a fuer de sus violaciones a los derechos humanos de sus ciudadanos, ahora sea un amigo merced a su disposición a abrir su mercado al jamón serrano, pese a que sigue ejerciendo un control sobre su ciudadanía basado en el puño de hierro. Nada ha cambiado en China para que ahora seamos "colegas" más que el hecho de que algunos de los que tienen poder puedan sacar unas perras por su apertura al capitalismo salvaje; pero España no ahorra ni un gesto para demostrar su aprobación, y aunque Zapatero, con su habitual ambigüedad, no acudiera a la inauguración de los juegos, sí que envió allí nada menos que a los Príncipes de Asturias (vaya un trabajo ingrato el suyo) y a una nutrida representación de ministros y secretarios de su gobierno. Lo que es lo mismo (y no olvidemos que desde el COE se ha prohibido a los deportistas españoles, con el respaldo del gobierno, hacer cualquier signo en referencia a la falta de derechos humanos que padecen los ciudadanos chinos).

Mientras, la mayoría de los medios esconden (aunque estén de vacaciones, eventos como éste justifican el puntual) a los columnistas que habitualmente azuzan a gobiernos de similares características -Marruecos, Arabia Saudí, etc. e incluso a otros legítimamente democráticos y respetuosos con los derechos humanos, pero contrarios a los intereses de sus jefes- y dejan paso testimonial a otras firmas para que cubran esa cuota crítica que les sirve para revestir a sus medios de cierta pluralidad. Pero en líneas generales venden lo mismo, el supuesto intento de "apertura" de China, la exaltación de su riqueza cultural, etcétera. E incluso los hay que se atreven a dar por válidas -sin matizarlas de ningún modo- las positivas opiniones vertidas por los ciudadanos chinos frente a las cámaras respecto a su país y sus gobernantes, como si hubieran olvidado lo que podía significar en la España franquista que a uno se le identificara en un medio de comunicación dando una opinión contraria al régimen (si es que albergaba la esperanza de que esa opinión fuera a ver la luz).

Así pues, ante semejante despliegue de olimpismo y buen rollo, es normal que el más pintado olvide por un momento la vergüenza y el enorme ejercicio de hipocresía que significan estos juegos olímpicos y se deje llevar por la simpatía y el supuesto "espíritu" que conllevan. Mientras, con suerte, muchos disidentes políticos chinos podrán, como mucho (como hicieron muchos de los presos de la dictadura argentina de Videla durante el Mundial de Fútbol en Argentina del 78) , alegrarse desde la prisión de los triunfos de sus compatriotas. Algunos incluso, mientras esperan la muerte.

PD: Cabe señalar en su descargo, que El Mundo y ABC, en sus portadas del sábado (la imagen que encabeza este texto está tomada de la de El Mundo), remarcaron el factor propagandístico que conlleva para el régimen -¿se debe llamar ahora capitalista?- dictatorial chino la celebración de estos juegos. En el plano diametralmente opuesto, señalar el nulo espacio para la reflexión de los periódicos deportivos, que en ningún momento invitaron a sus lectores a pensar en el podrido trasfondo que trata de ocultar tanta competición deportiva.

PD2: Dentro de su programación, totalmente acrítica con la celebración de los juegos en China y con la postura adoptada por nuestro gobierno, RTVE emitió el pasado sábado en informe semanal un breve reportaje acerca de los juegos y su relación con la actual situación del gigante asiático. Pese a su tibieza -y que adolece de los defectos antes mencionados acerca de la fiabilidad de las fuentes y testimonios- es posible percibir en él parte del trasfondo social que se vive en el país. Si quieren verlo lo encontrarán aquí.

PD3: El gran Javier Ortiz escribió estos días dos artículos que guardan relación con lo que les he contado pero afrontado desde otras perspectivas. Son "¿Olimpismo? Más de lo mismo" -sobre el negocio que suponen estas y todas las olimpiadas- y "Mauritania y la Estrada" -sobre la hipocresía de la política exterior del gobierno español-. Se los recomiendo

06 agosto 2008

Cabanyal vivo (III): La cena en el paseo

Tras tener aparcada esta microsección un tiempo, la recupero ahora para mostrarles el que no es uno de los atractivos exclusivos de mi barrio, sino también del de la Malvarrosa: se trata de las cenas en el paseo marítimo. Vaya descubrimiento dirán, a (casi) todo el mundo le gusta cenar en un restaurante junto al mar. Pero es que es precisamente eso lo que hace especial las cenas en las playas colindantes con el Cabanyal y la Malvarrosa, que no se realizan en restaurantes. Bueno, sí, los restaurantes están ahí, pero como apostaron por trabajar casi exclusivamente los meses de verano -excepto los del paseo Neptuno- y cerrar todo el invierno, sus precios son por lo general desorbitados; por lo que los vecinos, que lo saben, han mantenido la antigua tradición de cenar en la playa aunque ahora sin pisar los restaurantes.

Es así como, durante estos meses de más calor, cuando empieza a oscurecer, decenas de familias y grupos de amigos, pertrechados con mesas y sillas plegables, además de neveras y cestas llenas de viandas y bebidas, ocupan prácticamente todos los bancos del paseo para disfrutar de una plácida tertulia al fresco de la brisa del mar. Se trata de una imagen común en las playas más vírgenes, pero extraña en las urbanizadas. En Valencia pervive como tradición, pues antes del actual paseo marítimo convivían los chirtinguitos con los merenderos y las familias del barrio acudían a ellos mientras el tiempo lo permitía. Ahora no existe el vecino que no haya participado en una conversación en la que se añoren los tiempos pasados y se lamente el mal empleo de los chiringuitos de obra de la playa, que, con precios excluyentes pensados para visitantes ocasionales, no sienten ya como suyos. No obstante, han encontrado un modo de seguir disfrutando de las cenas en su playa, que constituyen al tiempo un placer y una pacífica reivindicación. Y que alguien se atreva a prohibirlo. ¿Se unen?

"Preferiría que me sirvieran, pero aquí se pasan" me comentaron estos amigos, que se prestaron a ser retratados en pleno ágape. Como verán, he respetado su anonimato, pues seguro que hay alguna ley que de alguna manera impide hacer esto. Eso sí, si Rita toca esto, sí se monta la revolución en el barrio.

04 agosto 2008

Esto no es un tema menor

Mezclada entre las múltiples serpientes de verano o los asuntos temperamentales que los grandes partidos -con la maquinaria a medio gas- airean para despistar al personal de sus escasas diferencias de fondo, se ha colado una noticia que se ha tratado por los medios como un asunto menor, casi de modo residual, cuando la incidencia del fenómeno que lo motivó, hace ya siete años, cambió de un modo sustancial nuestra manera de vivir en el mundo occidental. Me refiero al posible cierre en falso de las investigaciones sobre los ataques con ántrax vía postal que se produjeron en los EEUU entre septiembre y octubre de 2001. Aquellos atentados, que costaron la vida de cinco personas e infectaron a otras diecisiete, se iniciaron tan solo una semana después del fatídico 11S, y las sospechas no tardaron en concentrarse -desde el gobierno estadounidense- en Al Qaeda, ente al que de inmediato se señaló como posible artífice de lo que no tardó en calificarse de "guerra bacteriológica". Estos ataques serían, tan solo unas semanas después, el ingrediente necesario que propició un recorte de las libertades civiles, especialmente en EEUU, donde se aprobó ese mismo mes de octubre la denominada Acta Patriótica. Después, iniciada la vorágine de la invasiones estadounidenses en Oriente Medio como "respuesta" entre otros, a estos ataques, nada más supimos por estos pagos acerca de sobre quién recaía la responsabilidad de los mismos. Hasta la semana pasada.

Y es que fue entonces cuando, escondido entre las páginas de internacional o en la sección de breves de los informativos, se mencionó que en EEUU se había suicidado el principal sospechoso de los atentados: Bruce Irvins, un microbiólogo estadounidense que había trabajado durante 18 años en un laboratorio gubernamental de biodefensa. Al parecer se le acaba de comunicar que toda la investigación apuntaba a su autoría y que la fiscalía iba a pedir para él la pena capital. Y es que, por lo visto, a las pocas semanas de los atentados con ántrax, la autoría de los mismos por parte de Al Qaeda estaba casi descartada, y no tardaría en llegar el momento en que todo apuntara a una autor estadounidense.

Ahora, el suicidio del posible terrorista, acabará casi con toda seguridad cerrando en falso un caso que fue empleado por la primera potencia del mundo para recortar las libertades civiles tanto de sus ciudadanos como de los que se relacionan con ellos. El hecho de que finalmente el autor de los ataques no fuera el que sirvió para justificar ese recorte de libertades, ¿propiciará que se devuelvan ahora a sus ciudadanos, los legítimos herederos de los que tanto lucharon por ellas? Lo dudo mucho. En un país como el nuestro, si uno no está muy atento, casi ni se entera.