El futuro de la izquierda empezó ayer
Ayer, a poco que los españoles demostraran tener dos dedos de frente y un mínimo interés por la vida política y el destino de su país, podríamos decir que asistimos a un suceso que debería devenir por su notable significado, en un punto de inflexión en la historia política de España. No sé cómo lo tratarán hoy los medios, si como un nuevo ejemplo de torpeza política del ejecutivo socialista o minimizándolo para tratarlo como una mera disputa política por un puñado de votos (algo me dice que será esto último). Pero lo que se escenificó ayer en el Congreso (con el anuncio del PSOE de su apoyo a una moción presentada por IU-IPC y ERC en la que habría sido la primera medida económicamente de izquierdas llevada adelante por los socialistas desde su llegada al poder en 2004, y su posterior retirada alegando llos motivos más peregrinos) es la confirmación definitiva de que el PSOE ha abandonado definitivamente todo cariz socialista para asumir definitivamente como propio el ideario del neoliberalismo (cuyos intereses defiende junto a PP, CiU y PNV, partidos con los que alcanza continuamente los acuerdos necesarios para que en España no se aplique ninguna medida).
Obviamente todo se debió a una torpeza, pero con su rectificación, con la que primaba otras cuestiones a la de plantear la primera medida económica que beneficiaría a la mayoría de la población en detrimento exclusivo de las rentas excesivamente altas, el PSOE se situó como nunca antes en su historia -y sin ningún rubor- defendiendo los intereses de los más poderosos por delante de las necesidades del país. Semejante acción, sumada a todos los precedentes que apuntaban en ese sentido, no hace sino señalar que el PSOE no es ya, definitivamente, un partido de izquierdas. Ni las leyes sobre el matrimonio homosexual, el aborto o similares, asumidas del ideario progresista básico, deberían servir, a ojos del ciudadano mínimamente espabilado, para teñir de izquierdismo la imagen del partido de Rodríguez Zapatero, pues parecen adoptadas para escenificar una ficticia disputa entre PP y PSOE (y CiU, PNV y UPyD), partidos que a fin de cuentas, parecen básicamente de acuerdo en los intereses económicos que defienden. No, las opciones de izquierda, el futuro para la izquierda en este país, queda a la siniestra del PSOE, y seguir llamando y considerando al partido comandado por Zapatero un partido de izquierdas o progresista es, después del día de ayer, poner piedras en el camino hacia una sociedad más libre e igualitaria. Y si hay algún militante socialista al que todo esto le molesta, que no deje de protestar. En Ferraz, obviamente.
Obviamente todo se debió a una torpeza, pero con su rectificación, con la que primaba otras cuestiones a la de plantear la primera medida económica que beneficiaría a la mayoría de la población en detrimento exclusivo de las rentas excesivamente altas, el PSOE se situó como nunca antes en su historia -y sin ningún rubor- defendiendo los intereses de los más poderosos por delante de las necesidades del país. Semejante acción, sumada a todos los precedentes que apuntaban en ese sentido, no hace sino señalar que el PSOE no es ya, definitivamente, un partido de izquierdas. Ni las leyes sobre el matrimonio homosexual, el aborto o similares, asumidas del ideario progresista básico, deberían servir, a ojos del ciudadano mínimamente espabilado, para teñir de izquierdismo la imagen del partido de Rodríguez Zapatero, pues parecen adoptadas para escenificar una ficticia disputa entre PP y PSOE (y CiU, PNV y UPyD), partidos que a fin de cuentas, parecen básicamente de acuerdo en los intereses económicos que defienden. No, las opciones de izquierda, el futuro para la izquierda en este país, queda a la siniestra del PSOE, y seguir llamando y considerando al partido comandado por Zapatero un partido de izquierdas o progresista es, después del día de ayer, poner piedras en el camino hacia una sociedad más libre e igualitaria. Y si hay algún militante socialista al que todo esto le molesta, que no deje de protestar. En Ferraz, obviamente.






3 comentarios:
Mai dire mai (nunca digas nunca), querido amigo Juan Enrique.
Cuando parecía que finalmente y de una vez el PSOE empezaba a hacer a honor a su nombre (que espero que ahora cambien...), han vuelto a demostrarnos del porque los que militamos en La Izquierda sentimos tanta descofianza hacia ese partido. Ese continuo zigzaguear, ese sí pero no, ese mejor con Botín que con el pueblo, es ya una marca de la casa, un signo distintivo de la hipócrita politica social del PSOE.
La verdadera metedura de pata de los socialistas había sido acordar con IU-ICV esas enmiendas. Por eso los de las altas esferas, la gran finanza la banca y la patronal, han tocado el pito, han forzado la retirada y las aguas han vuelto al cauce del neoliberalismo disfrazado de pol´tica social que viene praticando el PSOE casi desde siempre.
No puede decirse, amigo Juan, ni más alto ni más claro. Muy buen post. Reporto en el mío. Un abrazo.
Así lo vemos much@s desde hace tiempo...
Todo esto va provocando que se arraigue dentro una profunda sensación de indefensión... miras hacia la derecha, miras hacia la izquierda, miras al frente, y no parece que haya salvación... Uf
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