29 julio 2010

Fachas y cansinos

"Mirándolo desde cierta perspectiva, se podría decir que el resultado era lo de menos. Porque lo que vimos ayer en el Parlament catalán es a una de las demostraciones más puras de democracia -aunque todavía muy lejos de las que se pueden vivir hoy en día por ejemplo en Bolivia- a las que hemos asistido en el estado español en mucho tiempo.

Para empezar se votaba una Iniciativa Legislativa Popular, lo que requería en el caso catalán la presentación de 50.000 firmas recogidas en un plazo de 120 días; un trámite que dificulta muchísimo la intervención directa de peticiones de los ciudadanos en todos las sedes parlamentarias y que las reduce a lo que los partidos políticos interpretan que interesa a los ciudadanos (algo que, como todos sabrán, no suele ser muy habitual). Y se llegó hasta esta votación porque antes se había decidido que se sometería a voto, pues para dificultar que lo que el pueblo pide a sus políticos pase el filtro de los partidos, estos realizan una votación previa sobre su interés (para ellos). Ese paso se superó y se llegó al de ayer. Y fue entonces cuando, rompiendo con la tónica habitual por la que se anteponen los intereses partidarios a la voluntad de los políticos -los representantes del pueblo a título personal-, los dos partidos mayoritarios, el PSC y CiU dieron un ejemplo democrático al permitir a sus parlamentarios decidir su voto libremente. El resultado, una fotografía del panel de votos en la que se rompían los monolíticos bloques de color por un mosaico anárquico mucho más fiel a la sociedad que representa."
Es el principio -la mitad, más bien- de Fachas y cansinos, mi columna de hoy en l'Informatiu (pueden leerla íntegra aquí).

26 julio 2010

A cuerpo de rey

Juan Carlos I, ayer, aunque no sé a qué santo ilustra él esta entrada (foto: EFE)
"Vaya faena, tener que trabajar un domingo. ¿A quién se le ocurriría que, si la festividad de Santiago cae en domingo, le toca a él plantarse en misa y hacer un discurso? Bueno, pasa de uvas a peras. La próxima no cae hasta el 2021 y para entonces igual ya se come el marrón su hijo. Hay que dejarlo todo atado y bien atado, como decía su tío Paco, piensa sonriendo. Y una sonrisa le lleva a otra, a la de sus ocurrencias en el parlamento. Dicen que es campechano, pero él lo que se siente es un cachondo. "Ilumina a nuestros políticos para que sirvan con generosidad", piensa sin poder evitar esbozar una sonrisa, aunque la ocurrencia cuyo recuerdo le lleva a sonreír enseñando dentadura es la de pedir ayuda al Apóstol Santiago para superar la crisis. Él, que conoce y ha sido agasajado más que generosamente por todos los banqueros y gente con verdadero poder en el país, va y le pide remedios a una figura de madera. No puede evitar pensar en sus amigotes partiéndose de risa. Ni siquiera se le borran las imágenes de las gentes humildes y engañadas que le aclamaban a su paso después de la tomadura de pelo. Inocentes."
Es el principio de A cuerpo de rey, mi columna de hoy en l'Informatiu (que pueden leer completa pinchando aquí).