
"La penúltima vez que hablamos estaba medianamente feliz. Después de un tiempo sin encontrar trabajo de lo suyo, llevaba una semana empleada como técnica en una empresa con un interesante volumen de producción que sirve productos a Mercadona. El lugar de trabajo estaba a varias decenas de kilómetros de València, pese a ello la jornada era partida —una estupidez muy común en esta España nuestra—, y, como tantas otras veces, no tenía del todo claro cuál iba a ser exactamente su retribución, pero pese a estos inconvenientes no acababa de desanimarse. Quizás esta vez, con los 30 bien pasados de largo, era la buena.
Sin embargo, cuando hablé con ella anteayer, estaba totalmente abatida."
Así, inspirada en una historia real, pequeña e individual y al tiempo grande y colectiva, empieza
Seguridad/Flexibilidad, mi columna de hoy en
l'Informatiu. Si quieren pueden leerla completa siguiendo
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