
"Regresa uno del verano y lo hace con pocas ganas. Pero el desánimo esta vez es especial, más profundo. Y es que se regresa a una guerra en la que los elegidos para comandar las tropas, en lugar de arengarlas, de trazar planes que logren ganar batallas y finalmente la contienda; no paran de desanimarlas y de regalar victorias al enemigo sacrificando al tiempo su bienestar (el de las tropas, obviamente). Los sacrificios hasta ahora han sido muchos, aunque no han propiciado victoria alguna. Y tampoco se recuerda un solo enemigo abatido. Todos siguen en sus puestos, vivos y coleando, e incluso se podría decir que a algunos se les ve más saludables.
En esas estamos: el panorama era sombrío cuando nos fuimos y lo es más a nuestro regreso, cuando quienes comandan las tropas y el grupo de generales que se prevé como única alternativa a sustituirlos al frente de la ya famélica tropa, acaban de pactar una nueva rendición, quizás la más grande y absurda, al convertir en ley que en adelante solo podremos combatir bajo las reglas que dicta el enemigo. ¿Cómo regresar con ánimo a la batalla si los generales dicen que el único medio de garantizar nuestra pervivencia es ofrecernos en sacrificio? Parece una paradoja pero no lo es. Es una mentira."
Así empieza
Aún mandamos, mi columna de hoy en
l'Informatiu, en el primer día del diario tras el parón vacacional. Si lo desean pueden leerla completa siguiendo
este enlace. Espero que les guste y, si es posible, les ayude a levantar un poco la moral, que falta nos hace.
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