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03 julio 2008

Sending out an SOS

La imagen anoche de un estadio Ciutat de Valencia superando escasamente un tercio de su aforo (los cronistas de la prensa local han sido muy generosos con su recuento) para presenciar el concierto de The Police, generó en mi mente multitud de pensamientos, todos a raíz de una primera duda: ¿se podría justificar el pinchazo en la excusa clásica de que Valencia no responde a los conciertos de pop (siendo éste el más importante que ha recibido en años)? Pero la respuesta a esa incógnita se respondía sola. No, pues el disuasorio precio de las entradas -entre 70 y 150 euros, aunque los ultimos días se plantearon varias ofertas- ya valía para justificar la huida. ¿Y cómo es posible que cuesten tanto los tickets para ver a la banda británica, cuando a penas dos días después verlos en festivales en Madrid y Bilbao junto a muchas más bandas ronde los 70 euros?. Lo desconozco, pero seguramente pueda justificarse en que mientras en los otros comparten montaje en este llevan su propio escenario y eso conlleva unos gastos que absorven solo ellos.

Estando de acuerdo en esto, entonces la siguiente pregunta era obvia: ¿Cómo una empresa se atreve a hacer un concierto que exige al público pagar entradas a un precio desorbitado? No sé, si mi dinero fuera el que estuviera en juego, me limitaría a traer artistas de menos riesgo, como la misma promotora hizo el día anterior con Juanes, o, en el caso de arriesgarme con extranjeros, jugar con valores más seguros, caso de unos Iron Maiden que seguramente reúnan a 40.000 personas en sus dos conciertos españoles la próxima semana y cuyo coste es tres o cuatro veces inferior al de la banda de Sting (poniendo dos ejemplos actualmente en gira). Pero no, la promotora apostó por The Police -cualquier oferta se agradece- y por un evento de élite, casualmente en consonancia con la política de grandes eventos que nos venden la Generalitat y el Ayuntamiento. No en balde, el concierto contó oficialmente con una subvención de 200.000 euros de la Diputación. Pero por desgracia -llamemos a las cosas por su nombre- el concierto fue un fracaso, tanto a nivel de repercusión estatal (no fue exclusivo, ni trajo multitud de visitantes) como al local, pues los valencianos no se volcaron en él. Y es que, por mucha imagen de lujo y "prosperidad" que quieran vender de Valencia, los valencianos reales no pueden permitirse, en su mayoría, gastarse un dineral en la entrada de un concierto (por 50 euros habría estado lleno), en cenar en un restaurante pijo del puerto o ni siquiera en unas tapas en el casco antiguo, y menos tal como se están poniendo las cosas, especialmente por aquí. ¿Entonces qué? ¿Cuánto tardará en derribarse el mito y quedará ante nosotros la fatalidad oculta tras tanto lujo de cartón piedra? No lo sé, pero los cimientos están empezando a tambalearse, no les quepa duda.

Dos años después

43 muertos, 47 heridos, ningún responsable.

Pese a ello, algunos medios afectos al régimen todavía tienen estómago para enmascarar la realidad, hablando a estas alturas del dinero que se piensa invertir en arreglarlo. Mientras, otros -en concreto Las Provincias- ni siquiera consideran que se trate de un tema que requiera más que una noticia de fondo. Aquí paz (para los responsables de la tragedia) y allá gloria (para los fallecidos). Vergonzoso.

PD: En este enlace podrán ver el especial que ha preparado InfoTV a propósito del aniversario del trágico suceso. En este otro podrán acceder al blog de la asociación de vítimas del accidente.

18 junio 2008

Mucho rostro

Todos ustedes sabrán cómo los integrantes del PSOE se están resistiendo desde hace unos meses a hablar de crisis para referirse a la actual situación económica que vive el país. En su lugar emplean efeumismos como desaceleración, disminución del crecimiento, pero nunca de crisis; hasta el punto de que fue noticia que el término se les escapara al ministro Solbes hace unos días en una comparecencia en el Congreso. ¿Pero se imaginan que además de evitar la palabra, el gobierno negara la evidencia? No sé, que Zapatero dijera que España es actualmente un modelo de crecimiento que no para de generar empleo y bienestar a sus ciudadanos. Nos echaríamos a su cuello y con razón.

Pues bien les cuento esto porque ayer martes el president de la Generalitat Francisco Camps, aprovechó la conferencia de prensa con que se acompañó la vuelta inaugural al millonario (por los aproximadamente 100 millones de euros que está costando por ahora construirlo a los valencianos) circuito urbano de Fórmula 1, para decir públicamente que la celebración de este Gran Premio de Europa, unida a la de otros grandes eventos celebrados en la Comunidad Valenciana, han provocado que "se hayan creado 150.000 puestos de trabajo, se haya generado 8.000 millones de euro de retorno y millones de visitantes". Hay que tener el rostro de una cualidad especial para afirmar semejante falacia, siendo la comunidad cuyos designios él dirige la que prácticamente está aportando más parados al Estado en los últimos meses, antes de que la crisis se notara en el resto de España y, ojo, al tiempo que tenían lugar eventos como la Copa América, que iban a ser la panacea para la Comunitat.

¿Pero se le echa algún medio al cuello al molt honorable? ¿Acompañan sus sentencias con los datos que las desmienten (sería lo correcto y, si me apuran, lo noticiable)? Ni lo uno ni lo otro. Al revés, priman los que titulan con sus declaraciones, a las que dan más verosimilitud que a los datos reales, que cuando salen a la luz apenas se mencionan. "Con este Gran Premio vamos a estar en el candelero del deporte mundial, pero también veo detrás prosperidad, empleo y bienestar que permitirá seguir creciendo a la economía autonómica" añadió Camps. Así es él.

PD: Esta presentación ha dado para mucho más. Junto a Camps estaba la alcaldesa, pues ambos, conducidos por Jorge Martínez Aspar (uno de los pocos beneficiarios privados de este despilfarro público) han dado esa vuelta inaugural. Y ella también ha aportado sin ser consciente de ello su parte al despropósito, como bien se ha recogido en la edición digital valenciana de El País. Cito:

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, ha asegurado que el Ayuntamiento tomará medidas para "mejorar el río Turia, en su desembocadura y aplicar "agua oxigenada" con el fin de "eliminar olores".

Y es que el hecho de que habitualmente la desembocadura del río huela a cloaca y se lo chupen los vecinos de los barrios colindantes no es problema. El problema es que los que vengan se enteren de que lo tiene así habitualmente.

12 junio 2008

Camps es "catalanista"

Como lo oyen, el propio Francisco Camps firmó y en documento oficial -publicado este martes- que iba a potenciar "el conocimiento y uso de la lengua propia de la Comunitat Valenciana, valenciano según el Estatut d’Autonomia, académicamente catalán, atendiendo a su consolidación y plena normalización en toda la vida universitaria". Sí, la fórmula es rebuscada, pero por muchas vueltas que se le de acaba siendo lo mismo: el valenciano es catalán (vamos, tanto como que el español es castellano). "Pues vaya tontería que me salgas ahora con esto" pensará cualquier lector de fuera de la Comunitat. Efectivamente, es un hecho reconocido histórica y científicamente, pero es que por aquí determinados políticos todavía sacan muchos votos a costa de engañar a los más ignorantes (nadie que pueda acceder a la cultura es inocente de carecer de ella) con falacias identitarias como que el valenciano no es lo mismo que el catalán, una lengua que dicen, los vecinos del norte nos quieren hacer tragar.

Y claro, presionan a universidades y otras instituciones para que no convaliden títulos de Filología Catalana o no puedan llamar a la lengua por su nombre, y éstas les acaban llevando a juicio. Juicios que, como es también obvio, pierden siempre. El que ha obligado a Camps a publicar esa nota en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana es el que hace trece. Menudo listo está hecho el molt honorable, pero no por haberlo publicado (que él seguiría en sus trece como un mentecato), sino porque las costas de todos estos pleitos para engañar a sus votantes las pagamos entre todos. Los tontos, obviamente, somos los valencianos, que le seguimos dando cancha.

PD: Buena parte de culpa de la tontuna que arrastra el personal a este respecto es culpa de los medios de comunicación. Un ejemplo lo da la edición valenciana de 20 Minutos, que en su edición digital, publica junto a la noticia -ya de por sí tibia- una encuesta para que los lectores decidan si el valenciano es o no catalán. ¿Pero qué imbecilidad es esa? ¿Son los ciudadanos los que van a decidir también si el agua es o no H2O? A veces, por no enfadar a nadie, los medios atontan más a la gente.

Gracias Adolfo por recordarme el asunto.

10 junio 2008

Vistazos - 10 junio

  • Continúa la huelga de camioneros y se siguen lanzando mensajes confusos por doquier y mezclando diversos problemas e intereses -camioneros con pescadores-. No obstante siempre hay algún punto en el que la situación se explica con meridiana claridad. El más notable que he encontrado -vía Im-Pulso- ha sido el artículo "Huelga" contra la realidad, que firmó el domingo Josu Mezo en su columna en ADN. Háganse el favor de leerlo y, si lo ven conveniente, recomiéndenlo también.

  • Antes de ponerme muy serio les emplazo a que vean el artículo que ha sacado Escolar de Menéame en el que se recupera un artículo de El Mundo en el que los constructores, en plena bonanza del sector, pedían al recién constituido gobierno de Zapatero que no interviniera en el mercado. Como apunta el director de Público en su entrada, todo un ejemplo de "liberalismo a la española: los beneficios son míos; con las pérdidas, vamos a medias."

  • Tenía reservada (para hablarles en más profundidad del tema, aunque veo que no va a poder ser) la noticia que recogía el pasado domingo Levante-EMV acerca del informe Raxen de Movimiento Contra la Intolerancia que situaba en el pasado 2007 a la Comunitat Valenciana como la región española con mayor número de actos de violencia racista. Dice el informe -citado en la noticia- que en la Comunitat se está produciendo "un serio rebrote de las acciones neofascistas en España, que se caracteriza, a diferencia de la década de los 90, por un fuerte y visible componente de agitación (manifestaciones como la de ayer en Torrent) y una dinámica de violencia más clandestina, no reivindicada (cacerías al diferente y ataques a entidades)". Pese a que la posibilidad de sufrir uno de estos ataques es más alta que la de ser víctima de un acto terrorista, la preocupación por parte de la ciudadanía en general sigue siendo escasa, cuando no nula. Quizás tratamientos informativos como el que el diario Las Provincias dio a la manifestación xenófoba que Alianza Nacional organizó el pasado sábado en Torrent contribuyan a ello. Según su "información" (Los ultras toman Torrent), lo que sucedió fue un encuentro entre ultras, neonazis y antifascistas, a los que sitúa al mismo nivel -casi diría que el tratamiento de la noticia pone en peor lugar a los antifascistas-. ¿Cuesta tanto diferenciar que un antifascista sólo se opone a un neonazi, mientras un neonazi ataca indiscriminadamente a cualquiera que considere diferente? Yo no apruebo la violencia, pero, obviamente, no es lo mismo.

  • No sé cuánta bola se le ha dado a nivel nacional, pero por lo que respecta a la Comunitat apenas ha trascendido a través de un periódico digital, unos cuantos blogs y alguna columna en la prensa. Sin embargo creo que es interesante que trascienda la "denuncia" que la parlamentaria Rosa Díez, portavoz del partido Unión progreso y Democracia, realizó el pasado miércoles 4 de junio en el Congreso. En ella volvió con el raca raca de la discriminación de los castellano parlantes en las comunidades autónomas con otra lengua oficial, una mentira harto demostrada pero que sigue rascando votos entre el electorado nacionalista español más desinformado. Pero el colmo del esperpento se dio cuando Díez aseguró que en la televisión pública valenciana no se emite "ni una sola hora en castellano", cuando la realidad apunta a que casi la mitad de la programación se emite en la lengua de Cervantes, y seguramente se acerque al 90% en la franja de prime time. ¿Cómo en el Congreso se da bola a semejantes mentiras? ¿No debería haber un órgano que regulara este empleo malicioso de los organismos públicos? ¿No incita Díez a sus simpatizantes al odio cuando les engaña con semejantes mentiras? Menuda elementa. Que se sepa.

05 junio 2008

Hoy en el diario Información de Alicante:

Un frenazo, dice el subtítulo, de un 96% respecto al año pasado (100% habría sido que no se iniciara ni una). Menos mal que el gobern de la Generalitat habría previsto alternativas en su modelo económico de prosperidad en el que contaba con un amplio respaldo del empresariado autóctono. ¿O estaba esperando a que le avisara Zapatero de que llegaban mal dadas.

Vía Alberto Noguera.

04 junio 2008

Unos publicistas excelentes

Rezaba un chiste que se hizo popular en los corrillos de izquierdas tras las últimas elecciones autonómicas algo así como que "si los valencianos fueran negros, votarían al Ku Klux Klan". Los resultados en la Comunitat habían sido aplastantes a favor del Partido Popular, a pesar de que cualquier persona mínimamente informada dudaría de la correcta gestión de los conservadores en las últimas legislaturas, lo que debería traducirse, si no a un cambio de gobierno, cuanto menos a resultados más ajustados. No obstante no fue así, y hasta con imputados en casos de corrupción en puestos destacados de sus listas, los populares vencieron por goleada. Desde entonces -y también antes- es normal leer en los periódicos, en los textos que los lectores dejan en noticias de escándalos que suceden por estas tierras, comentarios del tipo "los valencianos no se enteran", "son masocas", "se merecen lo que tienen", y seguramente así sea (cuando uno vota lo hace con todas las consecuencias), pero no es sólo demérito de los ciudadanos valencianos, sino también virtud del Partido Popular autóctono. Pero no virtud por lo bien que hacen las cosas, sino por lo bien que las venden. O que venden lo que no hacen.

Cada cosa lo que sea. Los populares, como gestores serán mejores o peores según los intereses de cada cuál (para mí, que no soy muy pudiente, malos, pero soy consciente de que a otros, que estén en el poder les viene genial), pero como publicistas, amigos, como publicistas son los mejores. Ejemplos hay a montones, pero me voy a quedar con uno muy reciente que, viendo como a penas ha recibido comentario alguno, parece que ha funcionado a la perfección. Se trata del anuncio por parte del Consell de establecer el bono guardería. Efectivamente, en la última campaña a las generales -y seguramente en la de las autonómicas también- surgió la propuesta de hacer guarderías públicas en toda España (aunque las cometencias educativas son de las autonomías), una propuesta a la que se sumaron tanto PSOE como PP. El caso es que ahora, cuando ya ha pasado un tiempo prudencial para ponerse a trabajar en ello, el Consell lanza a bombo y platillo una medida según la cual se anuncia que se subvencionará el servicio de guarderías "a través de la emisión de 10 bonos que se entregarán directamente a los padres y madres por el precio de coste mensual de una plaza de guardería o escuela infantil".

Excelente, pensará alguno a bote pronto. Bueno, podría serlo, aunque tal como se cuenta, parece que se vaya de nuevo a repartir indiscriminadamente dinero tanto a los que utilizan guarderías más económicas -las que lo son por aquí no lo son tanto-, como a las que están al alcance sólo de privilegiados. Pero bien, demos por bueno (que ya es mucho dar) el "pasta para todos". ¿Va a haber realmente pasta para todos? ¿Dónde tienen que recogerla los padres? Pues bien, resulta que, con buen ojo, la orden establece el pago ya no va a ser en mano a los padres -como parecía que iba a ser cuando se anunció- sino que se va a realizar a través de las guarderías, para evitar los fraudes por parte de algún progenitor con mala idea. ¿Pero las solicitan los padres? No, tienen que ser los centros los que las pidan -antes del día 30 de este mes- y si no lo hacen (porque no es obligatorio, porque lo olvidan o porque incumplen una serie de requisitos bastante extensa) olvídense. Vamos, que va a haber subvenciones, pero cómo, dónde y por qué es algo bastante oscuro.

¿Pero qué mensaje queda en la población del anuncio de la medida? Que el gobierno autonómico popular facilita el uso de guarderías, un problema que al personal le suena que se habló en la última campaña. ¿Lo hace realmente? Bueno, seguramente a algunos les resultará más rentable; pero desde luego no se ha solucionado el problema como sí se haría del modo que todos conocemos: haciendo guarderías públicas. Pero ya les digo, la clave aquí no reside en hacer una buena gestión, sino en vender una imagen excelente de ella, aunque sea irreal. Vean si no por qué la orden incluye un punto que obliga a los centros, a "entregar a los padres o tutores del alumnado escolarizado los talonarios de bonos de escolarización de educación infantil de primer ciclo y descontar los mismos en las facturas mensuales a pagar por los padres". Es, a todas luces, un paripé inútil, pues podría realizarse el descuento directamente, pero tiene un fin claro: que los beneficiarios sientan que el Consell, éste en particular, les hace un regalo. Lo que les digo, realizarán una gestión cutre, pero como publicistas son excelentes.

03 junio 2008

La "prosperidad" de Camps aporta uno de cada tres nuevos parados españoles

Aunque sería quedarse corto. Para ser concreto, de los 15.058 parados más que ha registrado el Ministerio de Trabajo, 6.616 son valencianos. De ese modo, la Comunitat ha pasado, de aportar a esta fatídica estadística uno de cada cinco desempleados, a aportar más de uno de cada tres (4'4 de cada 10 sería lo exacto). No es, sin duda, una noticia que me alegre, sino una que me sirve, desde hace meses, para indicar que de cara a los ciudadanos, tan nefasta es la gestión económica del gobierno español, como peor la que pone en práctica el gobierno autonómico valenciano*. ¿Quién va a poner freno a esto? Es más, ¿cuándo alguien va a señalar a nivel estatal lo que está sucediendo aquí?

*Este "modelo de prosperidad", que es como llama Francisco Camps al modelo económico que ha implantado en la Comunitat ha llevado a la valenciana a ser la segunda autonomía en la que más se ha incrementado el número de parados en los últimos doce meses, con 62.196 nuevos parados (aquí tiene todos los datos). Sólo la supera Andalucía, con 77.528, aunque cabe señalar que dobla prácticamente en población a la Comunitat Valenciana. Porcentualmente, la valenciana es también la segunda en el aumento porcentual de su número de desempleados (un 32'15%), sólo por detrás de la otra "locomotora de España" -Rajoy dixit-, la murciana. Ahora que salgan Sáenz de Santamaría y Solbes -podrían hacerlo de la mano- y que nos lo expliquen.

02 junio 2008

Por toda la escuadra

Vaya gol, sí señor, el de la Eurocopa de Fútbol Indoor. ¿Que qué? Sí, hombre, el del campeonato de selecciones de veteranos futbolistas. ¿Que qué? Sí, ese campeonato por el que la Generalitat ha pagado 160.000 euros para que se disputara en Valencia. ¿Que no se ha enterado? No se extrañe, no es usted la excepción. Al primer partido del combinado español, disputado el jueves, sólo acudieron unas 700 personas, acreditados incluidos. A los siguientes, más, aunque un servidor, que ha trabajado en eventos de este tipo -subvencionados-, pondría la mano en el fuego para apuntar que seguramente las invitaciones volaron a partir de la primera jornada para maquillar la sonrojante imagen de un graderío vacío.

Ése es el gol que nos metieron, y hay que señalar que nos lo metieron bien metido. "Hay que tener en cuenta que lo verán 30 millones de hogares" declaró a Levante-EMV su promotor Álvaro Garrido y seguro que habrá algún medio afín que de el dato por cierto, cuando a penas hace unos días vimos que Chikilicuatre convirtió su paso por Eurovisión en el programa más visto de la televisión actual al reunir a 14 millones de personas. ¿Les salen ustedes las cuentas de espectadores que vende la organización de este mundialito de chicha y nabo? A mí sí. La de que cualquier charlatán puede pasarse por aquí a vendernos la burra, que nuestras autoridades la compran; incluso como en este caso, con carro incluido (porque hasta 2010, el Consell destinará 700.000 euros para la Copa de España y el Mundial de la misma modalidad, informó Levante-EMV).

Ah, y el resultado del campeonato no se lo cuento. Sólo les digo que la selección española jugó la final. Ahora traten, en un periódico nacional -al menos hasta ahí tendría que llegar la repercusión de estos "eventos"-, de enterarse del resultado.

PD: En otro orden de cosas, ¿cómo lleva el Consell la construcción del ambulatorio de su barrio?

ACTUALIZADO 11:21: Les garantizo que no lo había leído antes de escribir este texto. Jaime Prats entrevista hoy en la edición valenciana de El País al Conseller de Bienestar Social. El titular lo dice todo: "Los grandes eventos son la mejor obra social"

31 mayo 2008

Vistazos - 31 mayo

  • Rompo mi letargo habitual de los fines de semana para hacerme eco del último post de Félix Soria en Im-Pulso (de obligada lectura diaria). En él -Aspas "tóxicas", mujeres envenenadas e Inspección ineficaz- relata una estremecedora situación de explotación laboral sucedida hace escasas fechas en nuestro país, en la que una importante empresa puso en peligro las vidas de las personas que empleaba sin informar a éstas del riesgo que conllevaba su trabajo. Léanlo (no es muy extenso) y compartan la sorpresa de Soria ante la escasa -y eso ya es decir mucho- repercusión que este suceso ha tenido en España.

  • Rebajando un poco el tono, les emplazo a que lean también el relato que hace Alicia -El presidente y su corte de honor- en su blog Veo..veo, de la experiencia que vivió ayer cuando fue a ver la emisión en directo del magazine de Julia Otero en el Palau de les Arts Reina Sofía. El presidente Camps era el invitado y, cuidando como siempre hasta el mínimo detalle, se llevó consigo a su clac. Otero tragó, y el programa volvió a ser un nuevo ejercicio de propaganda que emite una visión distorsionada a de la Comunitat al resto de España y contribuye a hacer cada vez más aplastante la espiral del silencio dentro de sus fronteras.

30 mayo 2008

Metro de vergüenza

Quiero hacerme eco, como usuario habitual de la red de Metro de Valencia, de la denuncia que ha realizado un grupo de ciudadanos a propósito de la huelga de maquinistas que se lleva produciendo en la misma desde hace unos meses, pero que incide en el caótico y lamentable servicio que esta empresa dependiente de la Generalitat Valenciana presta regularmente, independientemente de que haya o no huelga.

Como apunta la noticia publicada hoy en la edición local de ADN, los denunciantes piden al fiscal que investigue si el metro "es un servicio esencial prioritario" en las inversiones de la Generalitat y reclaman un transporte "de calidad equiparable al de cualquier ciudad europea" (cuando la realidad es que, pese a su relativa "juventud", puede ser la peor red de metro del continente). Esperemos que su denuncia sirva de algo, aunque tan sólo sea para que los vecinos de la ciudad sean conscientes del vergonozoso transporte público con que la Generalitat, preocupada de otros gastos, les provee.

Desastre Metro Valencia peq

28 mayo 2008

¿Seremos los pescadores?

La batalla por el poder en el seno del Partido Popular podría resultar hasta graciosa, si uno no creyera todavía un poco en el sistema democrático que rige este país y no esperara del partido más numeroso de la oposición una mínima reacción a la labor del gobierno. Sin embargo, el espectáculo que está ofreciendo buena parte de los pesos pesados de esta organización política está siendo lamentable, pues deja a las claras que muchos de ellos ponen por delante su ambición personal a la que debería ser su vocación: velar por el interés de los ciudadanos (no puedo dejar de hacer aquí una mención especial a María San Gil, que se retrató tal como es en la famosa rueda de prensa que organizó tras el último atentado mortal de ETA, para hablar básicamente de su situación en el partido). Por otro lado, la segunda parte del drama, la aportan unos medios de comunicación afines que, lejos de recordar y exigir a los políticos populares el cumplimiento de sus obligaciones, se han sumado a la campaña de acoso y derribo de Mariano Rajoy, si es que no son sus principales instigadores.

Efectivamente, hasta aquí no les he contado nada nuevo. Sin embargo, hay en todo esto un aspecto que podría resultar beneficioso para los valencianos. Y es que algunos ya han empezado a apuntar que, en la campaña contra Rajoy y los suyos iniciada por algunas importantes empresas de comunicación nacionales, los siguientes objetivos en la campaña de desgaste del hasta ahora líder popular, podrían ser sus apoyos en el próximo congreso. Y ahí aparece el Partido Popular valenciano, autoproclamado como uno de sus principales valedores. ¿Se imaginan que, de un día para otro, a algunos medios que hasta hoy han sido correa de transmisión de la propaganda del Consell, les diera simplemente por informar? Sólo con que levantaran la alfombra el olor llegaría a Finisterre. Obviamente todo no tendría el mismo efecto. Que la edición valenciana del diario de Pedro J informara de la nefasta gestión económica de Camps prácticamente molestaría sólo a sus allegados, pues su calado en la Comunitat no es muy grande. Pero Losantos, ay si a Losantos, en lugar de decir que bonita está Valencia se pusiera a recitar uno detrás de otro los despilfarros del gobierno popular en la Comunitat y sus escasos rendimientos para la economía de los valencianos. Eso sí que iba a quitar muchas vendas y hacer temblar más de un cimiento.

No obstante, no creo que caiga esa breva. Si el diario de Pedro J se mantiene a flota en la Comunitat es en buena parte gracias a los miles de ejemplares que se distribuyen en organismos públicos y a la publicidad institucional que recala en él antes que en periódicos de mucha más difusión. Y eso merece una contraprestación. Lo mismo se puede decir de Losantos, beneficiado -como el Mundo TV- por los populares con la mayor parte de los canales de TDT de la Comunitat concedidos por la Generalitat de Camps. Con semejantes antecedentes es difícil prever que en su campaña contra Rajoy, uno y otro vayan a arremeter, sin antes no haber agotado otras alternativas, contra uno de sus principales valedores (para lo que repito, no hace falta que se inventen nada, simplemente deberían empezar a contar lo que pasa). Pero quién sabe, en este río revuelto, quizás sin esperarlo, acabemos ganando los pescadores.

Ayer se confirmó la presencia de Extremoduro en el cartel del festival Viña 2008 que tendrá lugar los días 26, 27 y 28 de junio en Paiporta (limítrofe por el sur con la ciudad de Valencia). Con ellos serán 48 las bandas -básicamente de rock, hip hop y mestizaje, y prácticamente todas del Estado- que actuarán en un evento, del que se pueden encontrar similares en otras latitudes, pero que no tiene precedente en esta provincia. Barricada, Tote King, Albert Pla, Rosendo, NOFX, Amparanoia, Obrint Pas, Arianna Puello, La Excepción, Muchachito Bombo Infierno, La Gossa Sorda*... No podrán decir que no les he avisado.

*Pinchando en la imagen podrán ver el cartel completo.

26 mayo 2008

Mucha gente se pregunta, dentro y fuera de la Comunitat, el porqué del éxito electoral del Partido Popular, en estas tierras. Una clave que explica en parte este fenómeno la ha expuesto hoy brillantemente José Ramón Giner en su columna de El País CV. La ha titulado La oposición, burlada.

23 mayo 2008

Malos tiempos para enfermar en Alicante

Hoy en El País CV:
Los cirujanos del General de Alicante no operarán por la tarde porque no les pagan

Menos mal que los anestesistas del mismo hospital, que tampoco cobran desde hace meses, no se han puesto en huelga antes que los cirujanos.

22 mayo 2008

Cuando las declaraciones importan más que los hechos

La política, al menos donde yo vivo, ha tocado fondo. No ahora, sino desde hace ya una temporada larga, aunque es desde hace relativamente poco cuando las consecuencias se han hecho más notables. En esta comunidad autónoma -la valenciana- se ha llegado a tal grado de desinformación, que las autoridades se permiten, sin rubor y sin que prácticamente nadie les señale sus acciones, desdecirse de sus decisiones del día anterior, incumplir sus promesas, o directamente mentir a los ciudadanos, sin pagar por ello ninguna consecuencia.

Sin ir más lejos, hoy el presidente valenciano Francisco Camps se ha permitido acusar de "deslealtad" (cuánto gasta esta palabra y qué pocas veces tiene relación con lo que dice) al gobierno central por "ocultar una crisis económica en ciernes hace ya unos cuantos meses". Efectivamente, Camps podría decir que Zapatero no habló de crisis -desaceleración, o lo que deseen- hasta después de las elecciones; pero hay que ser muy desvergonzado para culpar al gobierno central de la crisis que se padece también en la Comunitat Valenciana, cuando es además el territorio en el que Camps gobierna (es un decir) el que abandera ese frenazo, dando muestras de él incluso antes de que se iniciara en el resto del país.

¿A qué se dedica entonces el President? ¿Tiene que venir Zapatero a decirle lo que está pasando en su propia casa? Obviamente no. ¿Entonces cómo se atreve a decir semejante chorrada? Simplemente porque sabe que su declaración va a tener más resonancia que los hechos. Para saber que el popular lleva años realizando una nefasta gestión en la Comunitat hay que informarse mínimamente y con regularidad, pero eso requiere una dedicación y un tiempo. En cambio, escuchar su último exabrupto y asimilarlo, con el índice de credibilidad que le aporta su difusión televisiva o verlo publicado sin matices en las portadas de los diarios, eso no cuesta nada. Y aquí, con la complicidad de algunos medios que no se respetan a sí mismos ni al periodismo, se ha llegado a ese punto, al de que se reproduzcan sin más las declaraciones de los políticos, sin ninguna matización. Las hemerotecas ya no existen ni tienen ningún valor y son los propios medios, algunos de ellos pero bastantes, los que han conducido a esa devaluación del periodismo.

Otra de hoy. Un año después de la explosión de la subestación eléctrica instalada en pleno barrio de Patraix, después de que la alcaldesa Rita Barberá se comprometiera a trasladar la subestación fuera del barrio, se ha conocido que ésta continuará donde está, porque ni Red Eléctrica Española ni el consistorio quieren hacerse cargo del traslado. ¿Qué ha dicho la alcaldesa? Que la decisión "es una bofetada a los vecinos de Valencia" por parte de REE y a otra cosa mariposa. Como en el caso anterior, Barberá podría haber apuntado que la empresa se desentiende de su parte de culpa respecto a la sitación de la subestación, o proponer una solución intermedia como asumir el coste del traslado a medias. Pero no, se opta, sin atisbo de vergüenza, por la declaración altisonante pero vacía de contenido, que apela a los instintos y despeja la responsabilidad. Y lo hace porque da buen rendimiento. Mientras tanto, pasado mañana la subestación seguirá ahí, como la crisis. Es lo que pasa cuando las declaraciones importan más que los hechos, que los ciudadanos salimos perdiendo. Eso sí, parte de culpa es nuestra, por limitarnos a escucharlas.

19 mayo 2008

Menuda inversión

Imaginen a un gran empresario que durante años retrasa los pagos en una de las empresas que gestiona. Primero empieza aplazando los pagos a los proveedores, plazos que se van alargando hasta acumular enormes deudas; luego reduce las inversiones en infraestructuras necesarias para el correcto funcionamiento de la empresa; y, finalmente, empieza a retrasar el pago de los salarios de los empleados. En la imagen que se han creado en sus cabezas habrán visto que a estos trabajadores su función se les ha ido haciendo, además, cada vez más difícil, primero teniendo que dar la cara ante proveedores enfadados por no cobrar, y más adelante, seguramente, viéndose forzados a engañar a otros proveedores que tardarán también en hacerlo. Además, su trabajo también se verá dificultado al tener que hacerlo en condiciones desfavorables respecto a empresas similares, al no disponer de las infraestructuras pertinentes; y figúrense sus ánimos, si en el horizonte vislumbran un futuro sin jornal.

Con ese panorama planteado, imaginen ahora que el empresario, después de años de mantener esa turbia situación, hace un plan para ponerse al día de esos pagos a catorce años vista. Podríamos decir que el empresario regulará -siempre que en adelante pague a proveedores y empleados puntualmente- la situación en catorce años. Lo que nunca podríamos decir es que, cuando el empresario lo que está haciendo es pagar todo lo que debe, lo que está haciendo es una inversión. ¿Coinciden conmigo? Es que el caso que les acabo de exponer se parece al que se está viviendo en las universidades públicas valencianas. Hace unos días sus rectores anunciaron que la Generalitat había acumulado una deuda con ellas de 891 millones de euros, lo que les obligaría en breve, si no se tomaba ninguna medida, a entrar en suspensión de pagos. Al parecer, el Consell, en boca del responsable del área de educación, ha anunciado hoy la fórmula para ponerse al día de aquí al 2022. Y paradójicamente, leo ya en la edición digital de un tabloide valenciano, que El Consell invertirá -en las universidades públicas- 914 millones hasta el 2022. Se tratará de un error. Porque lo evidente no es sólo que con ese pago sólo se pondrán al día los gastos realizados hasta 2008, sino que no parece haberse tomado ninguna medida fuerte (esto no es más que despejar el problema actual a fechas lejanas) para evitar el mal funcionamiento de la empresa, lo que redunda en la deficiente calidad de su producto; en este caso, la educación de las futuras generaciones. Menuda inversión.

El de la imagen es Alejandro Font de Mora, responsable desde hace unos años -desde 2004- de "gestionar" esta "empresa", que en parte la ha llevado a su actual situación (la original es de Carles Francesc para El País).

Hoy Levante-EMV publica un interesante artículo de Víctor Romero titulado -sin rodeos- El Consell pide dinero al Gobierno para servicios básicos pero inyectará 191 millones en ocio. Por más vergüenza que pueda darnos, no es menos verdad.

17 mayo 2008

Ojo con la "experience"

Toyota, la marca japonesa que lidera en ventas el mercado del automóvil, no será la marca patrocinadora del Valencia CF la próxima temporada. Para la empresa nipona, la inversión anual de 3'5 millones de euros que le costaba patrocinar al equipo valenciano, no le reportaba los beneficios que deseaba y hace meses comunicó que no seguiría luciendo su marca en las camisetas del conjunto che. Lo sorprendente es que ayer se anunciara que el próximo principal patrocinador del Valencia CF -por un año- será la empresa "Valencia Experience", y que por ese patrocinio abonará 6'5 millones de euros al club que tiene a Juan Bautista Soler como máximo accionista. ¿Que no conocen "Valencia Experience"? Es normal, porque por ahora esa empresa, que se puede permitir el gasto de 6'5 millones de euros en un patrocinio, no ha hecho aún nada.

La primera vez que se oyó su nombre fue a finales del mes pasado, cuando se anunció el nacimiento de esta firma que, con capital de varios empresarios valencianos, tenía como meta la organización de "grandes eventos" en Valencia. Como seguramente sabrán, en la capital del seco Turia, nos gusta mucho tener "grandes eventos", y últimamente también se ha puesto en práctica la compra de éstos a grupos de empresarios, de modo que la Generalitat corra con la mayor parte del gasto, y los empresarios se lleven el grueso del beneficio (el Gran Premio de Europa de Fórmula 1, con el grupo de empresarios Valmor Sports detrás, es el principal exponente). Ahora se suma a esta corriente "Valencia Experience", una firma detrás de la cuál se encuentra un grupo de empresarios de los cuáles sólo se conoce por ahora a uno, ni más ni menos que el valenciano Vicente Sáez Merino, director general de la empresa fabricante de las marcas Lois, Caroche, Cimarron y Caster, que el pasado 2006 cerró cuatro de sus plantas en la Comunitat para trasladar su producción al norte de África. Entonces 654 valencianos se quedaron sin empleo (ya en 2004 había despedido a otros 542) por unas pérdidas "no importantes", pero que le "obligaban a hacer reajustes".

Por suerte esos reajustes parecen haberle ido bien y ahora se embarca, junto a otros empresarios, en una aventura cuyos detalles todavía no han trascendido, pero con la que habrá calculado -junto a sus colegas que permanecen en el anonimato- que sacarán pingües beneficios; pues si a Toyota no le compensaban 3'5 millones de patrocinio de un equipo de "champions", mucho deberá ganar en el futuro "Valencia Experience" de sus negocios con las instituciones valencianas (vamos, con los que manejan nuestro dinero), como para recuperar 6'5 de un equipo de UEFA. Habrá que estar atentos. Y muy despiertos.

PD 1: Esta noticia se dio a conocer ayer, pero hoy no ha recibido un tratamiento en profundidad de ningún medio valenciano -ninguno es ninguno-. Y es que la prensa local, ya sabe que, si se quiere rascar de la publicidad de los "eventos", hay que andar con pies de plomo.

PD 2: Algo me dice que el Valencia CF no cobrará nunca ese importe, que casualmente viene muy bien a su máximo accionista para cuadrar cuentas este año. No obstante, que no lo vaya a cobrar no quiere decir que no se lo haya cobrado (y no precisamente de los socios de "Valencia Experience"). No sé si me entienden.

Primera imagen difundida de Valencia Experience (vía Levante-EMV).

15 mayo 2008

Crispar no tiene precio

El teatro romano de Sagunto (foto de Marcos de Pablo).

La polémica entre PP y PSOE por la reconstrucción del teatro romano de Sagunt es una de las primeras confrontaciones políticas de mi infancia que recuerdo con claridad. Gracias a mis padres, tuve la suerte de asistir a espectáculos del certamen artístico Sagunt a Escena que se celebran en él, tanto antes de su "reforma", como después. Por aquél entonces, cuando se realizó la reconstrucción yo tendría unos doce años -estoy contándoles de memoria, igual eran menos-, y la idea de que la obra realizada por la administración socialista era una barbaridad (a pesar de que habilitaba un espacio completamente incómodo) me pareció del todo correcta. Desde luego, esa sucesión de superficies lisas para nada recordaba a la imagen mental que el común de los mortales asociamos a un teatro romano, y yo, por entonces, no accedía a más información que la que me llegaba triturada para su consumo rápido. Aquello, en todo caso, era una reconstrucción realizada sobre "nuestro teatro". Así lo argumentó, sin más matices, el Partido Popular, que hizo del "empastre" una enseña para su oposición a la mala gestión del gobierno autonómico socialista, que desperdiciaba el presupuesto de los valencianos destrozando nuestro patrimonio.

Y hasta hace bien poco el teatro saguntino no faltó de su argumentario. La reforma se llevó a los tribunales, los populares llegaron al gobierno y desde allí siguieron recurriendo a la reconstrucción como ejemplo fácil de la mala gestión socialista a poco que los de la rosa acusaran a los populares de manirrotos o de realizar obras faraónicas. Así pasó el tiempo, hasta que hace unos meses el Tribunal Supremo dictaminó -siempre a tiempo- que la reforma no había sido correcta y sentenciaron que había que devolver la construcción al estado previo a la reforma. Esto resucitó el tema y ahora, más crecidito, accedí a la información que no me llegó en su momento. Así me enteré de que efectivamente, quizás ese auditorio, de híbrida estructura mezclando estilos modernos y antiguos, podría haberse emplazado en cualquier otro lugar y haber dejado lo anterior como estaba; pero que lo que había anteriormente tampoco era el auténtico teatro romano, sino las ruinas de reiteradas reconstrucciones del mismo a lo largo de siglos. ¿Que igualmente debería haberse preservado lo anterior? Es cuestión de gustos y yo ahí no entro, me da igual una cosa que otra; pero lo que no deja de estar claro es que la reconstrucción, que no debería haber pasado de tema menor, se convirtió en una herramienta de crispación que enfrentó artificialmente a los ciudadanos durante dos décadas.

La prueba más fehaciente de esto se produjo ayer cuando el Consell, obligado a realizar una obra que no desea, como resultado de la instrumentalización política del asunto, escuchó el dictamen que le ofreció la "comisión de expertos" constituida expresamente para que pusiera sobre el papel lo que cualquier persona sensata ya sabe: que es imposible recuperar el estado original del teatro romano y que por tanto recomienda dejarlo como está. Así pues, después de dos décadas dando la matraca con que el teatro herencia de los socialistas era una barbaridad y ellos iban a restituirlo, el asunto se cierra de un carpetazo sin que el teatro vuelva a su anterior estado. Y aquí paz y allá gloria. ¿Pagarán los causantes de tanto mareo algún precio político por la contaminación del ambiente social con tanta bobada? Tratándose de la Comunitat tengo serias dudas de que así sea. Aquí, como dice el anuncio, crispar a la sociedad no tiene precio.